La escuela no es ajena al cáncer infantil ¿Cómo hablar en las aulas?


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¿Cómo hablar sobre el cáncer infantil en las aulas?

La escuela no es ajena al cáncer infantil. Cuando un alumno es diagnosticado con esta enfermedad toda la comunidad educativa se conmueve.

Por eso es necesario trabajar sobre el tema, tanto para poder acompañar al niño, como así también a sus amigos y compañeros. Generalmente, la noticia llega luego de varios días de ausencia del chico, y la primera reacción es de asombro, de no poder creerlo.

Esto es normal, hasta el entorno más cercano del niño debe pasar por esa etapa, la que rápidamente dejan atrás, pues con la llegada del tratamiento las decisiones deben tomarse de manera precisa y en poco tiempo.

Los padres llegan al colegio para contar lo que está pasando la familia, y también para dejar en claro que el acompañar a su hijo implicará estar con él durante procedimientos que son dolorosos.

Por eso esperan ser escuchados y contenidos, desean encontrar en el cuerpo docente un interlocutor con quien expresar sus emociones, sus temores y sentir que no estarán solos en esta tarea titánica.

Por su parte, el niño atravesará semanas de no ir a la escuela, sobre todo en el inicio del tratamiento y en especial si se trata de leucemia o tumores (hasta pueden pasar 6 meses de faltas). El chico retoma las clases recién cuando el médico lo autoriza. Y en este tiempo es importante la comunicación entre el establecimiento y la familia (ésta muchas veces se aísla fruto de su propio padecer y de los tiempos de los tratamientos), pues ayudará que el pequeño no pierda el hilo de su aprendizaje.

Para que el niño mantenga su escolaridad hay distintas opciones que incluyen la escuela hospitalaria y la domiciliaria. El poder prepararle tareas especiales ayudará a que se mantenga activo, que pueda pensar en otras cosas y que no sienta que todo en su vida se refiere a la enfermedad. Esto puede ser desarrollado y acompañado por una docente de la institución.

Llega la información

Antes de hablar con las autoridades escolares es preciso ver bien el contexto, pues muchas veces el niño no sabe que tiene cáncer y tampoco sus hermanos están anoticiados. En estos casos hay que tener cuidado pues al estar la información al colegio el tema empieza a circular y puede llegarles por el lugar equivocado.

En este sentido, los padres pueden contactar a un intermediario especialista en el tema para que los ayude a poner en palabras lo que sucede, alguien que pueda presentar un panorama completo de lo que está pasando y lo que pasará. Del mismo modo, muchas veces las escuelas acuden a fundaciones que trabajan con la temática para planificar acciones que ayuden y no interfieran.

Por ejemplo, cuando una escuela nos llama, lo primero que hacemos es chequear qué información tienen y qué autorización le dieron los padres. Así podremos decirles cómo manejarse a futuro, para saber cómo manejarse en adelante. De todos modos, el consejo que damos a los papás es que cuenten el diagnóstico cuanto antes al pequeño, pues tarde o temprano se enterará.

Mensaje ampliado

La escuela tiene la problemática de tener que contener al niño, a su familia, pero también a los otros alumnos y a los padres de éstos (descontando al plantel docente que estará trabajando sobre el tema).

Por lo general, lo primero que surge cuando la palabra cáncer ingresa al colegio es un gran susto. Un susto que se genera por no saber cómo deben manejar una situación que es tan difícil para todos. Esto repercute en especial en los docentes, que serán los que contengan a los otros padres que rápidamente demandarán ayuda para saber cómo contener a sus niños.

Hay casos en los que las instituciones han confirmado sentirse presionadas por papás que no saben qué hacer o qué decir a sus hijos. El cáncer es una enfermedad que remite a temas delicados y fuertes que son complicados de abordar hasta para los adultos. Una vez que el primer impacto se atravesó, hay que decidir qué decirle a los compañeros.

Algunos padres prefieren que los otros chicos no estén al tanto de la dolencia durante los primeros tiempos, pues están ellos todavía procesando el golpe emocional. Esta decisión debe ser respetada y acompañada con charlas que manifiesten qué dificultades pueden aparecer, sobre todo para el niño enfermo, para sus hermanos que van al mismo establecimiento y para los amigos.

El docente debe orientar a los padres para que puedan comunicar la noticia de una manera que refleje la realidad que están atravesando. Obviamente, el tema es complejo, tiene muchas aristas y no es posible confeccionar un manual que detalle el modo de actuar. Lo importante es que todos sepan que pueden pedir ayuda, que hay espacios donde consultar y en los que podrán dar rienda suelta a sus emociones.

Cuando toda la comunidad escolar está bien informada la situación cambia significativamente. Esta nueva actitud contribuye a que la familia y el nene que están padeciendo una instancia tan dolorosa tengan una vida mejor. Un buen trabajo de la maestra repercutirá positivamente en todo el conjunto, por eso debe estar preparada para guiar a quienes están con ella.

Si la escuela responde de manera adecuada, el flujo de información circula y los niños se adecuan al contexto y hasta les es más fácil comunicarse con su amigo, tanto sea por teléfono, chat u ofreciéndole ayuda con la tarea. En algunos casos ayuda que los maestros tengan encuentros directos con los médicos, pues así accederán a datos certeros.

Tener información científica ayuda a desmentir mitos y a contener miedos y otras emociones que surgen. Buscar asesoramiento y priorizar la comunicación con la familia son los dos conceptos básicos que guiarán todo el accionar para con el niño enfermo, sus compañeros y la comunidad educativa toda.

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Por Edith Grynszpancholc, creadora Fundación Natalí Dafne Flexer, www.fundacionflexer.org

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