Ser madre

Ser madre

Ser madre

Ser Madre. Escritora española de cuentos infantiles y reflexiones. Reflexión sobre la maternidad.

Ser madre es:

Dormir poco y que tu sueño se vuelva tan ligero que hasta un pequeño cambio en la respiración de tu hijo te despierta.
Escuchar cientos de consejos de las abuelas.

Estar siempre  preocupada por algo: aún no habla, aún no camina, aún no ha dejado los pañales, ¿cómo le irá cuándo empiece el cole?, come poco, come demasiado, tiene catarro, tiene gastroenteritis, tiene otitis, es tímido, es demasiado lanzado, ¿qué tal le irá cuándo comience primaria?, es demasiado tranquilo, es demasiado nervioso, ve demasiada tele, es miedoso, ¿cómo le irá con el primer amor?, está obsesionado con la moda, va demasiado desaliñado… Siempre, siempre, encuentras un  motivo para preocuparte (y tu  madre te parecía una exagerada… ¡Ja!).

Escuchar cientos de consejos de las amigas.

Hacerte miles de preguntas y escuchar  miles de respuestas pero nunca tener claro qué debes hacer: ¿Me he quedado corta? ¿Me he pasado? ¿Debería ser más blanda? ¿Debería ser más dura? ¿Lo protejo demasiado? ¿Le doy demasiada libertad?

Peor aún: sentir que, hagas lo que hagas, no lo haces bien o que haces poco o las dos cosas.

Escuchar cientos de consejos de los expertos.

Ver como tu vida de pareja se vuelve casi inexistente e intentar buscar tiempo de donde sea para recordar que él y tú son algo más que “papá y mamá”.

Saber que, tarde o temprano, tu hijo va a sufrir y pasarlo mal porque sabes que no puedes (ni debes) evitarlo.

No poder estar nunca “de baja” por muy enferma que estés.

No tener nunca, jamás, vacaciones.

Tener que aprender a hacer un montón de cosas sobre la marcha…  y sin manuales de ayuda.

Aprender a conformarte con el pastel con peor pinta. El huevo frito más feo. El trozo de tarta más pequeño… y, encima, hacerlo con gusto.

Volver a aprender todas esas cosas que has olvidado para ayudarle a hacer los deberes.

Luchar para poder ver el telediario porque tu hijo quiere ver sus “dibujos”.

Olvidarte de tener la casa en orden… al menos durante los próximos quince años o más.

… y a pesar de todo esto (y algunas cosas más) no cambiarte por nadie y sentir que no hay nada en este mundo más importante que dar vida y ver crecer a tu hijo.

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Fin

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