Recomendaciones de lectura para niños en vacaciones

Las vacaciones resultan un momento ideal para estimular en los chicos el hábito de la lectura por placer. Todos, chicos y grandes, están menos presionados por el trabajo, la escuela y las actividades extracurriculares. ¡Qué mejor oportunidad para disfrutar de la caricia de una mágica historia! Para que los chicos deseen leer, es importante ofrecerles espacios que les permitan vincular la lectura con experiencias positivas y placenteras. En La playa, en la montaña, en el jardín de casa o bajo un árbol en una plaza pública, pueden ser el lugar ideal.

Que leer es divertido, se transmite a través de la experiencia. Existen diversos motivos para explicar porqué es importante la lectura, porque es fundamental el simple acto de leerle al niño. En primer lugar, ayuda a desarrollar el vocabulario. El niño aprende el significado de las palabras al escucharlas en el contexto. La segunda razón, es que a través de las historias, incorporan paulatinamente la correcta construcción de las oraciones. La manera más fácil de aprender la sintaxis de cualquier idioma es al escucharlo y usarlo continuamente.

También los niños a quienes se les ha leído están más motivados a leer. El desarrollo de un niño desde que nace y hasta los 5 años es clave en todos los aspectos: intelectual, psicomotriz, social. El aspecto lingüístico no queda afuera. El lenguaje acompaña la mayoría de las actividades que realiza, es la base de la comunicación social y contribuye a formar su pensamiento. Al igual que el niño entiende el lenguaje antes de estar en condiciones de utilizar la palabra, puede también, incluso, entender el lenguaje escrito antes de poder hablarlo.

Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir un libro La calidad literaria Un buen libro para niños debe resultar divertido, emocionante, atrapante, interesante o conmovedor para cualquier adulto. Si un adulto puede disfrutar de un libro, aunque esté destinado a niños de dos años, seguramente le gustará también al pequeño. En todos los casos, debe combinar de manera sorprendente o especial las palabras que usamos todos los días.

El texto tiene que poder conmover al lector en algún sentido: provocar risa, tristeza, nostalgia, miedo, ganas de vivir algo igual. Los personajes deben poder revelarnos alguna faceta del ser humano, para poder reflexionar sobre ella. Las imágenes En los primeros años de vida, los niños ven a los libros como una clase especial de juguetes y, al igual que éstos, deben ser visualmente atractivos. Las imágenes deben permitir reconocer con claridad los rasgos de los objetos, especialmente en los libros destinados a los más pequeños, es decir, deben ser claras y legibles.

A medida que los niños crecen, se les pueden ofrecer ilustraciones más complejas y abstractas. Las Ilustraciones no deben ser estereotipadas o excesivamente realistas, sino ofrecer una visión del artista. La TV suele crear en los niños un acostumbramiento al mundo de la imagen. Por eso, las que aparecen en los libros deben poder sorprenderlo. La variedad La variedad permite desarrollar el gusto por la lectura.

Es posible que muchos niños digan que no les gusta leer por el simple hecho de que no se han encontrado aún con un libro que les cause alguna emoción. Una buena selección de libros para niños debe incluir: cuentos, novelas, poemas, canciones, chistes, biografías, experimentos, informaciones sobre temas diversos, historietas, leyendas, enigmas, juegos, instrucciones. A su vez, los textos literarios deben contemplar variadas temáticas: amor, humor, fantasía, terror, ciencia ficción, conflictos humanos, misterio y otros que a los chicos los motiven.

El nivel de lectura Las editoriales suelen mostrar en sus tapas y contratapas las edades más adecuadas para incursionar en un libro o en una colección. Si bien el criterio de la edad cronológica puede resultar orientador, no es suficiente ni puede determinar la elección o la no elección de una obra. Lectores con más años que los señalados pueden disfrutar de un buen relato dirigido a niños más pequeños o viceversa.

Tal vez, el criterio de la edad cronológica puede resultar inadecuado para los niños que han tenido escasas experiencias con la lectura y que necesitan leer textos más cortos o más sencillos que otros que han sido estimulados desde edades muy tempranas. En estos casos, lo que conviene es tener en cuenta el nivel de lectura en que los chicos se encuentran y, poco a poco, acercarles otros más complejos, para que sigan avanzando.

Recorrido literario para estas vacaciones Para este verano, quizá sea bueno tener algunas coordenadas para saber navegar en el mágico mundo de la literatura y viajar sin movernos del sillón.

En general, no suelo estar de acuerdo con las categorías por edad, pero asumo que es inevitable. Para los más chiquitos, los que aún no leen, Cosas, Cositas de Nora Hilb (Ediciones del Eclipse), o La mejor luna de Liliana Bodoc (Editorial Norma), o Caperucita roja (tal como se lo contaron a Jorge) de Luis María Pescetti (Alfaguara), o Choco encuentra una mamá de Keiko Kaszka y tantos más. Para los niños del medio, Los imposibles de Ema Wolf (Editorial Sudamericana), En el arca a las ocho de Ulrich Hub (Editorial Norma), Los cretinos o Matilda o Charlie en la fábrica de chocolates de Roald Dahl (Alfaguara), Nadie te creería de Luis María Pescetti (Alfaguara), Una caperucita roja de Marjolaine Leray (Océano Travesía) o Los mares de Valentín de Ana Méndez (Ediciones del Eclipse), por decir, no sé, algunos que se me ocurren al azar. Y para los que están dejando de ser niños, tal vez sea interesante Amigos por el viento de Liliana Bodoc (Alfaguara),

La historia interminable o Momo de Michael Ende (Alfaguara), Los vecinos mueren en las novelas de Sergio Aguirre (Editorial Norma) y Seis veces Lucas de Lygia Bojunga Nunes (Editorial Norma). Es bueno que los niños se topen alguna vez en sus vidas con Alicia en el país de las maravillas, con los clásicos tradicionales de Charles Perrault, con María Elena Walsh, con Elsa Bornemann, con Javier Villafañe, con Graciela Montes y Graciela Cabal… Bueno, creo que ahí ya hay algo por dónde empezar.

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