Maltrato físico. Otro, entre los tipos de maltrato infantil.


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Tema de la semanaMaltrato físico. Otro, entre los tipos de maltrato infantil. Una realidad que cuesta mucho entender  y por sobre todas las cosas aceptar.

Cómo se define al maltrato físico (según la Fundación Amparo):

Es la Acción NO ACCIDENTAL de un Adulto que provoca un Daño Físico ó Enfermedad en el niño, o cualquier otra causa que pone al mismo en riesgo de padecerlo como consecuencia de negligencia intencionada ó producidos por castigos único, o repetido y de magnitud y características variables. También se define como a cualquier lesión física infligida al niño/a.
Es necesario recalcar el carácter intencional, nunca accidental, del daño o de los actos de omisión llevadas a cabo por los responsables del cuidado de los niños, con el propósito de injuriarlo ó lastimarlo.
Aunque el Adulto no tenga la intención de producirle el daño, se debe tomar como maltrato a cualquier lesión física que se produzca por el empleo de algún tipo de castigo que se aplique y que no sea el correcto para la edad del menor

maltrato físico

En otras palabras, estamos hablando de lastimar a un niño, de hacerle daño. Ya la sola idea nos parte el alma, pero aún duele más cuando sabemos que, el daño no termina allí. El moretón se irá con el tiempo, pero el agujero en el alma costará mucho más. La herida podrá cicatrizar y tal vez desaparezca por completo, pero los recuerdos de una infancia con golpes no.
Toda forma de violencia es detestable, pero ésta aún más, pues estamos hablando de una violencia que ejerce un mayor sobre un menor, un ser más vulnerable, más débil, que no puede defenderse, que no puede hacer frente a la situación, que sólo la sufre y  padece.

Padres maltratantes hubo siempre, no por eso es justificable tal conducta ¿Qué hace que un papá, una mamá o un adulto a cargo de un niño lo lastime? ¿Por qué elije ese mecanismo para enseñar, hacerse respetar o “educar”? Ignorancia, falta de educación, marginalidad, una adicción tal vez puedan ser algunas de las razones. Seguramente detrás de cada adulto que maltrata, hay un niño que fue maltratado y éste es un dato que hay que tener muy en cuenta. Si hoy logramos que se reduzca la cantidad de niños que sufren maltrato físico,  no sólo estaremos mejorando su presente, sino que los ayudaremos a que no cometan los mismos errores en el futuro.

maltrato fisico

El maltrato físico se vive en la intimidad, sin embargo también es un fenómeno social y como tal  está aumentando. Según una nota publicada en el diario La Nación el 21.6.08 “En la Capital, de las 4500 llamadas que recibió la Línea de Asistencia a la Infancia y la Adolescencia (102), el 79% fue por denuncias sobre negligencia y maltrato. Las cifras reales son mucho mayores, si se tiene en cuenta que sólo se denuncian dos de cada diez casos. En la provincia de Buenos Aires, las denuncias recibidas en las comisarías de la mujer y la familia sobre maltrato de menores de 21 años aumentaron un 56% el año pasado, respecto de 2006. A través de las defensorías zonales de la provincia, se tomaron al menos 1000 medidas de protección de derechos de víctimas de violencia familiar en 2007…” (Autora Sol Amaya).

Es evidente que en un contexto social en el cual la mayoría de las personas no sólo no prospera económicamente (con todo lo que ello implica), sino que cada vez se siente más relegada, con menos posibilidades, con un gobierno que desoye las necesidades básicas de la gente, la realidad no cambiará fácilmente. Sin embargo y como siempre decimos algo hay que hacer y hay que hacerlo ahora,  pues luego será tarde. Hay golpes cuyas marcas tal vez se desdibujen con el tiempo pero que dejan su impronta por siempre.

Al respecto, rescato otros dos párrafos de la nota del diario La Nación antes citada “Según una investigación realizada por el Programa Lalaidenú  con niños maltratados y sus familias, en el 90% de los casos los padres fueron a su vez maltratados durante su infancia… La historia de la propia infancia se considera uno de los factores de más alto riesgo en las posibilidades de llevar adelante adecuadamente la educación y la crianza de los hijos, sostiene María Inés Bringiotti, de la Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infanto-Juvenil (Asampi)”.

Parece ser que se hace muy difícil escapar de un pasado que se llenó de golpes y no de caricias.

maltrato fisico en niños

Como siempre decimos también, para hacer hay que saber, para poder luchar contra algo, debemos saber contra qué estamos luchando y cómo podemos detectar los signos que nos manifiestan que un niño está padeciendo violencia. Así, sabiendo, dándonos cuenta, podremos ayudar en primera instancia, denunciar si es necesario, contener, lo que esté a nuestro alcance.

INDICADORES de Maltrato o en Situación de Riesgo (según la Fundación Amparo).

Algunos indicadores de maltrato según la Fundación Amparo:

– Daños físicos reiterados (morados, magulladuras, quemaduras)
– Cambio sin motivos aparentes en la conducta escolar (de la hostilidad a la amistad y viceversa)
– Agresividad y/o rabietas persistentes (antisocial, destructivo)
– Hipervigilantes (en constante estado de alerta, celosos)
– Evitan ir a su casa (permanecen más tiempo de lo habitual fuera de su casa
– Presentan dolores frecuentes sin causa aparente
– Retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual
– Presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc.
– Intentos de suicidio y sintomatología (uso de drogas/alcohol)
Otro dato a tener en cuenta es muy difícil que un padre que maltrate a su hijo lo reconozca, en general rechazan cualquier tipo de ayuda.
Aún así, por difícil que sea, no sólo hay que ayudar al niño en problemas, sino al padre que genera ese maltrato.

Volviendo a los niños y a lo que podemos hacer ellos, es bueno saber que hay una ley (Nro. 24.417) De Protección contra la Violencia Familiar.

Vale la pena citar su artículo 2:

Cuando los damnificados fuesen menores o incapaces, ancianos o discapacitados, los hechos deberán ser denunciados por sus representantes legales y/o el Ministerio Público. También estarán obligados a efectuar la denuncia, los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los profesionales de la salud y todo funcionario público en razón de su labor. El menor o incapaz puede directamente poner en conocimiento de los hechos al Ministerio Público”.

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Siempre que se habla de violencia hay una víctima y un victimario. En este caso en particular, el papel que juega el niño es claro, siempre es la víctima. Sin embargo, con el papel del que maltrata las cosas se mezclan porque seguramente el victimario ha sido víctima también y en un punto lo sigue siendo. Sigue siendo víctima de un pasado que no puede modificarse, de una cicatriz demasiado profunda como para que cicatrice.
Por eso y como siempre hay que proteger al niño, en este caso al niño que es víctima hoy, no sólo para sacarlo de ese triste papel que le ha tocado en la vida, sino para que no se convierta en victimario él también el día de mañana.

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