Estar presentes en los actos escolares de nuestros hijos


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Estar presentes en los actos escolares de nuestros hijos.

Los actos escolares responden a una propuestas pedagógica más amplia y, como tal, persiguen objetivos específicos según el tema convocante y otros, como integración y sentido de pertenencia a la comunidad educativa a la que se ha elegido para la escolaridad de los niños, la participación activa dentro de ese colectivo, favorecer el sentido de grupo y el sentimiento patriótico.Por todo eso es tan importante la participación de los padres, acompañando a sus hijos en la inserción social que conlleva pertenecer a una institución escolar: primeros lazos por fuera de la familia, primeros amigos, un nuevo grupo que conformar.

El desarrollo de la colaboración entre las familias y las escuelas para promover la excelencia académica, es un tema de investigación y estudios desde hace mucho tiempo en este país y es el foco de programas y reglas de las escuelas más modernas. Está comprobado que cuanto más se involucran los padres, mejor les va a los chicos.

Al mostrar en forma práctica su interés por la educación, los padres mandan un mensaje concreto a sus hijos de que el jardín es algo serio e importante. Ahora, si por las dificultades propias de la vida actual para los padres es difícil asistir, es mejor contar con otros vínculos cercanos que acompañen: abuelos, tíos, amigos de la familia. Luego, es posible compartir fotos que retratan lo sucedido, más el relato de los niños de cómo lo vivieron.

También pueden acompañar colaborando en la organización. En los actos está en juego el reconocimiento de los niños por parte de otros miembros de su grupo y la valoración esperada de sus padres, sentirse acompañados por sus miradas de emoción al ver a sus seres queridos dentro del público y la felicidad de poder compartirlo.

Nunca se trata de una pérdida de tiempo. Cuando los papás trabajan es bastante complicado que puedan ir a todas las actividades del jardín. Sobre todo considerando que suelen ser cada vez más frecuentes. Sabiendo la realidad de cada papá, y conociendo el modo en que plantea su calendario el colegio, es sencillo poder aunar criterios entre escuela y papás para programar el modo de participación. Así es posible dividir asistencia entre los papás y otros integrantes de la familia.

Sí es importante que siempre haya alguien de la familia presente y es también valioso que no sea una sorpresa para el pequeño. El niño debe saber quién va a asistir porque seguramente en el momento del acto lo buscará con ansiedad. Las desilusiones en ese momento son duras de atravesar porque además de a su propio descontento, lo enfrentan con su entorno. Si él ya sabe qué esperar tiene argumentos para sí y para sus compañeritos.

También los padres deben saber que no es necesario mover cielo y tierra para asistir, cada uno sabrá medir cuándo ha hecho lo posible. Debería ser bastante poco posible que ninguno de los dos pueda estar presente. De todos modos, si esa instancia llegara, tener un respaldo familiar es ventajoso y, nuevamente, hay que conversarlo previamente con el niño, explicándole las razones de la ausencia.

Nunca apelar a que la ocupación del adulto es más importante, porque ese es un argumento valedero para el mayor, mientras que para el niño lo más importante es tener a sus papás en el acto. Hay casos en los que siempre va la madre, ahí hay que ver si es una decisión familiar.

Los padres también deben saber que pueden pedir un día cada tanto en su trabajo cuando el acto o la participación de su hijo lo ameriten. Aún si papá no va con frecuencia, sería interesante que esté al tanto de los sucesos y participe desde el diálogo. Nunca un niño debe quedar fuera del acto porque sus padres no van.

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Si eso sucede el pequeño puede interpretar que no va por vergüenza a estar solo o que eso es malo. Solo no debería ir si la situación fuera traumática. Por ejemplo: un festejo del día del abuelo para un nene que acaba de perderlo. No estar acompañados en un acto será una instancia que deberán aprender a superar los niños. Comunicación, paciencia, compromiso y confianza en ellos es una buena manera de acompañarlos.

Por su parte, los padres deben saber que participar activamente no los hace mejores o peores padres. Además, hay padres que son introvertidos y no les gusta actuar, esto no será nada serio si puede explicarlo. Es un nuevo modo de educar al niño: mostrándole la diversidad de pensamientos y formas de ser, avalándolas y ejerciendo libertad con amor.

Los padres deben saber que no ir a los actos es perderse una parte interesante del crecimiento de su hijo. Que son momentos gratos para recordar. Que recuerde su niñez y que aunque prácticamente le parezca inútil, debe entender que la escala de valores de su hijo tiene otra perspectiva y que el niño centra gran parte de su mundo en los sucesos de su jardín. Si sus padres ignoran eso, lo ignoran a él.

Claves para acompañar

• Ser previsor, no dejarlo para último momento.

• Contarle la verdad al niño.

• Valorizar su actividad pero también la propia, sin comparaciones.

• Interesarse sinceramente para saber en qué consistirá la actividad. Darse el tiempo para escuchar lo sucedido luego del acto.

• No dejar de avisarle a la maestra con anticipación, seguramente ella podrá ayudar a sobrellevar el momento.

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Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189, www.marisarussomando.com.ar , Directora de Espacio La Cigüeña.

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