El tiempo que pasan nuestros hijos frente a las pantallas


El tiempo que pasan nuestros hijos frente a las pantallas

Tema de hoy: El tiempo que pasan nuestros hijos frente a las pantallas
Por Liana Castello
Escritora

¿Nos pusimos a pensar cuántas horas pasan nuestros chicos frente a las “pantallas”? Se trate de  la televisión o la computadora ¿Cuánto tiempo de su día se invierte y/o desperdicia frente a ellas? ¿Cuántas otras actividades no desarrollan por estar frente a estos artefactos útiles por un lado, pero peligrosos por el otro?

Problemas en niños frente al televisor

 Las preguntas están planteadas, ahora es tiempo de que nosotros, los papás, pensemos las respuestas correctas y analicemos –a conciencia- en qué situación están nuestros hijitos al respecto.
El mundo evolucionó y las computadoras invadieron nuestros hogares cual si fueran un artículo de primera necesidad, ni que hablar de la cantidad de televisores que hay en cada casa y qué decir del sistema de cable o televisión satelital que te brinda una gama infinita de posibilidades, tantas que marea.
Se supone que uno debe “aggornarse” y aceptar que éste, es el mundo en el que vivimos.
Pero en este supuesto ¿nos hemos puesto a pensar qué pasa con nuestros niños? Es una realidad que el niño de hoy, no se entretiene como el de ayer, hoy manda la computadora y a falta de “compu”, como dicen ellos, está la televisión.
Hoy son muy pocos los chicos que JUEGAN y lo escribo así en mayúsculas por todo lo que eso implica, los que con sus manitos mueven un autito, arman un robot con ladrillitos de plásticos, los que con sus voces inventan aventuras con muñecos que sólo en sus manos cobran vida. De eso se trataba antes  jugar y era muy importante, pues todo ese mundo que se creaba, lo creaba nuestra imaginación. Además, el juego también implicaba movimiento: jugar a la pelota, a las escondidas,  nuestro cuerpo todo se movía, no sólo la mano  que  hoy mueve el mouse o el control remoto.
De todos modos, si de niños se trata, la responsabilidad es siempre de un adulto. Por eso es que los invito a reflexionar sobre la responsabilidad que nos atañe en este aspecto de la infancia de nuestros niños, sino toda, muchísima sin duda.
¿Nos conforma pensar que ésa es la manera que eligen para divertirse? ¿Somos capaces de proponerles otros caminos, otras alternativas?
Si entraste a esta página es porque te importa que tus hijos lean, lo cual es más que importante, pero tal vez, estemos descuidando otros aspectos. Vale la pena pensarlo.
No podemos negar que la computadora y la televisión les abren el mundo, y en su justa medida y con precaución también la cabeza, los ayudan a estudiar también. Pero no lo son todo. Un niño precisa mucho más que esos dos caminos.
Un niño necesita también moverse, estar al aire libre, imaginar,  leer.
Si un chiquito pasa la mayor parte de su día frente a una pantalla, del tipo que sea, es porque un adulto se lo permite, o porque ese adulto no está.
Los invito a recordar o conocer dos de los derechos de los niños que la Asamblea General de las Naciones Unidas redactó en el año 1959 y los cuales se aprobaron el 20 de noviembre de ese mismo año:

“Principio 2: Tienen el derecho especial de CRECER, y DESARROLLARSE FISICA y ESPIRITUALMENTE”
 Deberíamos plantearnos si el hecho de estar tanto tiempo frente a la televisión y la computadora, los ayuda realmente a crecer, a desarrollarse física y espiritualmente. Físicamente, indudablemente no, y dudo mucho que espiritualmente. No todo lo que ven es bueno,  sano,  noble, no todo enseña o enriquece. Si no controlamos  qué es lo que ven, a qué páginas acceden de Internet podemos estar ante un problema.

“Principio 7: Tienen derecho a recibir EDUCACION GRATUITA, a JUGAR y a GOZAR DE IGUALDAD de oportunidades para crecer y desarrollarse”

Respecto de este principio, me detengo sólo en el derecho a jugar, con todo lo que eso implica. Un niño, por más que sea del siglo XXI debe jugar, debe desarrollarse desde ese aspecto  lúdico, imprescindible para el crecimiento mental y creativo.
Como casi todo lo que atañe a nuestros hijos, depende de nosotros que su universo sea mucho más amplio que una pantalla, que descubran el mundo no sólo por Internet, sino desde ellos mismos.
Dediquémosle un tiempo, sentémonos con ellos a jugar, inculquémosle el hábito de la lectura,  promovamos que hagan algún deporte.
No hace falta retroceder en el tiempo para que la rutina de nuestros niños sea otra, podemos hacerlo hoy, año 2008, con ganas, con dedicación y por sobre todas las cosas, con amor.

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Párrafos extraídos de la nota publicada por la misma autora en la Revista On Line de Ediciones San Pablo.



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