Cuando era niña. Reflexión sobre la niñez

Cuando era niña. Reflexión sobre la niñez

Cuando era niña. Reflexión sobre la niñez

Cuando era niña. Escritora española de cuentos infantiles. Reflexión sobre la niñez.

Cuando era una niña creía…

… que la luna era un gran queso que alguien se iba comiendo poco a poco y que, no sabía por qué, me seguía allá donde iba.
… que el sueño lo traía un niño con un saco lleno de arena que iba vertiendo en mis ojos hasta que los párpados se cerraban con tantísimo peso.

… que el Ratoncito Pérez me daba dinero a cambio de dientes.

… que las virutas de los lápices de colores se transformaban en hermosas y coloridas mariposas si los tenías una noche metidos en una bolsa de plástico o en un bote de cristal.

… que encontrar un sarantontón (mariquita, vaquita de san Antonio, Catarina…) daba buena suerte.

… que si te mirabas durante mucho rato en un espejo, acabarías viendo al mismísimo diablo.

… que tirar un trozo de pan era algo que estaba muy pero que muy mal y que, si aún sabiéndolo lo tirabas, debías darle un beso antes.

… que si te tragabas una semilla de cualquier fruta te podía crecer un árbol en la tripa.

… que si lo que te tragabas era un chicle, se te pegarían las tripas.

… que las cañas acumuladas en los campos de tomates tras la zafra eran tiendas de indios.

… que mis muñecas jugaban mientras yo dormía.

… que tenía un ángel de la guarda siempre, siempre vigilante.

… que en el entonces lejano año 2000 los coches volarían y todos vestiríamos monos ajustados y iríamos de excursión a la Luna..

… que los Reyes Magos me vigilaban por un agujerito.

… que la lavadora tenía vida propia.

… que los truenos se debían a dos posibles motivos:

1. O Dios estaba muy, pero que muy enfadado o bien

2. estaba jugando a los bolos o algo parecido…

… que la lluvia no era otra cosa que las lágrimas Dios. o María. o los ángeles.

… que las nubes eran de algodón.

Pero luego, claro está, crecí.

Y al crecer perdí la fe en mundos mágicos e invisibles, en milagros y mitos, y me rendí, como todo adulto, a la seria realidad.

Aunque a veces no puedo evitar preguntarme si, de verdad, de verdad, de verdad, todas esas cosas que creía de niña son sólo imaginación e ilusión.

¿Y si no lo fueran? ¿De veras sabemos los adultos más que los niños?

…No sé…  quizás esta noche, guarde unas cuantas virutas de lápices de colores. ¿Quién sabe? Tal vez, mañana, tenga la casa llena de hermosas mariposas de colores….

Fin

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