¿Qué es una leyenda?


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¿Qué es una leyenda? Leyenda viene del latín legenda (“lo que debe ser leído”).

Las leyendas son un relato o narración, la cual tiene una proporción de elementos imaginativos que se quieren pasar por verdaderos o sacados de la realidad. Esta es trasmitida generación tras generación.
La leyenda se profundiza como lectura de algo no ajustado estrictamente a la historia y con valor poético. En la literatura la leyenda es una narración ficticia, se hace apelación a lo maravilloso, una leyenda a diferencia de un cuento está ligada a un elemento preciso (lugar, objeto, personaje histórico) se centra menos en ellos mismos que en la integración de estos elementos normalmente una leyenda está relacionada con una persona, una comunidad, un momento, un lugar, un acontecimiento. Una leyenda puede tener cambios al momento de leerla o contarla.

Es importante tener en cuenta que la leyenda pertenece al el género Épico (Actualmente «la épica» corresponde al género narrativo)

Género narrativo

Se refiere a aquellos dos géneros discursivos con una extensión limitada. Se pueden distinguir dos series de narrativas: la narrativa de la modernidad y la narrativa de la posmodernidad. El que narra la historia se llama Narrador. Este género cumple la función referencial del lenguaje y se caracteriza por ser una narración de forma secuencial compuesta por personajes dentro de ésta. Tiene coherencia en lo que se está contando, tiene en cuenta los tiempos en los que los personajes actúan (un cuadro narrativo se refiere a los cinco elementos que debe tener una narración).

Tipos de leyendas

• Leyendas Teogónicos: Relatan el origen y la historia de los dioses. A veces, en las sociedades de tipo arcaico, los dioses no son preexistentes al ser humano. Por el contrario, frecuentemente los humanos pueden transformarse en cosas, en animales y en dioses. Los dioses no siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los humanos y pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a las de los seres humanos.

• Leyendas cosmogónicos: Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, la tierra, se considera como originada de un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso tales gigantes, que son semidioses, constituyen la primera población de la tierra. Por su parte, el ser humano puede ser creado a partir de cualquier materia, guijarro o puñado de tierra, a partir de un animal, de una planta o de un árbol. Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra. Ejemplo: Origen de los Tobas.

• Leyendas etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas.

• Leyendas escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente, en nuestras sociedades aún tienen amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales: los del fin del mundo por el agua, o por el fuego. A menudo tienen un origen astrológico. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos.

• Leyendas morales: Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonio, etc. En definitiva, los inventos y las técnicas particularmente importantes para un grupo social dado se hallan sacralizadas en un mito. Otros son antropogónicos, relativos a la aparición del ser humano.

• Leyendas histórico-culturales: Son las creencias de tipo social extendidas vulgarmente entre la población, basadas en una subjetiva interpretación historiográfica; principalmente fundamentada en un malentendido, o en una truncada o parcial transmisión de realidad histórica. Se caracteriza por la imposibilidad de poder ser considerada como veraz, como se definiría para una estricta leyenda histórica, con cierto rango de certidumbre todavía no demostrada en el tiempo. Por lo que un mito histórico difiere principalmente de una leyenda, en que ésta última presenta cierto rango de incertidumbre frente a aquella, la cual cuenta con claras pruebas fehacientes, testimoniales o historiográficas que evidencia la falsedad, y que, posteriormente, ha sido difundida en la manera de un típico míto histórico-cultural (también llamado vulgarmente, una leyenda urbana).

Etimología y características

• Leyenda viene del latín legenda («lo que debe ser leído»)
• En literatura, es una narración ficticia, casi siempre de origen oral, que se refiere a lo maravilloso.
• Una leyenda, está ligada siempre a un elemento preciso (lugar, objeto, personaje histórico)
• La leyenda se desarrolla habitualmente en un lugar y un tiempo precisos y reales;
• La tarea es dar fundamento y explicación a una determinada cultura, y presenta a menudo criaturas cuya existencia no ha podido ser probada (la leyenda de las sirenas, por ejemplo).
• Una leyenda está generalmente relacionada con una persona, una comunidad, un monumento, un lugar o un acontecimiento cuyo origen pretende explicar leyendas etiológicas.
• A menudo se agrupan en ciclos alrededor de un personaje, como sucede con los ciclos de leyendas en torno a Robin Hood, el Cid Campeador o Bernardo del Carpio.
• La leyenda es una narración ficticia, pero basada en la realidad, ligada a temas de héroes, de la historia patria, de seres mitológicos, de almas, de santos o sobre los orígenes de hechos varios.

