El cuento como puente entre el alumno y el maestro

El cuento como puente entre el alumno y el maestro

El cuento como puente entre el alumno y el maestro

En el proceso educativo de los niños y jóvenes se exigen pruebas de adaptación a la realidad y adquisición de nuevo conocimientos. Eso involucra en forma paralela un crecimiento emocional. En una relación completa entre alumnos y docentes, podemos decir que el maestro acompañará ese crecimiento no dejando de lado nunca ningún aspecto del crecimiento de sus alumnos.

En el modelo de crecimiento emocional destaca el cuento como el gran virtuoso para permitirnos el acercamiento a los más jóvenes y la propuesta concreta que nos ayuda en dicho crecimiento. El cuento es un modelo vincular de aprendizaje y una forma de acompañamiento emocional en niños y jóvenes, refiere directamente además a vínculos familiares, padres o abuelos que han leído o narrado y pueden de esa forma, vincular al docente y hacerlo ver desde los afectos.

Los programas de estudio son ajenos a los intereses de los alumnos y el lenguaje incluso, es ajeno a sus expresiones. Hay una especie de bloqueo en la relación docente- alumno que puede ser desbloqueado, muchas veces, con la utilización del cuento como puente. Ese puente fijará un lazo afectivo y permitirá ampliar el panorama social, de belleza y también de ensueño, en los más jóvenes. El cuento es, sin dudas, una herramienta que nos permite llegar y afianzar con afecto nuestra labor docente.

Recordemos también que el cuento es la forma literaria más antigua, existía desde antes de ser considerado como género. Los estudios de sus formas escapan incluso del campo de las lenguas, se estudian sus connotaciones sociales, históricas, sicológicas, simbólicas, éticas e incluso, morales. Su forma, que ha ido variando con el paso de los años se ha ido enraizando con formas propias en cada comunidad con la vitalidad y la mirada de cada época.

Distintos catedráticos han llegado a la conclusión de que es muy difícil definir, en forma ceñida al cuento, Sin embargo hay varias definiciones, que no dicen todo pero sí dicen mucho de ellos:

“ Un buen cuento es el que tiene concentrada acción, unitaria tensión narrativa, sugestividad, lenguaje adecuado; al que no le sobra nada, el que profundiza en el espacio literario, el que al concluir, de alguna manera sigue presente en la mente del lector, lo deja trepidante” ( Castagnino)

“En la creación del cuento sólo hay tensión y no tregua” (Baquero Goyanes)

Pero para quedarnos con una que quizás sea la más contemplativa, leemos a Julio Cortázar: “El género es de tan difícil definición, tan huidizo en sus múltiples y antagónicos aspectos, y en la última instancia tan secreto y replegado en sí mismo, caracol del lenguaje, hermano misterioso de la poesía en otra dimensión del tiempo literario”

Todo cuento, sigue diciendo Cortázar, es como una semilla donde está durmiendo un árbol gigantesco, para que crezca necesita la energía que proyecta y va, mucho más allá, de la anécdota que cuenta. Esa anécdota funciona como símbolo y es punto de contacto entre el cuento popular y el literario.

Creo firmemente que Horacio Quiroga es un grande de este género literario que ha cultivado con pasión. Y que es un autor que por su forma y su temática, no sólo ya es un clásico de nuestra Latinoamérica sino, un autor específico para los más jóvenes y sus docentes.

María Luisa de Francesco

Bibliografía: El cuento mensaje universal, Sylvia Puente de Oyenard, Ediciones AULI, Montevideo, 1994.

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