El Dragón y el Luchador


Por Serena Fava. Cuentos infantiles con moraleja

El dragón y el luchador es un enriquecedor cuento infantil sobre un dragón que viene a enseñarnos sobre uno de los sentimientos más básicos del hombre y muchas veces disimulado. Es una historia corta con moraleja de nuestra nueva colaboradora, la escritora Serena Fava.

El Dragón y el Luchador

El dragón y el luchador - Cuento con moraleja

Había una vez un hombre que se conocía entre la gente por su inmenso coraje. Tanto hablaba de sus capacidades que todo el pueblo ya se refería a él como “el luchador”.

Cada día alguien le preguntaban:

– “¿Y si llegase al pueblo el hombre más malo del mundo?”

Y el contestaba:

– “Yo le echaría tan sólo con el sonido de mi voz.”

– “¿Y si llegase un brujo villano y poderoso?”

Y el hombre seguía:

– “¡Destrozaría sus hechizos con tan solo un gesto de mi mano!”

Hasta que un día un niño le preguntó:

– “¿Y si llegase un dragón? ¿Qué podrías hacer contra él?”

El luchador se río a carcajadas:

– “¡Si llegase un dragón no podría ni pisar el confín de nuestro pueblo que ya le habría matado utilizando su mismo fuego!”

Su público encantado por la respuesta libró un aplauso de admiración.

Pero un día no demasiado lejano de aquella afirmación, un dragón de un tamaño descomunal llegó al pueblo y con fuerza echó fuego a la muralla que defendía el pequeño país. Sus fauces eran tan grandes que podía engullir tres hombre de un solo trago. Sus flamas tan altas que al rato medio pueblo ya estaba ardiendo.

– “¡Luchadoooor! ¡Ayúdanos luchadooor!” -gritaba le gente desesperada entre las llamas.

Muchos se tiraban al suelo llorando y rogando a que el luchador apareciese para salvarlos.

Pero de él no había ni rastro.

El dragón lleno de ira seguía con su misión y destruyó todo lo que se cruzaba en su camino, rugiendo con rabia y pisando con fuerza el suelo.

Llegó entonces delante de un niño acurrucado en el suelo y con voz grave preguntó:

– “¿Dónde está el luchador?”

El niño aterrorizado no contestó.

– “¡Dime donde!” -ordenó la bestia.

Con un hilo de voz el pequeño contestó:

– “Vive a lado de mi casa, pero no sé dónde está ahora mismo…”

– “¡Llévame ahí!”

Llegaron ante la puerta de la casa del luchador. El dragón llamó con fuerza a la puerta y rugió:

– “¡Luchador! ¡Sal de ahí!”

Nadie contestó.

– “¡Luchador! ¡Sal ahora mismo!” -volvió a gritar el dragón.

Entonces la pequeña puerta se abrió y despacito salió el luchador, envuelto en un temblor de miedo y con la mirada fija hacia el suelo.

– “Y bien” -afirmó el dragón- “¿por qué te escondías? ¿No eres tú el luchador?”

– “Si…” -apenas contestó el luchador.

– “Vinieron a fastidiar mi sueño tus gigantescas palabras, tus burlas y tus amenazas sobre tu poder de matar a los dragones, despertándome.
Dime entonces: ¿por qué no has salido de ahí? ¿Por qué no me has matado con mi mismo fuego?”

El luchador no contestaba:

– “¡Habla!”

– “No sé” -dijo el luchador echándose de rodilla y rompiendo en un desesperado llanto.

– “Noto que tus palabras son más vacías que tú alma.” -dijo el dragón. “Yo te demostraré lo poco que puedes contra mi.”

Tengo miedo

El dragón abrió su inmensa boca para atacar al luchador el cuál, ya perdida toda esperanza, sólo pudo decir “tengo miedo”.

El dragón sé detuvo inesperadamente, un momento antes de llegar a comerse al hombre. El luchador abrió los ojos y vio el dragón de píe mirándole fijamente.

“¿Por qué no me has comido?” -preguntó al animal.

– “Muy poco tienes en ti mismo, pequeño hombre. Repletas de mentiras y aire son tus palabras. De nada podría nutrirme. Pero si una cosa la tienes.”

“¿Qué?” -preguntó el luchador.

– “La valentía. Has podido admitir lo más difícil para un hombre. Su miedo. Y es el miedo, el sentimiento de los valientes. Nadie puede llegar a ser valiente sin sentir miedo, superándolo.”

El dragón se fue y nunca mas volvió a aquel pueblo.

Moraleja

El luchador entendió que no era el tamaño de sus palabras que lo habría hecho más grandes y valientes si no la grandeza y la profundidad de sus actos, sencillos y sinceros que lo habrían convertido en un verdadero luchador.

Fin.

El dragón y el luchador es un cuento infantil enviado por la escritora Serena Fava para publicar en EnCuentos.

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