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El flautista de Hamel铆n 馃悁 Cuento cl谩sico de los hermanos Grimm.

Cuentos cl谩sicos y populares para ni帽os.

La leyenda del Flautista de Hamel铆n, cuyo origen se remonta a la 茅poca medieval y form贸 parte del folclore de esa 茅poca, adem谩s de inspirar el cl谩sico cuento de los hermanos Grimm, lo hizo tambi茅n con un verso de Goethe, Der Rattenf盲nger; y uno de los poemas m谩s conocidos de Robert Browning, El flautista de Hamel铆n.

Aunque la leyenda lleg贸 a tener diversos matices, el argumento b谩sico sigui贸 siendo siempre el mismo, la ciudad de Hamel铆n contrat贸 a un flautista para que la liberara de una plaga de ratas. Estos roedores, siguiendo las notas hipn贸ticas de la flauta m谩gica, desfilaron danzando por las calles y a trav茅s de las puertas de la ciudad hacia su muerte en el rio Weser. Sin embargo, no fueron los 煤nicos atra铆dos por su magn茅tica m煤sica. Veamos c贸mo contin煤a el cuento.

Pero 驴D贸nde queda Hamel铆n?, la ciudad donde transcurre esta intrigante historia.

驴D贸nde queda Hamel铆n?

驴D贸nde queda Hamel铆n?

Hamel铆n (Hameln, en alem谩n), la famosa ciudad donde transcurre el cuento del los hermanos Grimm, El flautista de Hamel铆n (cuyo nombre original en alem谩n es Der Rattenf盲nger von Hameln), es una ciudad que se encuentra a 330 km al oeste de Berl铆n, a orillas del r铆o Weser en de Baja Sajonia, Alemania. Adem谩s es capital del distrito de Hamelin-Pyrmont y cuenta actualmente con aproximadamente 60 mil habitantes.
Rodeada por las colinas de Weserbergland y un entorno natural magnifico, Hamel铆n es conocida como聽芦La Gibraltar del norte禄. Debido a que estaba rodeada de murallas y en ellas hab铆a veintid贸s torres, resultaba muy dif铆cil de conquistarla. Actualmente s贸lo se conservan dos de ellas.

El flautista de Hamel铆n

El flautista de Hamel铆n - Cuento de los hermanos Grimm

Hab铆a una vez鈥

鈥na peque帽a ciudad al norte de Alemania, llamada Hamel铆n. Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un r铆o ancho y profundo que surcaba por all铆. Y sus habitantes se enorgullec铆an de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco.

Pero鈥 un d铆a, la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: 隆Hamel铆n estaba lleno de ratas!

Hab铆a tantas y tantas que se atrev铆an a desafiar a los perros, persegu铆an a los gatos, sus enemigos de toda la vida;聽se sub铆an a las cunas para morder a los ni帽os all铆 dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego com茅rselos, sin dejar una miguita.

隆Ah!, y adem谩s鈥 Met铆an los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, ro铆an las ropas domingueras de la gente, practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas, y hasta pretend铆an trepas por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en la plaza, ahogando las voces de las pobres asustadas con sus agudos y desafinados chillidos.

隆La vida en Hamel铆n se estaba tornando insoportable!

鈥 Pero lleg贸 un d铆a en que el pueblo se hart贸 de esta situaci贸n. Y todos, en masa, fueron a congregarse frente al Ayuntamiento.

隆Qu茅 exaltados estaban todos!

No hubo manera de calmar los 谩nimos de los all铆 reunidos.

隆Abajo el alcalde! -gritaban unos.

隆Ese hombre es un pelele! -dec铆an otros.

隆Que los del Ayuntamiento nos den una soluci贸n! -exig铆an los de m谩s all谩.

Con las mujeres la cosa era peor.

Pero, 驴qu茅 se creen? -vociferaban-. 隆Busquen el modo de librarnos de la plaga de las ratas! 隆O hallan el remedio de terminar con esta situaci贸n o los arrastraremos por las calles! 隆As铆 lo haremos, como hay Dios!

Al o铆r tales amenazas, el alcalde y los concejales quedaron consternados y temblando de miedo.

驴Qu茅 hacer?

Una larga hora estuvieron sentados en el sal贸n de la alcald铆a discurriendo en la forma de lograr atacar a las ratas. Se sent铆an tan preocupados, que no encontraban ideas para lograr una buena soluci贸n contra la plaga.

