Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.


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Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad

Tema de la semana: Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.

Por Liana Castello
Escritora Liana Castello
Escritora

El abuso sexual infantil es, por desgracia, una cruel realidad que vivimos mundialmente y nuestro país está muy lejos de estar exento de ella. Basta con leer los diarios o mirar los noticieros para comprobarlo -les diría- casi diariamente.  Por macabra que resulte esta realidad, no podemos “hacer oídos sordos” a la misma  y tampoco pensar que a nosotros, o mejor dicho a nuestros hijos, no les va a ocurrir. Siempre y en cualquier orden de la vida,  es mejor estar prevenidos.

Abuso sexual en los niños

 

Para poder proteger a nuestros hijos, primero debemos saber con más detalle en qué consiste, cómo se manifiesta y por sobre todas las cosas cómo prevenirlo.

Sin duda no es agradable pensar en estas cosas, tampoco resulta agradable para un niño recibir una vacuna, por ejemplo, pero por más que el pinchazo que implica duela mucho, previene algo malo, como es una enfermedad. Pensemos entonces que, cuanto más sepamos (aunque las palabras nos pinchen el alma), más estará en nuestras manos hacer algo al respecto.

La enciclopedia Wikipedia define al maltrato y abuso infantil como: “el atropello físico y psicológico de un niño por parte de un adulto. También es llamado maltrato y abuso de menores, abuso de infante y negligencia infantil”. La Academia Americana de Pediatría agrega que: “El abuso sexual de los niños es más común de lo que las personas creen. Por lo menos 1 de 5 mujeres y 1 de 10 hombres dicen haber sufrido abusos sexuales durante la niñez”.

El abuso sexual de los niños, no sabe de clases sociales, no discrimina entre varones y mujeres, pequeños o más grandecitos, Parte de una mente enferma y en una mente enferma cualquier variable es posible, no hay lógica, códigos, culpa, temor, sólo hay alguien capaz de dañar la vida del otro, tal vez para siempre.

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Según una nota publicada en Infobae el 7.8.08 (fuente Reuters), “Los efectos del abuso infantil duran toda la vida”. También en la misma nota se agrega que “Estudios previos hallaron una relación entre el abuso infantil y el deterioro de la salud física y mental en la edad adulta. Las personas que habían sufrido abuso sexual y físico durante la infancia eran un  60% más  propensos a tener mala salud física y 2,4 veces más propensos a tener problemas mentales”

A esto habrá que sumarle los daños psíquicos que padezca el niño abusado, la cicatriz en su alma y en su psiquis que quede luego del hecho. Cómo tendrá que rearmarse para poder, cuando llegue el momento, relacionarse con otra persona, entender que el sexo no es algo malo, que tiene que ver con el amor y no con el espanto.  Demasiada carga para un niño ¿no?

Y como siempre decimos, si de niños se trata, somos los padres los encargados de educarlos y en este caso y más que nunca protegerlos. Debemos saber también que muchas veces el niño por miedo, vergüenza, culpa, no nos dirá lo que le ha ocurrido. Sin embargo, a pesar de su silencio, su comportamiento no será el mismo y si estamos atentos a las señales que él mismo nos dé, podremos saber más. La Academia Americana de Pediatría nos alerta a estar pendientes de los siguientes síntomas:

– Un temor reciente o obvio de una persona (hasta un padre) o de ciertos lugares
– Una reacción no normal ni anticipada cuando se le pregunte si alguien lo ha tocado.
– Dibujos que muestran actos sexuales.
– Cambios de comportamiento repentinos, tal como el orinarse en la cama o una pérdida del control de las evacuaciones.
– Una conciencia repentina de los órganos genitales.
– Actos y palabras sexuales compartidas con otros niños o animales
– Preguntas sobre la actividad sexual que no son apropiadas para la edad.
– Cambios en los hábitos de dormir, tal como pesadillas en los niños pequeños
– Estreñimiento o el negarse a evacuar.

Las señales físicas del abuso pueden incluir:

– Dolor, enrojecimiento o sangre en el ano o en los órganos genitales.
– Una secreción inusual del ano o la vagina.
– Enfermedades de transmisión sexual, tal como la gonorrea, clamidia o verrugas genitales.
– Frecuentes infección urinarias en las niñas
– El embarazo de jóvenes.

Imagino lo que están sintiendo al leer esto: una mezcla de sensaciones horribles y miedos se clavan en el corazón. Pero es bueno estar atentos, de eso se trata prevenir. Como ya dijimos, hay que saber, por duro que sea aquello que debamos aprender.

Los papás nos preocupamos por la salud de nuestros hijos, por su alimentación, sus compañías, su educación y tantas otras cosas que hacen a su vida. Desgraciadamente también nos vemos obligados a estar alertas en este tema, a protegerlos de semejante atrocidad. Prestemos atención a los consejos que, una vez más, nos la Academia Americana de Pediatría para prevenir y proteger a nuestros hijos:

– Hable con su niño sobre el abuso sexual. Si la escuela de su niño tiene un programa sobre el abuso sexual, hable sobre lo que ha aprendido.
– Enséñele a su niño cuáles son las partes privadas de su cuerpo (las partes cubiertas por un traje de baño), y los nombres de esas partes. Dígale que su cuerpo es de él. Enséñele a gritar “no” o “déjeme” a cualquier persona que la amenaza sexualmente.
– Escuche cuando su niño le trate de decir algo, especialmente cuando se le haga difícil decir algo. Esté seguro que su niño sepa que está bien decirle si alguien intenta tocarlo de una manera que le haga sentir incómodo, independientemente de quien sea el abusador. Dígale que puede tener confianza en usted y que no se enojará si le dice algo.
– Déle a su niño bastante tiempo y atención. Puede usar las reuniones familiares semanales para discutir sobre las experiencias buenas y malas.
– Conozca a los adultos y los niños que pasan tiempo con su niño. Tome precauciones cuando deje a su niño pasar tiempo solo en lugares extraños con otros adultos o niños mayores. Visite el proveedor de cuidado de su niño sin aviso. Pregúntele a su niño sobre sus visitas al proveedor de cuidado o niñero.
– Nunca deje que su niño entre a la casa de un desconocido sin un padre o un adulto de confianza. Las ventas de puerta en puerta para levantar fondos son un riesgo, en particular para los niños solos.
– Pregunte si la escuela de su niño tiene un programa para prevenir el abuso para los maestros y niños. Si no existe uno, empiece un programa.
– Dígale a las autoridades si sospecha que alguien esté abusando de su niño o a un niño de otra persona.
Creo que ahora todos sabemos un poquito más. Si aunque sea con esfuerzo y un poquito de dolor de estómago hemos terminado de leer esta columna, algo –creo humildemente- habremos aprendido.
Ciertamente no es grato leer sobre este tema. ¿Les cuento algo? Tampoco es grato escribir sobre el mismo, aún así, todos debemos hacer algo desde el lugar que ocupamos.
Cada uno del lado que esté,  como papás, como maestros, como lectores, como escritores, debemos conocer, proteger, prevenir, denunciar. A.S.I es  la sigla con la que se identifica al  Abuso sexual infantil, démosle a esta sigla otra connotación, pensemos que A.S.I.: Amando. Sabiendo. Involucrándonos:  algo puede cambiar.

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Para saber: FUNPREVI es una fundación que trabaja y mucho por este tema en Argentina. Para cualquier consulta o colaboración pueden dirigirse a: [email protected] , Tel.: 4811-6062.

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