La Brujita enamorada y el Dragón obstinado


Por Tatiana Josefina Martinez. Cuentos infantiles de Brujas y Dragones

La Brujita enamorada y el Dragón obstinado es un cuento infantil corto con moraleja de la escritora Tatiana Josefina Martinez. Historias con enseñanzas y valores.

La Brujita enamorada y el Dragón obstinado

La Brujita enamorada y el Dragón obstinado - Cuento con moraleja

Hace mucho tiempo, pero mucho tiempo atrás, una linda Brujita paseaba por los hermosos y verdes campos de una pradera, pero ella era una Brujita buena, ella ayudaba a florecer las praderas, las cuales se vestían de flores amarillas y rojas… era todo tan hermoso, los pajaritos cantaban con ella y le gustaba pintar paisajes, los imaginaba, los pintaba y los hacía realidad.

Caminó mucho ese día y llegó al límite de la pradera y se encontró con una montaña que nunca había visto. Pero la curiosidad era muy grande y se acercó más. Al pie de la montaña había una cueva y decidió entrar ¡pero qué susto tan grande! Adentro había un gran Dragón dormido. La Brujita se asustó mucho y decidió huir de la cueva pero al tratar de salir tropezó la enorme cola del Dragón quien se despertó de mal humor y preguntó:

– «¿Por qué me despiertas?» -mientras bostezaba.

La Brujita aun asustada se disculpó mientras observaba al Dragón huraño, era de un color oscuro y tenía muchas cicatrices. La Brujita comprendió que tal vez su obstinación era producto de muchas batallas con otros Dragones.

– «Bueno señor Dragón, lamento haberlo molestado.»

– «Tranquila jovencita» -y le ofreció una taza de café. – «Gracias señor Dragón, pero prefiero un té de flores de manzanilla.»

Y el Dragón enojado al ser rechazado un grito le ha lanzado:

– «¡Brujita insolente, has rechazado mi café caliente!», y se puso morado.

La Brujita se asustó y a su casita corrió.

¡Susto grande ha recibido y olvidó que no ha comido!

La Brujita durmió en una cama de nubes de algodón con olor a rosas, tan tibia y suave. El sol la despertó y corriendo se aseó, se dio un rico baño con flores de manzanilla, desayunó y pensó:

– «Si voy a la cueva a tratar de ayudar al Dragón obstinado… Bueno, nada pierdo…», y salió.

Al llegar a la cueva el Dragón nuevamente ofreció café a la Brujita y esta vez ella aceptó para evitar el horrible gruñido ensordecedor. Todas las mañanas lo visitaba y con suavidad le hablaba. Pero una idea cruzó por la mente de la Brujita: transformar al Dragón en un Príncipe… era una idea un poco descabellada, pero se atrevió y en Príncipe lo convirtió, una a una sus heridas desapareció. El hermoso Príncipe sus manitos tomó y un besito en la mejilla le estampó… así pasaron los meses y el Príncipe aprendió, los buenos modales, cariño, afecto, respeto y hasta los gritos dejó (bueno, solo gritaba para llamar a la Brujita para que se tomara el té).

Brujita y Príncipe se hicieron buenos amigos. ¡Él tomaba café y ella tomaba té! Pasaron muchas lunas, muchos soles y de amistades a amores, este par nos dio lecciones.

Se realizó el casamiento, ha pasado mucho tiempo ¡y de gruñir se olvidó el que antes era Dragón!

Moraleja

Las personas pueden cambiar su actitud con un poco de afecto, tolerancia y comprensión. Ayudemos a sonreír a quien lo necesite, así habrán menos “Dragones obstinados” en cuevas solitarias.

Fin.

La Brujita enamorada y el Dragón obstinado. Cuentos cortos con mensajes y valores. Lecturas para niños de primaria. Reflexiones para toda la familia.

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