Por fin, el alcalde se puso de pie para exclamar:

隆Lo que yo dar铆a por una buena ratonera!

Apenas se hubo extinguido el eco de la 煤ltima palabra, cuando todos los reunidos oyeron algo inesperado. En la puerta del Concejo Municipal sonaba un ligero repiqueteo.

隆Dios nos ampare! -grit贸 el alcalde, lleno de p谩nico-. Parece que se oye el roer de una rata. 驴Me habr谩n o铆do?

Los ediles no respondieron, pero el repiqueteo sigui贸 oy茅ndose.

隆Pase adelante el que llama! -vocifer贸 el alcalde, con voz temblorosa y dominando su terror.

Y entonces entr贸 en la sala el m谩s extra帽o personaje que se puedan imaginar.

Llevaba una rara capa que le cubr铆a del cuello a los pies y que estaba formada por recuadros negros, rojos y amarillos. Su portador era un hombre alto, delgado y con agudos ojos azules, peque帽os como cabezas de alfiler. El pelo le ca铆a lacio y era de un amarillo claro, en contraste con la piel del rostro que aparec铆a tostada, ennegrecida por las inclemencias del tiempo. Su cara era lisa, sin bigotes ni barbas; sus labios se contra铆an en una sonrisa que dirig铆a a unos y otros, como si se hallara entre grandes amigos.

Alcalde y concejales le contemplaron boquiabiertos, pasmados ante su alta figura y cautivados, a la vez, por su estramb贸tico atractivo.

El desconocido avanz贸 con gran simpat铆a y dijo:

Perdonen, se帽ores, que me haya atrevido a interrumpir su importante reuni贸n, pero es que he venido a ayudarlos. Yo soy capaz, mediante un encanto secreto que poseo, de atraer hacia mi persona a todos los seres que viven bajo el sol. Lo mismo da si se arrastran sobre el suelo que si nadan en el agua, que si vuelan por el aire o corran sobre la tierra. Todos ellos me siguen, como ustedes no pueden imagin谩rselo.

Principalmente, uso de mi poder m谩gico con los animales que m谩s da帽o hacen en los pueblos, ya sean topos o sapos, v铆boras o lagartijas. Las gentes me conocen como el Flautista M谩gico.

En tanto lo escuchaban, el alcalde y los concejales se dieron cuenta que en torno al cuello luc铆a una corbata roja con rayas amarillas, de la que pend铆a una flauta.

Tambi茅n observaron que los dedos del extra帽o visitante se mov铆an inquietos, al comp谩s de sus palabras, como si sintieran impaciencia por alcanzar y ta帽er el instrumento que colgaba sobre sus raras vestiduras.

El flautista continu贸 hablando as铆:

Tengan en cuenta, sin embargo, que soy hombre pobre. Por eso cobro por mi trabajo. El a帽o pasado libr茅 a los habitantes de una aldea inglesa, de una monstruosa invasi贸n de murci茅lagos, y a una ciudad asi谩tica le saqu茅 una plaga de mosquitos que los manten铆a a todos enloquecidos por las picaduras.

Ahora bien, si los libro de la preocupaci贸n que los molesta, 驴me dar铆an un millar de florines?

驴Un millar de florines? 隆Cincuenta millares! -respondieron a una el asombrado alcalde y el concejo entero.

Poco despu茅s bajaba el flautista por la calle principal de Hamel铆n. Llevaba una fina sonrisa en sus labios, pues estaba seguro del gran poder que dorm铆a en el alma de su m谩gico instrumento.

De pronto se par贸. Tom贸 la flauta y se puso a soplarla, al mismo tiempo que gui帽aba sus ojos de color azul verdoso. Chispeaban como cuando se espolvorea sal sobre una llama.

Arranc贸 tres viv铆simas notas de la flauta.

Al momento se oy贸 un rumor. Pareci贸 a todas las gentes de Hamel铆n como si lo hubiese producido todo un ej茅rcito que despertase a un tiempo. Luego el murmullo se transform贸 en ruido y, finalmente, 茅ste creci贸 hasta convertirse en algo estruendoso.

驴Y saben lo que pasaba? Pues que de todas las casas empezaron a salir ratas.

El flautista de Hamel铆n con las ratas

Sal铆an a torrentes. Lo mismo las ratas grandes que los ratones chiquitos; igual los roedores flacuchos que los gordinflones. Padres, madres, t铆as y primos ratoniles, con sus tiesas colas y sus punzantes bigotes. Familias enteras de tales bichos se lanzaron en pos del flautista, sin reparar en charcos ni hoyos.

