¿Vacaciones y adolescentes: disfrute o castigo?


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¿Vacaciones y adolescentes: disfrute o castigo?- Consejos para Padres

 

Al llegar las tan ansiadas vacaciones los padres de aquellos niños que se han convertido en adolescentes, se enfrentan a una problemática muy conocida y sobre la cual se han escrito ríos de tinta buscando explicarla:

Los continuos enfrentamientos entre padres e hijos que ponen en peligro el anhelado descanso. Los especialistas buscan fundamentos de esos comportamientos tan repetidos: el adolescente dejó de ser el niño simpático, piola y cariñoso, pasando a ser ahora un “troglodita” que no habla, que sólo protesta y protesta, mostrando su malhumor permanente a través de esa imperturbable “cara de culo” y que sólo manifiesta su capacidad de comunicarse con otros a través de celulares y redes sociales…

¿Qué hacer? ¿Es posible conciliar estas conductas con las ganas de pasar unas agradables y renovadoras vacaciones? ¿Tener la explicación sobre lo “normal” de esas conductas hace que sus vacaciones sean, Sres. padres, las que estuvieron esperando todo el año?…

Desde el Coaching Ontológico decimos que “todo lo que pasa, pasa en una conversación, por lo tanto, cuando algo falta…falta una conversación”. De lo que se trata, pues, es de diseñar aquellas conversaciones que les posibiliten a todos pasarla bien!!!

Antes que nada, no lo resistan!!! Recuerden que todo lo que se resiste…persiste!!! Pretender controlarlo manifestándole vuestro enojo…sólo hará que sean Uds. los que estén controlados por el adolescente que están pretendiendo controlar!!!.

Acepten que son observadores diferentes y, por lo tanto, construyen “realidades diferentes”. Esto significa que vuestros juicios acerca de hechos o situaciones…son diferentes!!! Y cuánto más se empecinen en que él piense igual que ustedes…más confrontaciones lograrán… ¿Y entonces?

Háganse cargo de las respectivas escuchas que cada uno tiene sobre el otro. Esa escucha previa nos dice que “es el otro el que está equivocado”…desde ahí…más y más confrontaciones…

Por lo tanto la clave es lograr crear un contexto adecuado para conversar, declarando lo que quieren que pase, esto es: que TODOS disfruten de sus vacaciones. Una vez establecido esto…abandonen el lenguaje de juicios y vayan en búsqueda de acuerdos de convivencia!!!. Para ello, pregunten al otro que necesita él de uds. para lograr el declarado disfrute y a qué está dispuesto a comprometerse. De igual manera pídanle lo que ustedes necesitan de él para lograr vuestro compromiso de descanso y disfrute.

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Finalmente sellen los acuerdos a través de promesas y fíjense puntos de chequeo de cumplimiento, reclamos ante los incumplimientos y recompromisos mutuos.

La felicidad en las vacaciones es un compromiso, es un proceso continuo para lograr ese estado de armonía, paz y liviandad. Y como es tan valioso, merece “trabajar en equipo” para lograrlo. Deje de “describir o explicar” como “son” los adolescentes. Construya felicidad siendo oferta constante para el otro!!! No olvide que su hijo adolescente forma parte del equipo!!!. A disfrutar!!!

Cuando el caso es a la inversa, es decir que el adolescente se va de vacaciones solo por primera vez, tiene que ver con el logro de acuerdos.

Cuando el adolescente se va de vacaciones, su compromiso es divertirse, pasarla bien, hacer sus primeras experiencias independientes… al mismo tiempo, los padres siguen teniendo el mismo compromiso con la seguridad, la salud, las buenas costumbres del chico… si estas cosas no se dialogan, se genera entre ambos un manto de desconfianza, donde los padres desconfían de lo que el hijo va a hacer, y el hijo dice: mami, papi, ya soy grande, déjenme vivir. Estamos en dos compromisos diferentes.

El consejo seria que previamente a que el chico se vaya, los padres declaren la confianza que tienen en la capacidad de su hijo de cuidarse a si mismo. Y estamos hablando de cuidarse del alcohol, de las drogas, cuidar su salud y seguridad personal, dado que los padres siguen teniendo con su hijo el compromiso de cuidarlo, por mas adolescente que sea.

Necesitan tener una conversación previa rescatando los mismos aportes que mencionaba antes. La clave es lograr crear un contexto adecuado para conversar, declarando lo que quieren que pase, haciéndose cargo de cómo son escuchados uno al otro. Uno necesita generar el contexto para escucharse bien. Una vez establecido esto…abandonen el lenguaje de juicios y vayan en búsqueda de acuerdos de convivencia. Para ello, pregunten al otro que necesita él de uds. para lograr el declarado disfrute y a qué está dispuesto a comprometerse.

De igual manera pídanle lo que ustedes necesitan de él para lograr vuestro compromiso de descanso y disfrute. Y finalmente sellen los acuerdos a través de promesas y fíjense puntos de chequeo de cumplimiento, reclamos ante los incumplimientos y recompromisos mutuos.

Es importante que los padres puedan decirle a los hijos las necesidades que tienen; y por lo tanto, se harán acuerdos para que el chico los llamen por teléfono con determinada frecuencia, o ellos puedan llamarlos para ver como están, saber si están necesitando algo… y que puedan tener el espacio para pedir lo que necesiten: plantear que necesitan plata, o un remedio, o que tienen dificultades en las relaciones porque un grupo de gente lo está llevando a donde no quiere ir….todo eso es la base de la confianza.

La clave fundamental en la relación antes de que el chico se vaya es generar un espacio de confianza en el que el chico no sea juzgado.

Porque eso es lo que el joven escucha y teme: que si llama porque necesita algo le salgan con el “viste, viste? Por eso no te dejaba”.

La base es ese dialogo en el cual los padres se ponen a disposición del hijo en lo que pueda necesitar, y a la vez le dicen que en base al compromiso que tienen juntos, le van a plantear lo que ellos necesitan para que todo salga bien.

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Por Daniel Rosales, Master Coach Profesional, director de la Escuela Latinoamericana de Coaching (www.elacoaching.com.ar).

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