Ni si, ni no, ni blanco, ni negro. Reflexiones de la vida

Ni si, ni no, ni blanco, ni negro. Reflexiones de la vida

Ni si, ni no, ni blanco, ni negro. Reflexiones de la vida

 

Tema de la semana: Reflexiones de la vida.

Ni si, ni no, ni blanco, ni negro.


Este es un  viejo juego, simple en apariencia y cuya intención es ver cuál de los jugadores se equivoca primero o más. Si lo pensamos bien, se parece a la vida misma.

Tanto en la vida, como en el juego, podemos equivocarnos, acertar, tomar atajos que no nos convienen, decisiones que sí; hay infinidad de alternativas.
Ni si, ni no, ni blanco, ni negro.
Las cosas no son sólo blancas o negras a mi entender, no todo es un sí rotundo o un no contundente.   Hay un sinfín de matices grises que no siempre son fáciles de entender o incluso aceptar.
Para muchos pareciera que las cosas tienen sólo dos extremos: blanco o negro, bueno o malo, etc.
En primera instancia, no debería haber otra alternativa que estos dos extremos. Si bien lo pensamos, no se puede ser un poco honesto y a la vez otro poco deshonesto, mitad bueno, mitad malo,  tener fe o no tenerla. Es cierto, para algunas cosas los extremos funcionan, para otras no.
Sin embargo, la vida no es sencilla para nadie y en muchas oportunidades uno no hace lo que quiere, sino lo que puede. Es aquí donde empezamos a encontrar los grises.
Uno intenta ser feliz y aunque llegue a un estado semejante, es difícil encontrar la felicidad en su plenitud; uno intenta ser bueno, pero se logra ser realmente bueno en todo el inmenso significado de la palabra? totalmente noble? Definitivamente íntegro? Difícil ¿verdad?
Del mismo modo, difícil resulta para algunos aceptar estos matices de grises que la vida nos ofrece, los “ni” o los “so”, podríamos decir.
Uno quisiera ser realmente bueno, descaradamente feliz, intachablemente honesto, pero no siempre es posible y real  Teniendo en cuenta estas limitaciones innatas, a pesar de nuestra voluntad, es bueno aceptar algunas de las alternativas de grises en la que nos terminamos instalando.
No estoy haciendo apología de la mediocridad, sino más bien  estoy tratando de que nos entendamos  un poco más, que seamos más piadosos  con nosotros mismos.
Creo sin dudas que, en materia de objetivos sí debemos buscar los extremos, desear con toda el alma ser buenos, proponernos ser honestos siempre en todo momento, lugar y circunstancias; amar sin límites, ni egoísmos; darnos sin medir, entregarnos por completo, o sea, apuntar al blanco, auque parezca un juego de palabras.
Respecto del negro, deberíamos tratar de alejarnos de él. Con la misma fuerza,  no dejar que el egoísmo nos gane, que el desamor se apodere de nosotros, que la bajeza nos quede cómoda.
Y aquí, en estas dos puntas entre las cuales lucha el ser humano, estamos todos, con nuestros grises a cuestas, porque será muy difícil llegar al blanco absoluto, y complicado alejarnos por completo del negro que nos rodea. En este tire y afloje está nuestra vida, tratando de buscar lo mejor, pero no siempre encontrándolo, intentando ser más buenos pero no siempre teniendo éxito, amando, pero tal vez con alguna pizca de egoísmo.  Blancos salpicados de negro y negros salpicados de blanco.
Por otro lado, el gris no es ni más ni menos que el equilibrio entre el blanco y el negro.
No son malos los grises si sabemos verlos como un camino necesario que nos aparte del negro y no ayude a llegar al blanco.
Un camino de trabajo, de sueños,  con tropiezos seguramente, pero un camino digno de ser transitado y sobre todo con un objetivo muy claro.
Si nuestra alma busca llegar al blanco, por muchos matices que haya, no serán malos los grises. Será cuestión de saber verlos con cariño, con respeto por lo que somos y sobre todo, por lo que intentamos ser.

Fin.

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