Y el flautista segu铆a tocando sin cesar, mientras recorr铆a calle tras calle. Y en pos iba todo el ej茅rcito ratonil danzando sin poder contenerse. Y as铆 bailando, bailando llegaron las ratas al r铆o, en donde fueron cayendo todas, ahog谩ndose por completo.

S贸lo una rata logr贸 escapar. Era una rata muy fuerte que nad贸 contra la corriente y pudo llegar a la otra orilla. Corriendo sin parar fue a llevar la triste nueva de lo sucedido a su pa铆s natal, Ratilandia.

Una vez all铆 cont贸 lo que hab铆a sucedido.

Igual les hubiera sucedido a todas ustedes. En cuanto llegaron a mis o铆dos las primeras notas de aquella flauta no pude resistir el deseo de seguir su m煤sica. Era como si ofreciesen todas las golosinas que encandilan a una rata. Imaginaba tener al alcance todos los mejores bocados; me parec铆a una voz que me invitaba a comer a dos carrillos, a roer cuanto quer铆a, a pasarme noche y d铆a en eterno banquete, y que me incitaba dulcemente, dici茅ndome: 芦隆Anda, atr茅vete!禄 Cuando recuper茅 la noci贸n de la realidad estaba en el r铆o y a punto de ahogarme como las dem谩s.

隆Gracias a mi fortaleza me he salvado!

Esto asust贸 mucho a las ratas que se apresuraron a esconderse en sus agujeros.

Y, desde luego, no volvieron m谩s a Hamel铆n.

隆Hab铆a que ver a las gentes de Hamel铆n!

Cuando comprobaron que se hab铆an librado de la plaga que tanto les hab铆a molestado, echaron al vuelo las campanas de todas las iglesias, hasta el punto de hacer retemblar los campanarios.

El alcalde, que ya no tem铆a que le arrastraran, parec铆a un jefe dando 贸rdenes a los vecinos:

隆Vamos! 隆Busquen palos y ramas! 隆Hurguen en los nidos de las ratas y cierren luego las entradas! 隆Llamen a carpinteros y alba帽iles y procuren entre todos que no quede el menor rastro de las ratas!

As铆 estaba hablando el alcalde, muy ufano y satisfecho. Hasta que, de pronto, al volver la cabeza, se encontr贸 cara a cara con el flautista m谩gico, cuya arrogante y extra帽a figura se destacaba en la plaza-mercado de Hamel铆n.

El flautista interrumpi贸 sus 贸rdenes al decirle:

Creo, se帽or alcalde, que ha llegado el momento de darme mis mil florines.

隆Mil florines! 隆Qu茅 se pensaba! 隆Mil florines!

El alcalde mir贸 hoscamente al tipo extravagante que se los ped铆a. Y lo mismo hicieron sus compa帽eros de corporaci贸n, que le hab铆an estado rodeando mientras mandoteaba.

驴Qui茅n pensaba en pagar a semejante vagabundo de la capa coloreada?

驴Mil florines鈥? -dijo el alcalde-. 驴Por qu茅?

Por haber ahogado las ratas -respondi贸 el flautista.

驴Que t煤 has ahogado las ratas? -exclam贸 con fingido asombro la primera autoridad de Hamel铆n, haciendo un gui帽o a sus concejales-. Ten muy en cuenta que nosotros trabajamos siempre a la orilla del r铆o, y all铆 hemos visto, con nuestros propios ojos, c贸mo se ahogaba aquella plaga. Y, seg煤n creo, lo que est谩 bien muerto no vuelve a la vida. No vamos a regatearte un trago de vino para celebrar lo ocurrido y tambi茅n te daremos alg煤n dinero para rellenar tu bolsa. Pero eso de los mil florines, como te puedes figurar, lo dijimos en broma. Adem谩s, con la plaga hemos sufrido muchas p茅rdidas鈥 隆Mil florines! 隆Vamos, vamos鈥! Toma cincuenta.

El flautista, a medida que iba escuchando las palabras del alcalde, iba poniendo un rostro muy serio.

No le gustaba que lo enga帽aran con palabras m谩s o menos melosas y menos con que se cambiase el sentido de las cosas.

隆No diga m谩s tonter铆as, alcalde! 鈥揺xclam贸-. No me gusta discutir. Hizo un pacto conmigo, 隆c煤mplalo!

