El verdadero Bienestar (reflexión) – Semana del Bienestar

El verdadero Bienestar (reflexión) – Semana del Bienestar

EnCuentos.com se hace eco de la Semana del Bienestar.

Colaborando la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, hemos decidido publicar información sobre las enfermedades no transmisible, entre otros temas.

En EnCuentos.com también queremos crear entornos saludables para una vida más saludable por eso, cada día de esta semana, publicaremos un artículo diferente y todos tendientes a tomar conciencia que una vida mejor es posible.

Hoy Reflexión sobre el verdadero significado de Bienestar

Uno de los significados que encontramos en la Real Academia Española de la palabra bienestar es el siguiente:

“Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien”

¿Cuáles son esas cosas que cada uno de nosotros necesita para vivir bien? ¿Una casa cómoda, un buen auto, la posibilidad de viajar? Sin lugar a dudas, todas estas cosas nos dan bienestar.

Sin embargo, el verdadero bienestar parte de nuestro ser más íntimo. Se trata de estar bien con uno mismo y como consecuencia, bien con todo lo que nos rodea.

Las comodidades materiales se disfrutan y en un punto, sólo en un punto, son necesarias. Pero si no partimos de estar cómodos nosotros con nuestro cuerpo, nuestra mente y el medio ambiente, de poco o nada servirán el resto. En mi opinión, el bienestar tiene mucho que ver con la armonía.

En un cuerpo sano hay armonía, en un ambiente sano también. Y la armonía va de la mano del respeto. Si respetamos la vida, cuidaremos nuestro cuerpo, el medio en el que vivimos y los otros seres que lo habitan. Respeto, armonía, salud, bienestar, muchas caras de una sola moneda, la más valiosa: la vida.

Somos una sola unidad, cuerpo y mente y esa unidad vive en un ambiente que, para que podamos estar sanos, necesita estar sano también.

No se trata solamente de cuidarnos a nosotros, se trata de cuidar al prójimo, al planeta y a todas sus criaturas. El verdadero bienestar, como el amor, no es egoísta, se abre a los demás, necesita de los demás. De todos modos, para poder estar en armonía con el mundo y los seres que nos rodean, debemos empezar por casa.

Nuestra casa es nuestro cuerpo y nuestra mente también, la unidad de la que hablábamos antes. No basta sólo con tener un tener una alimentación saludable, acudir al médico en forma disciplinada y cumplir con los controles necesarios.

Es necesario, por no decir imprescindible, sanar nuestra mente o si lo queremos ver de otro modo, nuestra alma también. Quien guarda rencor no está sano, quien siente odio tampoco. Llenarse de pensamientos negativos lejos de ayudarnos, nos perjudica y mucho. No soñar, no ilusionarse, no apostar al futuro, no confiar son actitudes que contaminan de igual modo que una sustancia tóxica. Este tipo de actitudes no sólo enferma nuestra mente, sino también nuestro cuerpo.

La falta de amor, de perdón, de respeto hacia el otro, de alegría nos aleja del lugar que deberíamos ocupar. Un lugar en el que se respira aire puro, esperanza, comunión con lo que nos rodea y con quienes nos rodean.

El verdadero bienestar parte de adentro hacia afuera. El momento de mirar hacia adentro es hoy, el tiempo de sanar las heridas es ahora.

Si procuramos tener un corazón que ama, que perdona, que se alegra y se entusiasma; un corazón que no se castiga, ni castiga al otro, sin dudas sabremos lo que es el bienestar interior.

Si logramos este tan ansiado bienestar interior, lograremos el bienestar común. Vale la pena sin lugar a dudas.

Una vida mejor nos espera y sólo depende de cada uno de nosotros poder vivirla.

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Si todos y cada uno así lo entendemos y lo hacemos carne, el bienestar común no será un ideal, sino una realidad, la más linda, la mejor.

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