Fiestas de fin de año: no todo debe pasar por la comida

Fiestas de fin de año: no todo debe pasar por la comida

“En navidad comemos en mi casa, y en año nuevo en la tuya.” “¡A ver cuando nos juntamos a brindar y a comer algo!”. “Cena despedida de fin de año”.

Los argentinos de por si nos reunimos siempre alrededor de una mesa, y con la proximidad de las fiestas, pareciera que todo pasa por la comida.

En los hogares, las empresas, los colegios y cualquier otro entorno social arrecian las “despedidas de fin de año”, siempre – siempre con comida de por medio.

Este fenómeno estacional hace que recrudezcan las patologías alimentarias como la bulimia o la anorexia. La anorexia es una patología por la cual las personas perciben su cuerpo de una manera distorsionada, y se sienten excedidas de peso aunque sean muy delgadas. Con esta obsesión van dejando de comer casi todo tipo de alimentos, y en los casos más severos pueden llegar hasta a dejarse morir de hambre.

La bulimia, por su parte, es un desorden que se caracteriza por la obsesión de tener en cuerpo delgado y es más habitual en adultos que en jóvenes. Los pacientes tienen “atracones” en los que comen en exceso, pero como tienen un miedo patológico a engordar, luego intentan compensarlos con vómitos, ayuno, uso de laxantes y pastillas, y la realización de ejercicios en forma compulsiva.

Según diversos estudios mundiales, entre ellos el realizado por The Renprew Center Foundation for Eating Desorders, Filadelfia, EEUU, 1 de cada 5 mujeres sufren algún desorden en la alimentación como anorexia o bulimia. Sólo en Estados Unidos hay más de 24 millones de personas que tienen alguna de estas patologías.

Y en Argentina, un estudio realizado con 90.000 adolescentes mujeres de entre 14 y 18 años reveló que 1 de cada 10 sufre algún trastorno alimentario. En esta época del año se incrementa hasta un 20 % la cantidad de consultas recibidas en torno a trastornos de la alimentación, y no sólo por la cercanía de las fiestas: al concluir el colegio, los padres tienen a sus hijos e hijas en casa, y pueden observar de cerca sus conductas alimentarias.

Asimismo, con la proximidad del verano resurgen los miedos a mostrar el cuerpo. El proceso para combatir estas enfermedades puede durar varios años, durante los cuales el paciente debe ser atendido por un equipo de psicólogos, psiquiatras y nutricionistas, entre otros especialistas.

Pero para las familias en la que alguien padece de bulimia o anorexia, las fiestas son momentos particularmente complicados.

¿Cómo se puede ayudar a quienes padecen bulimia o anorexia a transitar esta época del año? Por de pronto, demostrándoles que “la fiesta no es la comida”, y que es posible mantener encuentros sociales de fin de año que no tengan a los alimentos como centro.

Reunirse para realizar actividades placenteras como re-encontrarse con seres queridos, charlar con amigos, organizar juegos grupales, salir a bailar, preparar sorpresas o compartir ciertas tareas solidarias, pueden convertirse en el eje de una reunión de fin de año que no pase por la mesa.

Por otro lado, lo cierto es que habitualmente se come de más en las fiestas. Y por eso la sugerencia es servirse solo una vez y en platos chicos, primero la entrada y luego el plato principal, y abstenerse de estar “picando” todo el tiempo.

El año nuevo puede ser un momento de cambio, si quienes padecen alguna de estas enfermedades lo afrontan con nuevas perspectivas ante la vida. En ese sentido el papel de los padres- y de toda la familia en general- es clave, tanto para apoyar a los pacientes como para estar atentos a los problemas subterráneos que puedan estar generando o contribuyendo al desarrollo de la patología alimentaria.

Por Doctora. Mabel Bello (Matrícula: 36.440.)

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Directora Médica de ALUBA www.aluba.org.ar y ABINT (Centro de atención integral de Anorexia Nerviosa y Bulimia).

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