La educación vial puede cambiar el mundo

El titular de este artículo puede parecer exagerado, pero es rigurosamente cierto.

Si mejoramos la educación vial, no solo evitaremos la muerte de miles de personas, sino que contribuiremos a conseguir un planeta más habitable, donde movilidad, seguridad y sostenibilidad vayan de la mano.

¿Es una utopía?

Quizás, aunque no somos los únicos que creemos en ella y, como muestra, aquí van algunos botones…

¿Qué tienen en común Nelson Mandela y Miguel Mederos?

El líder sudafricano es probablemente el político más prestigioso del planeta, un referente ético en la lucha por los derechos humanos. Mederos es simplemente un profesor y jefe de estudios del colegio público Montaña Pacho, en La Laguna, Tenerife. Pero ambos están convencidos de que la educación vial puede cambiar el mundo y trabajan para ello dentro de sus posibilidades.

El proyecto de Mandela nace de una tragedia personal. Su bisnieta Zenani murió a los 13 años de edad en un accidente de tráfico en 2010, poco antes del comienzo del Mundial de Fútbol en Sudáfrica.

En su honor, la familia Mandela presentó recientemente en Nueva York una campaña para promover la seguridad vial de los niños y jóvenes en todo el mundo.La campaña, que se encuadra dentro de la Década de Acción para la Seguridad Vial de la ONU, propone una serie de medidas para mejorar cascos, arcenes, carriles-bici y pasos de peatones (sobre todo en torno a los colegios).

También pide que se refuercen las legislaciones de todo el mundo en lo referente a la conducción bajo los efectos del alcohol, los cinturones de seguridad y las sillas para niños. Este último tema es de vital importancia en América Latina, como ya hemos analizado en ocasiones anteriores.

El proyecto del profesor Miguel Mederos se plantea a una escala más pequeña, pero no por eso menos importante. El docente ha ideado en su centro un sistema para convertir a alumnos con problemas en agentes de tráfico.

Chicos y chicas de quinto y sexto de primaria se convierten así en instructores de educación vial para el resto de alumnos, que tienen entre tres y once años. Los cursos se imparten en el propio centro, que ha creado un circuito y un aula específica de seguridad vial. Los niños seleccionados para ejercer de maestros de sus compañeros tienen distintos tipos de problemas: familiares, de rendimiento, de comportamiento o para relacionarse con otros alumnos.

El objetivo es que se conviertan en protagonistas de su propia enseñanza, asuman su responsabilidad ante los demás y superen sus problemas sintiéndose útiles y valorados. Además, la interiorización de las normas de educación vial los llevará a evitar comportamientos de riesgo y a respetar a los demás.

La transmisión de valores y conductas trasciende así el entorno escolar y puede mejorar la vida de toda su comunidad. Y por qué no, de todo el mundo. La educación vial debe impulsarse desde las más altas instancias políticas hasta el comportamiento individual de cada uno de nosotros.

Desde los hospitales, en los que las matronas pueden informar a las embarazadas sobre los sistemas de retención infantil que necesitarán, hasta los juzgados, en los que la reeducación vial se impone a los condenados por delitos de tráfico.

Desde la ciencia, que inventa programas de educación vial virtual para personas con daño cerebral, y desde las escuelas, por supuesto. La iniciativa del colegio Montaña Pacho de La Laguna (Tenerife) puede resultar inspiradora, como también puede serlo la participación de 130 niños almerienses en la grabación de un documental sobre seguridad vial o la exposición autoeditable Caperucita camina sola, ideada por el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM). Todas estas ideas pueden aplicarse y adaptarse a otros contextos y lugares.

Lo fundamental es que, de una forma u otra, nos impliquemos en la tarea de llevar la educación vial a todos los ámbitos de nuestra vida. Para contribuir a ello, puedes contarnos otras experiencias de educación vial que conozcas, tanto en el espacio para comentarios a continuación como en nuestras páginas de Facebook y Twitter.

Puedes seguir leyendo: Cuentos infantiles

www.profesoresyseguridadvial.com

Imprimir Imprimir

Comentarios

[fbcomments width="450" count="off" num="3" countmsg="maravillosos comentarios!"]