Los fundamentos de la pedagogía Waldorf

Los fundamentos de la pedagogía Waldorf

Los fundamentos de la pedagogía Waldorf

Los fundamentos de la pedagogía Waldorf. Recursos para docentes.

El modelo educativo tradicional está siendo discutido actualmente, y como contrapartida se ofrecen las llamadas pedagogías alternativas, que tienen otro modelo diferente de concepción del alumno y la educación. La pedagogía Waldorf es una de estas corrientes diferentes, y actualmente se estima que hay 1.026 escuelas Waldorf, 2.000 jardines de infantes y 646 centros de educación especial, en 60 países.

El fundador de la pedagogía Waldorf es un peculiar personaje, el alemán Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía, quien fundó la primera escuela Waldorf en 1919 en Stuttgart, Alemania. Dedicado al ocultismo y al esoterismo, Steiner no tuvo en su vida ningún tipo de formación docente, y asegura que los principios de su pedagogía se basaron en trances místicos, durante los cuales consultaba una especie de biblioteca mística universal esotérica de la sabiduría que llamaba “registro akáshico” que, también según sus palabras, estaba “escrito en el éter”.

A pesar de su extravagante origen, la concepción que se tiene del niño en este tipo de instituciones formadoras resulta positiva y eso explica que en el mundo son muchos los niños formados en estas escuelas. Además de ser una pedagogía aprobada por los sistemas educativos de la gran mayoría de los países, es promovido y apoyado por la UNESCO. Este organismo internacional reconoce que dicha modalidad logra que el niño aprenda sin descuidar los aspectos relacionados con su salud física y emocional.

La pedagogía Waldorf parte de la idea de que el ser humano es una individualidad de espíritu, alma, y cuerpo, cuyas capacidades se despliegan en tres períodos de desarrollo de siete años, denominados septenios. El primer septenio – del nacimiento a los 7 años – estaría basado en la imitación natural como medio de aprendizaje. El segundo, a través de la imaginación y el arte, y el tercero en la búsqueda de la verdad y lo real. Para la pedagogía Waldorf, la primera etapa se considera única en la vida del niño, porque la persona está conectada tanto con el mundo espiritual como con el terrenal, y métodos demasiado realistas y estructurados podrían perjudicarlos.

No considera al individuo como un sujeto pasivo que deba ser enseñado y adiestrado, sino como un ser libre que necesita ir desarrollando progresivamente sus capacidades, y conquistando a través de su propia capacidad de descubrir cada hito de aprendizaje.

En las escuelas Waldorf los grupos tienden a ser pequeños y en cada septenio el docente es el mismo, para que pueda conocer profundamente a cada alumno y sus características individuales. Las escuelas suelen tener un equipo interdisciplinario de profesionales para acompañar a cada niño en su desarrollo, evaluando sus capacidades individuales y generando un esquema de aprendizaje que favorezca su avance, tanto académico como en su personalidad y espíritu, por eso estas escuelas son un buen lugar para niños con problemas de aprendizaje o necesidades especiales.

Otra característica de estas escuelas es que no tienen un esquema de horario de clases mosaico, es decir que un área de conocimiento se profundiza durante aproximadamente 3 o 4 semanas y luego se pasa a la siguiente.

No se trabaja con el clásico boletín, sino que el maestro evalúa el proceso de aprendizaje a través del contacto cotidiano con los alumnos y da la evaluación a sus padres durante todo el ciclo lectivo, no se estimula la competencia ni se desvaloriza al alumno que presenta alguna dificultad.

El canto, la música, el movimiento y las manualidades son recursos utilizados en matemática, lengua o ciencias, en lugar de ser áreas marginales, en las llamadas “materias especiales”

Se promueve el consumo de alimentos naturales, evitando las golosinas y la comida industrializada.

También se observa lo que los niños escuchan, ven o sienten, brindándoles la contención y el amor para su desarrollo psíquico y emocional. Por ello, se desaconseja el uso de la T.V. y computadoras para los niños, pues alteran su percepción y creatividad.

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Los padres son fundamentales en el proceso educativo, participando junto con los maestros, en comisiones con diferentes tareas.

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