驴Yo? 驴Yo, un pacto contigo? -dijo el alcalde, fingiendo sorpresa y actuando sin ning煤n remordimiento pese a que hab铆a enga帽ado y estafado al flautista.

Sus compa帽eros de corporaci贸n declararon tambi茅n que tal cosa no era cierta.

El flautista advirti贸 muy serio:

隆Cuidado! No sigan excitando mi c贸lera porque dar谩n lugar a que toque mi flauta de modo muy diferente.

Tales palabras enfurecieron al alcalde.

驴C贸mo se entiende? 鈥揵ram贸-. 驴Piensas que voy a tolerar tus amenazas? 驴Que voy a consentir en ser tratado peor que un cocinero? 驴Te olvidas que soy el alcalde de Hamel铆n? 驴Qu茅 te has cre铆do?

El hombre quer铆a ocultar su falta de formalidad a fuerza de gritos, como siempre ocurre con los que obran de este modo.

As铆 que sigui贸 vociferando:

隆A m铆 no me insulta ning煤n vago como t煤, aunque tenga una flauta m谩gica y unos ropajes como los que t煤 luces!

隆Se arrepentir谩n!

驴Aun sigues amenazando, p铆caro vagabundo? -aull贸 el alcalde, mostrando el pu帽o a su interlocutor-. 隆Haz lo que te parezca, y sopla la flauta hasta que revientes!

El flautista dio media vuelta y se march贸 de la plaza.

Empez贸 a andar por una calle abajo y entonces se llev贸 a los labios la larga y bru帽ida ca帽a de su instrumento, del que sac贸 tres notas. Tres notas tan dulces, tan melodiosas, como jam谩s m煤sico alguno, ni el m谩s h谩bil, hab铆a conseguido hacer sonar.

Eran arrebatadoras, encandilaban al que las o铆a.

Se despert贸 un murmullo en Hamel铆n. Un susurro que pronto pareci贸 un alboroto y que era producido por alegres grupos que se precipitaban hacia el flautista, atropell谩ndose en su apresuramiento.

Numerosos piececitos corr铆an batiendo el suelo, menudos zuecos repiqueteaban sobre las losas, muchas manitas palmoteaban y el bullicio iba en aumento. Y como pollos en un gran gallinero, cuando ven llegar al que les trae su raci贸n de cebada, as铆 salieron corriendo de casas y palacios, todos los ni帽os, todos los muchachos y las jovencitas que los habitaban, con sus rosadas mejillas y sus rizos de oro, sus chispeantes ojitos y sus dientecitos semejantes a perlas. Iban tropezando y saltando, corriendo gozosamente tras del maravilloso m煤sico, al que acompa帽aban con su vocer铆o y sus carcajadas.

El flautista de Hamelin - Cuentos cl谩sicos
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El alcalde enmudeci贸 de asombro y los concejales tambi茅n.

Quedaron inm贸viles como tarugos, sin saber qu茅 hacer ante lo que estaban viendo. Es m谩s, se sent铆an incapaces de dar un solo paso ni de lanzar el menor grito que impidiese aquella escapatoria de los ni帽os.

No se les ocurri贸 otra cosa que seguir con la mirada, es decir, contemplar con muda estupidez, la gozosa multitud que se iba en pos del flautista.

Sin embargo, el alcalde sali贸 de su pasmo y lo mismo les pas贸 a los concejales cuando vieron que el m谩gico m煤sico se internaba por la calle Alta camino del r铆o.

隆Precisamente por la calle donde viv铆an sus propios hijos e hijas!

Por fortuna, el flautista no parec铆a querer ahogar a los ni帽os. En vez de ir hacia el r铆o, se encamin贸 hacia el sur, dirigiendo sus pasos hacia la alta monta帽a, que se alzaba pr贸xima. Tras 茅l sigui贸, cada vez m谩s presurosa, la menuda tropa.

Semejante ruta hizo que la esperanza levantara los oprimidos pechos de los padres.

隆Nunca podr谩 cruzar esa intrincada cumbre! -se dijeron las personas mayores-. Adem谩s, el cansancio le har谩 soltar la flauta y nuestros hijos dejar谩n de seguirlo.

Mas he aqu铆 que, apenas empez贸 el flautista a subir la falda de la monta帽a, las tierras se agrietaron y se abri贸 un ancho y maravilloso portal贸n. Pareci贸 como si alguna potente y misteriosa mano hubiese excavado repentinamente una enorme gruta.

