Amigos on line

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Amigos on line. Liana Castello, escritora argentina. Reflexión sobre la amistad.

No conozco tu rostro, pero puedo conocer tu alma

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Entre los muchos beneficios que el avance de las comunicaciones nos ha dado, creo que el de poder conocer personas que enriquecen nuestra vida es, sin dudas, el más valioso.
Hay quienes tenemos la inmensa fortuna de tener un trabajo que nos hace viajar sin equipaje y a través del cual conocemos a personas que, con el tiempo, se convierten en grandes amigos.
Tal vez a muchos les resulte extraño considerar amigo a alguien que vive a miles de kilómetros y cuyo rostro no conocemos. Sin embargo, es posible: pues para ser amigo de alguien, basta con conocer su corazón. La fluidez en las comunicaciones nos da la inmensa bendición de poder contar con el otro casi de manera instantánea, de trascender las fronteras y sentir que, de un modo u otro, estamos con él y él con nosotros. Es cierto que no podemos abrazarlo, que no es lo mismo mirar una foto que ver su mirada, que mucho mejor seria extenderle un mate que escribirle un mail, seguramente.
De todas maneras, no podemos dejar de reconocer algo. De no ser por estos medios de comunicación, es muy probable que jamás hubiésemos conocido a estos amigos que hoy enriquecen con su presencia nuestra vida. No estamos hablando de los amigos que viven donde vivimos nosotros, sino de aquellos a los que estando en puntos recónditos del planeta o no, Dios los ha acercado a nuestra vida y por algo ha de ser.
El Señor tiene muchas formas de manifestarse y sin dudas, la amistad es una de ellas. A su vez, la amistad tiene diferentes formas o matices. Con algunos amigos nos vemos más que con otros, no con todos compartimos lo mismo, sin embargo eso no nos hace menos amigos.
Estos seres que a la distancia iluminan nuestro camino, nos han abierto su corazón y han recibido con amor al nuestro. Han puesto atención a nuestros relatos, se han preocupado por nuestros problemas, han rezado por nosotros, se han alegrado o entristecido por nuestra causa y nos han dado el privilegio de ser partícipes de sus vidas.
Me pregunto ¿cuánto importa que sólo veamos el rostro de alguien por fotos, cuando de ese alguien podemos ver su alma? Hay encuentros que se dan en la vida que sólo con el corazón se entienden. Comunicaciones profundas que van más allá de la presencia física y la cotidianeidad. No es común, lo admito, pero sí posible.
Los caminos de la vida no son lo que yo esperaba, no son lo que imaginaba” dice una canción. A veces Dios nos pone hermosas sorpresas en nuestra ruta y de un modo que jamás pensamos, encontramos un alma que mucho tiene que ver con la nuestra.
Con un corazón amplio, más amplio aún será el terreno donde pueda hacerse fecunda una amistad. Un corazón grande y dispuesto cruza montañas, derriba barreras, atraviesa océanos y hace posible lo que no parece fácil.
Para todos aquellos amigos que aún sin haber estrechado jamás nuestra mano, nos han brindado lo mejor de si y han hecho más linda nuestra vida, vaya este humilde regalo que, también como sus corazones, no conocerá distancias.

Feliz día a los que aún estando lejos, dejan sentir la tibieza de sus almas junto a las nuestras.

Fin

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