• La leyenda pertenece al folclore y por ello corresponde a la más arraigada sabiduría de un pueblo.
• Expresa los deseos, los anhelos, los temores, los ideales y sueños que son parte de la visión global que tiene ese pueblo de su propia historia y de sus relaciones con la naturaleza.

Diferencias entre mito y leyenda

El mito es un relato que intenta explicar un misterio de la realidad y que está asociado generalmente a las creencias y ritos de un pueblo. La leyenda no pretende explicar lo sobrenatural pues es un relato que resalta alguna característica o atributo de un pueblo, ciudad o región a partir de personajes y hechos reales.

Ejemplos de leyendas

La caja ronca. (leyenda ecuatoriana)

En Ibarra se dice de dos grandes amigos, Manuel y Carlos, a los cuales cierto día se les fue encomendado, por don Martín (papa de Carlos), un encargo el cual consistía en que llegasen hasta cierto potrero, sacasen agua de la acequia, y regasen la sementería de papas de la familia, la cual estaba a punto de echarse a perder. Ya en la noche, muy noche, se les podía encontrar a los dos caminando entre los oscuros callejones, donde a medida que avanzaban, se escuchaba cada vez más intensamente el escalofriante «tararán-tararán». Con los nervios de punta, decidieron ocultarse tras la pared de una casa abandonada, desde donde vivieron una escena que cambiaría sus vidas para siempre…

Unos cuerpos flotantes encapuchados, con velas largas apagadas, cruzaron el lugar llevando una carroza montada por un ser temible de curvos cuernos, afilados dientes de lobo, y unos ojos de serpiente que inquietaban hasta el alma del más valiente. Siguiéndole, se lo podía ver a un individuo de blanco semblante, casi transparente, que tocaba una especie de tambor, del cual venía el escuchado «tararán-tararán».

He aqui el horror, recordando ciertas historias contadas de boca de sus abulitos y abuelitas, reconocieron el tambor que llevaba aquel ser blanquecino, era nada más ni nada menos que la legendaria caja ronca.

Al ver este objeto tan nombrado por sus abuelos, los dos amigos, muertos de miedo, se desplomaron al instante. Minutos después, llenos de horror, Carlos y Manuel despertaron, mas la pesadilla no había llegado a su fin. Llevaban consigo, cogidos de la mano, una vela de aquellas que sostenían los seres encapuchados, solo que no eran simples velas, para que no se olvidasen de aquel sueño de horror, dichas velas eran huesos fríos de muerto. Un llanto de desesperación despertó a los pocos vecinos del lugar. En aquel oscuro lugar, encontraron a los dos temblando de pies a cabeza murmurando ciertas palabras inentendibles, las que cesaron después de que las familias Dominguez y Guanoluisa (los vecinos), hicieron todo intento por calmarlos.

Después de ciertas discusiones entre dichas familias, los jóvenes regresaron a casa de don Martín al que le contaron lo ocurrido. Por supuesto, Martín no les creyó ni una palabra, tachandoles así de vagos.
Después del incidente, nunca se volvió a oir el «tararán-tararán» entre las calles de Ibarra, pero la marca de aquella noche de terror, nunca se borrara en Manuel ni en Carlos. Ojala así aprendan a no volver a rondar en la oscuridad a esas horas de la noche.

La leyenda de la siguanaba. (leyenda Salvadoreña y Guatemalteca).

“La Siguanaba“, llamada también, La Sihuanaba, es un personaje de la mitología salvadoreña, y de Guatemala.

La Siguanaba (del quiché Siguan barranco, abismo Waná Hermana y B’a Espectro) es un ser mitológico en forma de mujer fantasma de hermoso cuerpo que se les presenta a los hombres que son infieles. Al mirarla de cerca tiene el rostro de una yegua. Según el relato cultural, aparece regularmente en las áreas donde no hay mucha infraestructura, especialmente en los basureros y barrancos, a donde lleva a los hombres enamorados de ella y los hace caer haciendo que pierdan la vida y el alma a favor de ella. Es parte importante del folklore y mitología guatemalteca, pero es principalmente una leyenda perteneciente al folklore salvadoreño.

