Es muy importante que los niños exploren con sus sentidos

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Es muy importante que los niños exploren con sus sentidos. Explorar, vital para conocer el mundo.

Los chicos conocen explorando, descubren por experiencia directa con el entorno.

Con el tacto, el olfato, el movimiento y el equilibrio van consolidando el desarrollo motriz, alientan la maduración biológica y despiertan la imaginación y la creatividad. Todo esto se enriquece aún más cuando la experiencia se da en relación a otros, entonces aparecen más posibilidades, como convivir, explorar juntos, arriesgarse y cuidarse mutuamente.

Esto se da durante la primera infancia, cuando se desarrolla la autonomía motriz, la coordinación de movimientos y la alegría de descubrir el mundo con ayuda de todos los sentidos.

Apenas los niños empiezan a caminar (entre el año y los tres), esto les permite independizarse, moverse por sí mismos y elegir a donde quieren dirigirse para ver, tocar, saborear. Así empiezan la exploración.

La presencia de los padres siempre es importante, aunque solo sea la mirada, pues son quienes habilitan a poder ir más allá. Cuando un chico empieza a caminar y luego puede correr, escalar, saltar y explorar, es esencial que los adultos supervisen que lo haga en condiciones que no ofrezcan riesgos desmedidos. Si hablamos de la exploración de la naturaleza, por ejemplo, una cosa es treparse a un árbol y otra es bañarse en aguas correntosas.

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También, si el chico quiere cocinar, se lo puede alentar a que realice tareas como mezclar, batir, decorar o rellenar moldes, pero el mayor es quien prenderá el horno, manejará las fuentes calientes o utilizará una cuchilla afilada. Es importante alentarlos a explorar, pero en un entorno seguro.

La escuela es otro ámbito que propicia muchas opciones de aprendizaje y socialización. Además de todo lo que se desarrolla dentro de la estructura formal también se pueden organizar campamentos, algo que brinda otras oportunidades que solo ofrece el contacto con la naturaleza, horarios más flexibles y actividades diferentes que combinan aprendizaje, recreación y relación con los otros.

El campamento, al tener características informales, favorece la convivencia de manera diferente, porque el contexto invita disfrutar de otra forma del tiempo compartido. Se da un clima de libertad con una interacción netamente lúdica, que facilita la expresión de sensaciones, ideas y sentimientos.

El aprendizaje es mucho más práctico, la experiencia directa en las tareas hace que los niños incorporen más fácilmente los conocimientos a través de la acción.

Para ir a un campamento lo ideal es hacerlo a partir de los 7 años (antes les cuesta medir los riesgos). Allí sus primeras reacciones son el asombro y la curiosidad ante las maravillas que ofrece la naturaleza. Por otro lado, es necesario poder hacer una reflexión sobre las consignas que se les dan.

Por su parte, los adultos deben darles a los chicos la posibilidad de tomar contacto con nuevas experiencias y posibilidades de juego, como los deportes, las actividades culturales o lúdicas en espacios abiertos, los viajes y más. La plaza, los parques, el zoológico, las granjas, un día en el campo, un paseo por el río, remontar un barrilete, andar en bicicleta o en patines, treparse a los árboles o simplemente correr por el pasto, son actividades que alientan a la exploración de nuevos entornos.

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Vanina Figule
Directora de Métodos Educativos de Scouts de Argentina
www.scouts.org.ar

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