Adolescentes: las primeras vacaciones con amigos

Adolescentes: las primeras vacaciones con amigos

 

Las vacaciones, culturalmente, representa la escena familiar lista para la foto. Pero cuando los niños ya son jóvenes empiezan a tomar sus decisiones y a transitar su autonomía. Con el crecimiento de los hijos, decididamente aquella foto cambia.

Este viaje de independencia llega a edades diferentes de acuerdo a la madurez de cada chico, pero, en líneas generales, se considera que al concluir la secundaria suele ser un antes y un después en estas decisiones.

Esto genera una gran movilización emocional. Por un lado, los hijos crecen y los adultos también y, por otro, en muchos casos la pareja queda sola frente a ello. Sumado a esto, los padres en esta época suelen preocuparse por situaciones que tienen que ver con la inseguridad. A estos temas se agrega, obviamente, el temor a los posibles excesos y descuidos en los que puedan incurrir los chicos fuera de la supervisión adulta.

Para que esto no los atormente, es necesario trabajar desde edades tempranas en el registro del peligro y el sentido del cuidado. Este es un proceso que comienza en la infancia y que se complejiza a lo largo del desarrollo. Este acompañamiento ayuda a mitigar la sensación de omnipotencia típica de la edad y que genera actitudes de descuidos basados en “a mí no me va a pasar nada”, junto a otra característica que es la sensación de infinitud o inmortalidad.

No se trata de una única charla previa antes de las vacaciones sino de un trabajo a realizar en el día a día. De todos modos, al hablar con ellos hay varios temas que deben ser incluidos:

• La responsabilidad que adopta cada chico al decidir irse de vacaciones solo.

• Una visualización de diferentes situaciones que puedan tener que enfrentar y evaluar maneras de resolverlas: normas, cuestiones económicas, orden e higiene, cuidados y peligros.

• Dejar un canal abierto para que puedan contar con sus padres si alguna situación lo requiere.

Muchos padres se preocupan cuando esas primeras vacaciones no son con amigos sino con una pareja. En estos casos hay que reiterar los mismos recaudos que cuando se van con sus compañeros y además dar pautas en relación a la sexualidad, pues este suele ser el tema central en esos viajes.

Frente a esta realidad, los padres deberían poder advertir siempre los peligros, anticipar soluciones, establecer normas a la distancia y acordar medidas preventivas y de cuidado. Es un desafío de parte de los adultos lograr ser escuchados para tener una buena comunicación y poder llegar a los hijos al generar pautas de preservación.

Por Lic. Marisa Russomando, psicóloga especialista en Maternidad y Crianza Directora de La Cigüeña (www.marisarussomando.com.ar)

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