Por all铆 penetr贸 el flautista, seguido de la turba de chiquillos. Y as铆 que el 煤ltimo de ellos hubo entrado, la fant谩stica puerta desapareci贸 en un abrir y cerrar de ojos, quedando la monta帽a igual que como estaba.

S贸lo qued贸 fuera uno de los ni帽os. Era cojo y no pudo acompa帽ar a los otros en sus bailes y corridas.

A 茅l acudieron el alcalde, los concejales y los vecinos, cuando se les pas贸 el susto ante lo ocurrido.

Y lo hallaron triste y cariacontecido.

Como le reprocharon que no se sintiera contento por haberse salvado de la suerte de sus compa帽eros, replic贸:

驴Contento? 隆Al contrario! Me he perdido todas las cosas bonitas con que ahora se estar谩n recreando. Tambi茅n a m铆 me las prometi贸 el flautista con su m煤sica, si le segu铆a; pero no pude.

驴Y qu茅 les promet铆a? -pregunt贸 su padre, curioso.

Dijo que nos llevar铆a a todos a una tierra feliz, cerca de esta ciudad donde abundan los manantiales cristalinos y se multiplican los 谩rboles frutales, donde las flores se colorean con matices m谩s bellos, y todo es extra帽o y nunca visto. All铆 los gorriones brillan con colores m谩s hermosos que los de nuestros pavos reales; los perros corren m谩s que los gamos de por aqu铆. Y las abejas no tienen aguij贸n, por lo que no hay miedo que nos hieran al arrebatarles la miel. Hasta los caballos son extraordinarios: nacen con alas de 谩guila.

Entonces, si tanto te cautivaba, 驴por qu茅 no lo seguiste?

No pude, por mi pierna enferma -se doli贸 el ni帽o-. Ces贸 la m煤sica y me qued茅 inm贸vil. Cuando me di cuenta que esto me pasaba, vi que los dem谩s hab铆an desaparecido por la colina, dej谩ndome solo contra mi deseo.

隆Pobre ciudad de Hamel铆n! 隆Cara pagaba su avaricia!

El alcalde mand贸 gentes a todas partes con orden de ofrecer al flautista plata y oro con qu茅 rellenar sus bolsillos, a cambio de que volviese trayendo los ni帽os.

Cuando se convencieron de que perd铆an el tiempo y de que el flautista y los ni帽os hab铆an partido para siempre, 隆cu谩nto dolor experimentaron las gentes! 隆Cu谩ntas lamentaciones y l谩grimas! 隆Y todo por no cumplir con el pacto establecido!

Para que todos recordasen lo sucedido, el lugar donde vieron desaparecer a los ni帽os lo titularon Calle del Flautista M谩gico. Adem谩s, el alcalde orden贸 que todo aquel que se atreviese a tocar en Hamel铆n una flauta o un tamboril, perdiera su ocupaci贸n para siempre. Prohibi贸, tambi茅n, a cualquier hoster铆a o mes贸n que en tal calle se instalase, profanar con fiestas o algazaras la solemnidad del sitio.

El flautista de Hamel铆n - Columna
Imagen de falco

Luego fue grabada la historia en una columna y la pintaron tambi茅n en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen c贸mo se hab铆an perdido aquellos ni帽os de Hamel铆n.

Fin.

El flautista de Hamel铆n es un cuentos de la colecci贸n cuentos cl谩sicos creado por los Hermanos Grimm.

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Sobre los Hermanos Grimm

Jacob Grimm y Wilhelm Grimm

Jacob Ludwig Karl Grimm聽(1785-1863) y聽Wilhelm Karl Grimm聽(1786-1859) eran dos hermanos nacidos en聽Alemania, que ten铆an como profesi贸n el estudio de la filolog铆a y el folclore. Son mundialmente conocidos por recrear historias que fueron recopilando con los a帽os a trav茅s de relatos que contaban los lugare帽os y campesinos. Luego, las contaron con gracia y sencillez, y lograron que los ni帽os del mundo entero apreciaran la belleza y la maravilla de sus cuentos infantiles.

Entre las obras m谩s conocidas de los hermanos Grimm est谩n: Hansel y Gretel, Blancanieves, La peque帽a vendedora de cerillas, Juan Sin Miedo, Caperucita Roja, La Bella Durmiente, Cenicienta, y un largo listado.

Puede聽conocer m谩s聽sobre los hermanos Grimm聽Aqu铆.

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