La Historia

Originalmente llamada Sihuehuet (mujer hermosa), tenía un romance con el hijo del dios Tlaloc, del cual resultó embarazada. Ella fue una mala madre, dejaba solo a su hijo para satisfacer a su amante. Cuando Tlaloc descubrió lo que estaba ocurriendo maldijo a Sihuehuet llamándola Sihuanaba (mujer horrible). Ella sería hermosa a primera vista, pero cuando los hombres se le acercaran, daría vuelta y se convertiría en un ser horrible.

El dios la condenó a vagar por el campo, apareciéndose a los hombres que viajan solos por la noche. Dicen que es vista por la noche en los ríos de El Salvador, lavando ropa y siempre busca a su hijo el Cipitío, al cual le fue concedida la juventud eterna por el dios Tlaloc, como sufrimiento para ella.

Según lo que cuenta la leyenda, todos los trasnochadores están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia a los hombres enamorados, a los Don Juanes que hacen alarde de sus conquistas amorosas. A estos, la Siguanaba se les aparece en cualquier tanque de agua en altas horas de la noche, o a orillas de ríos según otras versiones. La ven bañándose con guacal de oro y peinando su hermoso cabello negro con un peine del mismo metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón.

Algunas tradiciones mencionan que el hombre que la mira se vuelve loco por ella. Entonces, la Siguanaba lo llama, y se lo va llevando hasta un barranco. Enseña la cara cuando ya se lo ha ganado, su rostro se vuelve pálido como de muerta, sus ojos se salen de sus cuencas y se tornan rojos como si sangraran, su antes tersa y delicada piel se torna arrugada y verduzca, sus uñas crecen y suelta una estridente risa que paraliza de terror al que la escucha. Para no perder su alma, el hombre debe morder una cruz o una medallita y encomendarse a Dios. Otra forma de librarse del influjo de la Siguanaba, consiste en hacer un esfuerzo supremo y acercarse a ella lo más que se pueda o sea posible, tirarse al suelo cara al cielo, estirar la mano hasta tocarle el pelo, y luego halárselo. Así la Siguanaba se asusta y se tira al barranco.

Otras versiones dicen que debe agarrarse de una mata de escobilla, y así, cuando ella tira de uno, al agarrase la víctima de la escobilla, ella siente que le halan el pelo. Esta última práctica es más efectiva, ya que es el antídoto propio que contrarresta el poder maléfico de esta mujer mágica. Un método funcional al observar a una mujer en el río sin saber si es la Siguanaba, consiste en gritar tres veces seguidas: “No te vas a ir María pata de gallina”; si es la Siguanaba se asustará y se lanzará al barranco, si no era ella te dirán que sos un loco; pero se te pasara el susto. Toma las precauciones del caso de lo contrario no te preguntes si algún día te dicen que fuiste jugado por la Siguanaba.

¿Quién pudo hacer eso? (Leyenda Española).

Corría el año 1550; el oro venía del Perú en galeones bien custodiados y acompañando el dulce tintineo, llenos de orgullo y acariciados por doradas esperanzas, también llegaban los propietarios.
Uno de ellos, viejo, corcovado, con los ojos cansados de contemplar tesoros, desembarca en Cádiz. Era rico, y con el oro pensaba que podía comprarlo todo: hasta el amor. Se hizo largo el viaje hasta la Villa y Corte, pues recordaba que su amigo el médico del rey quedó tutor de una niña encantadora que ahora estaría por los 20 años y soñaba contagiarse de su juventud contrayendo matrimonio con ella.

Una vez todo dispuesto para la ceremonia, el viejo médico llevó a su pupila al palacio real. Don Felipe II siempre le había mostrado afecto y en esta ocasión le ofreció como regalo nupcial las trece monedas de oro que habían de servir de arras.

