¿Es difícil escribir bien? Debates sobre la ortografía castellana

Ortografía castellana

¿Es difícil escribir bien? Debates sobre la ortografía castellana

Debates sobre la ortografía castellana. Recursos para docentes y escritores.
Escribir sin errores en castellano es complejo, pues cuesta incorporar todas las reglas gramaticales, algo que se evidencia en el esfuerzo que deben realizar los niños de primaria para aprender a hacerlo correctamente, y por la cantidad de adultos que siguen con dificultades –algo que las redes sociales y las nuevas tecnologías de información han evidenciado aún más. Por eso, existe un debate entre expertos sobre la conveniencia de simplificar la ortografía española.
Las letras del alfabeto, los signos de puntuación y otros signos auxiliares (la barra, el guión, el asterisco, etc.) son los tres elementos de la ortografía. Este sistema consiste en reglas que los hablantes respetan para escribir con corrección, pero a menudo aparecen errores, en particular ante la posibilidad de representar un mismo sonido con distintos signos gráficos (por ejemplo, “hay”, “ai” y “ay”). Es por ello que se suscitan tantos errores.
Una de las obras fundantes de nuestra lengua, el Don Quijote, ha sido escrita por Miguel de Cervantes Saavedra, no recibió nunca educación formal, y su magnífica historia fue corregida por sus editores de entonces: aseguran que el original estaba plagado de errores de ortografía y gramática.
La doctora en Letras y lenguas romances Karina está entre quienes señalan la necesidad de hacer más simple la ortografía en nuestro idioma. “En absoluto mi propuesta tiene que ver con abolir las leyes, sino con simplificar la ortografía. Si las reglas son buenas y claras, la gente va escribir bien – señala –, “si queremos una lengua que funcione bien, tenemos que hacerla simple allí donde la complicación no le suma nada. El fracaso o éxito de una reforma se mide en siglos.
Los tiempos de estos cambios son necesariamente largos porque implican por lo menos dos generaciones. El cambio se propone hoy para que lo lleven a cabo los niños que están aprendiendo, no para que modifiquen su conducta los adultos apegados a sus hábitos ortográficos.
No se debe desatender el valor afectivo con el que mucha gente se relaciona con sus modos de escribir”. La idea no es llegar al nivel de reducción y simplificación que vemos habitualmente en redes sociales, pero sí flexibilizar algunas reglas que pueden resultar confusas.
Del otro lado, el catedrático de Historia de la Lengua y director del Diccionario de la Real Academia Española, Pedro Álvarez de Miranda, asegura que no hay por el momento ningún proyecto de simplificación de la ortografía castellana ni desde la RAE ni en la Asociación de Academias. “Sería absolutamente insensato en estos momentos iniciar una reforma importante de la ortografía española” – afirma –, “sería peligrosísimo, pues podría producir un cisma. Imagínese que unos países hispánicos la aceptaran y otros no. Eso sería catastrófico. Debemos estar muy satisfechos los hispanohablantes de nuestra unidad ortográfica (gracias al consenso unitario entre las Academias) y sería grave irresponsabilidad ponerla en peligro. Más de veinte países tenemos la misma ortografía, y en cambio Brasil y Portugal tienen ortografías diferentes. Alegrémonos de esa unidad nuestra y no juguemos con fuego”.
¿Cómo sería nuestra lengua de prosperar las propuestas de simplificación ortográfica? Algunos ejemplos:
La h
  • Ortografía: “Hoy haré helado para mis hermanos”.
  • Con la propuesta de reforma: “Oy aré elado para mis ermanos”.
La y
  • Ortografía: “Lenguaje escrito y hablado por argentinos y españoles”.
  • Con la propuesta de reforma: “Lenguaje escrito i hablado por argentinos i españoles”.
La g/j
  • Ortografía: “Los gustos de los jóvenes argentinos generan estas investigaciones”.
  • Con la propuesta de reforma: “Los gustos de los jóvenes arjentinos jeneran estas investigaciones”.
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