Conociendo Segovia: Hoy Zamarramala

Conociendo Segovia: Hoy Zamarramala

Zamarramala antiguo pueblo de Segovia, es en la actualidad un barrio agregado a la ciudad.

Se encuentra en un lugar privilegiado pues a sus pies está la Vera Cruz, bonita iglesia de principios de siglo XIII de planta dodecagonal y un poco más abajo el valle del Eresma, con la inigualable estampa del Alcázar que luce majestuoso como si la proa de un barco se tratara, en medio de los ríos Clamores y Eresma, y rincón preferido por los novios y turistas para recoger en sus cámaras numerosas instantáneas.

Cada 5 de febrero se celebra en el pueblo la fiesta de las Águedas, declarada de interés turístico nacional. En el siglo XI durante la Reconquista, Segovia y su Alcázar estaban en posesión de los moros y cuenta la leyenda que las mujeres zamarriegas fueron al Alcázar a entretenerlos con sus bailes y sus encantos, haciendo así que abandonaran la guardia, momento que fue aprovechado por los soldados españoles para entrar en el castillo pillándoles totalmente desprevenidos.

Cuando los invasores se dieron cuenta del engaño buscaron a la mujer cabecilla y en venganza la cortaron los dos pechos como a Santa Águeda. Desde entonces y rememorando este hecho se celebra en el pueblo la fiesta de las Águedas, fiesta para mujeres casadas y viudas y que toman el bastón de mando durante estos días celebrándolo por todo lo alto.

El hombre, representado por un “pelele”(es un muñeco de paja vestido), se quema ante todos los curiosos al son de la dulzaina y el tamboril típicos de Segovia. Si algún hombre intenta participar en la fiesta, exceptuando el sacerdote que dice la misa, se le pincha con unos alfileres llamados “matahombres”, siempre en plan de broma.

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Cada año se acerca a dar el pregón alguna persona que tenga relevancia nacional, y en el mismo acto y de la mano de las dos Alcaldesas, se entregan “El Matahombres de Oro” que se otorga siempre a personajes públicos de la actualidad española (escritores, actores, periodistas, etc.) y que suelen venir a recogerlos personalmente, y el “Ome Bueno y Leal”, reconocimiento más ligado al pueblo por su interés y ayuda a Zamarramala y que puede ser otorgado a una institución. Toda la fiesta está regada con buen vino y chorizo cocido.

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