Sólo por hoy (pequeños permisos)

Sólo por hoy (pequeños permisos)

Sólo por hoy

Sólo por hoy. Liana Castello, escritora argentina. Reflexiones de vida.

La vida está llena de obligaciones y no está mal que así sea. Cumplir con el trabajo, ocuparse de la casa y los hijos. Levantarnos todos los días a la misma hora y acostarnos también. Estas y otras rutinas cotidianas permiten que nuestra vida tenga un orden y que podamos llevar a cabo las pequeñas y a la vez grandes cosas que hacemos todos los días.

Sin embargo, de vez en cuando, todos necesitamos un “recreo”. No me refiero a salir a pasear un fin de semana o unas vacaciones, sino una especie de “permiso” que salpique nuestra cotidianeidad con una chispa luminosa. ¿Cuántas veces podríamos quedarnos un ratito más en la cama y no lo hacemos? ¿Cuántas noches habremos dejado de ver una película que nos gustaba porque al día siguiente debemos levantarnos temprano?

No siempre tenemos ganas de cocinar por ejemplo, no siempre tenemos ganas de cumplir exactamente con las cosas que sabemos que debemos hacer.

Creo que, en la medida de lo posible, si algún que otro día nos permitiésemos un recreito, nos sentiríamos mejor. No se trata de no darles de comer a nuestros hijos o de faltar al trabajo, sino quizás pequeños mimos que podríamos regalarnos sin hacerle mal a nadie y sin perder el orden de las cosas.

En toda dieta para adelgazar existen “los permitidos”, un chocolate, un pequeña porción de helado o pizza, alimentos que no forman parte de la rutina que necesitamos para adelgazar, pero que hacen que no nos cueste tanto seguirla y que nos brindan, además, un momento de mucho placer.

¿Qué pasa si un día no tomamos el colectivo lleno y vamos, si la distancia lo permite, caminando a casa? Seguramente tardaremos más y deberán esperarnos más de lo habitual, pero tal vez habremos descubierto que puede ser hermoso caminar un día de semana por la ciudad.

¿Qué pasaría si una noche decidimos ver esa película que dan un poco tarde y dormimos dos horitas menos? Algo de sueño tendremos al día siguiente, pero habremos pasado una noche diferente, viendo algo que teníamos ganas y que si así fue sin duda nos llenó el alma. ¿Y si un día compramos esa revista que nos encanta, pero que no entra en el presupuesto diario, acotado tal vez? ¿Se resentirá mucho nuestra economía?

¿Si una mañana nos permitimos quedarnos en la cama un ratito más, leyendo un libro o simplemente sin hacer nada, sólo descansando bajo la tibieza de las mantas, será muy diferente el día? La vida se compone de muchas cosas, quizás la mayoría deban hacerse –si bien con amor– como una especie de rito sagrado, pero a su vez, la vida es mucho más que eso. No está mal mimarnos de vez en cuando, muy por el contrario.

Así como una mamá mima a su hijo con una golosita, una noche en la cama de papá y mamá o tantas otras cosas, ¿por qué no hacer lo mismo con nosotros mismos?

Hagan la prueba, regálense un permitido, un chocolate, una siesta, una película, una velada más extensa, verán que se habrán enriquecido. Ese recreo que nos habemos dado, nos dará aún más fuerza y más ganas de seguir con alegría el día a día.

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Aunque sea “solo por hoy” démonos un gusto, disfrutemos de lo distinto, hagamos lo que pocas veces se puede hacer, mañana será aún mejor todavía.

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