El casamiento se celebró con gran pompa. El anciano esposo había regalado a la juvenil desposada un magnífico traje blanco, bordado con perlas. De encaje de Bruselas era el manto, que le llegaba hasta su borde, y ocultaba su cara y sus ojos…. enrojecidos por el llanto.

Vino después el banquete, en el que los invitados, obsequiados hasta la saciedad, se tambaleaban en los límites de la embriaguez. Cayó la tarde; los criados encendieron las luces. La novia se había retirado a sus habitaciones, lejos del bullicio. Y en medio de la noche, cuando el anciano, pensando en su felicidad, comprada con oro, y a costa de las lágrimas de una obediente muchacha, fue a buscarla… no la encontró.
Alarmado, gritó a los servidores, recorrieron la inmensa casa, registraron los rincones, repasaron los salones del banquete, sin el menor éxito, y por último bajaron a los sótanos. Y allí, en el suelo húmedo, en un aire mohoso, pesado e irrespirable, la encontraron echada. El velo de encaje aún temblaba en su frente, el traje de perlas estaba teñido de rojo. Acercaron los candiles; entre sus manos sostenía el pañuelo bordado, trece monedas de oro a sus pies y un puñal florentino incrustado con gemas de colores, clavado en su corazón.

Horrorizados se retiraron en silencio el amo y los servidores. ¿Quién pudo cometer aquello?, aún queda en pie el enigma, sólo sabemos que el anciano a partir de entonces y hasta el final de sus días todo el oro que tocaba quedó manchado de sangre, y que por los sótanos de la casa se oyen gemidos, y dicen que alguien ha visto pasear, como un espectro, en las altas horas de la noche, a una dulce joven, envuelta en velos, haciendo tintinear en sus blancas manos las trece monedas de oro que vendieron su juventud e inocencia.

Leyendas famosas

El jinete sin cabeza

Cuenta la leyenda, que en un pueblo alejado de todo civilización conocida, existió un jinete que acostumbraba a hacer su recorrido por las noches en un hermoso y gran caballo, la gente asombrada se preguntaba ¿Quién era aquel hombre? ¿Por qué cabalgaba cada noche?, no era algo usual que alguien saliera por las noches a hacer esos recorridos.

En una noche muy oscura y bajo una fuerte tormenta eléctrica, el jinete desapareció del lugar para no volver nunca más. Pasaron los años y la gente ya se había olvidado de aquel extraño jinete del que tanto se había hablado.

Una noche, igual de obscura y tenebrosa, con enormes relámpagos azotando el pequeño pueblo, se escuchó nuevamente la cabalgata de aquel caballo, su relinchar y el ruido que producía al trotar sobre el suelo mojado despertó los recuerdos dormidos de todos aquellos que habían sido testigos de los sombríos paseos de aquel extraño jinete. Los recuerdos y la curiosidad llevaron a cada persona del pueblo a salir de sus camas y asomarse por la ventana, en donde vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando un relámpago cayó e iluminó al jinete, un jinete sin cabeza.

Leyenda de la llorona

La llorona es una leyenda que tiene toques prehispánicos y de la colonia, una de las versiones más resonadas cuenta lo siguiente:
En tiempos de la conquista, cuando las noches no se alumbraban más que por la luna, se cuenta que existió una mujer que salía por las calles del caído Tenochtitlán para llorar a sus hijos muertos y conquistados, se dice que ésta alma en pena recorría las calles gimiendo y llorando en busca de sus hijos desaparecidos, aterrorizando a la gente que solo se persignaba y se escondía en sus casas.
Se dice que cuando alguien se atrevía a seguirla y ella lograba verlo éste enloquecía, perdiendo la razón, y cuando la seguían sin que los viera se perdía de vista en la obscuridad cerca del lago.

Muchos creían que ésta mujer ahogó a sus hijos para evitar verlos conquistados o civilizados por los conquistadores y arrepentida de ello se volvió loca y peno el resto de su vida buscándolos.

Otros ejemplos de leyendas de América

• Carruaje. Leyendas de Colombia. Leyendas de América.
• La misión del colibrí. Leyendas de Perú. Leyendas de América.
• El creador de la Patagonia. Leyendas de Argentina. Leyendas de América.
• Quetzalcóatl. Leyendas de México. Leyendas de América.
• La siguanaba (El Salvador)

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