Cuando es conveniente realizar una consulta psicopedagógica

Cuando es conveniente realizar una consulta psicopedagógica

Cuando es conveniente realizar una consulta psicopedagógica

Cuando es conveniente realizar una consulta psicopedagógica.

En el afán de ayudar a los papás y por ende a nuestros niños, hemos decidido en EnCuentos, incluir a partir de hoy y mensualmente, una columna sobre psicopedagogia. Es por eso que le damos la bienvenida a la Piscopedgago Gisela Gurfinkiel, quien nos orientará en diferentes temas respecto de la escolaridad de nuestros hijos. Si sabemos más, los podremos acompañar y ayudar como corresponde. Esperemos que este nuevo camino que empezamos a andar con Uds.y de la mano de Gisela y de Encuentos sea de gran ayuda para todos.

“MI HIJO TIENE DIFICULTADES EN LA ESCUELA”

¿CUANDO ES CONVENIENTE REALIZAR UNA CONSULTA?

Generalmente los maestros, suelen estar en comunicación con los padres, y transmiten la evolución del proceso de aprendizaje de sus alumnos. Es así que cuando aparecen dificultades en dicho proceso, pueden sugerir una consulta psicopedagógica.
Realizar una consulta con una Psicopedagoga  es difícil para muchos padres,  tomar la decisión de realizarla, ya que esta consulta esta asociada culturalmente a  “Un niño que no puede”   o a un  “fracaso escolar”.
Es importante recordar que la escuela es un lugar al que se va a aprender… ¿Existe alguien que lo haya aprendido todo sin fracasar alguna vez?  … La respuesta es obviamente no. Un “fracaso”  no necesariamente implica que no se pueda aprender… quizás no pueda aprenderlo de “esa” manera, y la pregunta sería ¿por qué no puede aprenderlo así? La respuesta será diferente para cada niño.

El niño que concurre a la consulta psicopedagógica no tiene por qué ser considerado  un “niño problema”, simplemente se trata de superar ciertas dificultades que no le permiten avanzar en su aprendizaje.
Esto resulta natural,  si pensamos que es allí, en la escuela, junto al docente y sus pares; donde el niño se encuentra en situación de aprendizaje y despliega sus instrumentos para conocer y aprender.
Sin embargo, el aprendizaje no se restringe únicamente al ámbito escolar. El niño aprende permanentemente, dentro y fuera de la escuela.

Se formula preguntas e hipótesis acerca de la realidad que lo circunda; a las que intenta responder, y de esta manera va apropiándose del mundo que lo rodea, el cual no se compone solo de letras y de números.
Así es como los padres identifican las motivaciones e intereses de su hijo;  del mismo modo podrán visualizarlo, si hay algo significativo que le está sucediendo, aún sin la intervención de la escuela para señalarlo.
Alguna de las manifestaciones que los niños expresan claramente es el  desinterés por aprender.
En mi opinión, en ambos espacios, pueden aparecer indicadores, que nos alerten acerca de alguna dificultad posible.

Por un lado, aquellos indicios que percibimos mas allá del aula; por ejemplo: malestar al asistir a la escuela, dificultad para comprender las consignas, cuadernos siempre incompletos, escasos vínculos con los compañeros, angustia frente a la imposibilidad de cumplir con un pedido de la maestra o al recibir una nota por debajo de la esperada.
Estos ejemplos, sólo intentan dar cuenta, de toda la gama posible de síntomas que los niños pueden manifestar como: desgano, apatía, angustia, aislamiento, exigencia desmedida, disconformidad, etc.
Unos u otros se manifiestan dentro y fuera del aula, porque la escuela no es un capítulo aislado en la vida del niño.

Pues entonces… ¿Por qué nos sorprendemos frente a la derivación de la maestra o del gabinete, a realizar una consulta psicopedagógica?
Seguramente frente a esta derivación,  aparece el cuestionarnos como padres, culpabilizándonos e impidiendo la posibilidad de comprender y aceptar que algo no está funcionando como debiera.
A veces el cuestionamiento también recae en la elección de escuela,  ya pareciera que es en este espacio, donde se presentan o generan las dificultades. Otras  veces, nos lleva a pensar que la dificultad se encuentra nada menos que en nuestra propia casa.

Desde luego resulta muy difícil entender que una modalidad familiar pueda obstaculizar  el aprendizaje de un niño; cuando la intención como padres, es hacer lo mejor por él.
Por suerte nada resulta inamovible, siempre y cuando se desee la posibilidad de un cambio. Enfrentar la dificultad de un hijo no es una tarea sencilla. Muchas veces se intentará evitarla, posiblemente hasta que los mensajes que nos envía el niño, resulten tan evidentes, que no puedan ser ignorados.
Sin embargo se trata de entender nuestras propias limitaciones, y solicitar ayuda a un profesional competente, posibilita  aliviar las tensiones y  mejorar el vínculo, con nuestro hijo.
Entonces, podrá ser el momento de consultar, ya sea por iniciativa de los padres, o por un pedido del docente, quien al no estar emocionalmente implicado, pueda ver con mayor claridad la existencia de un problema.

Muchas son las fantasías y temores que suelen acompañar a los padres a la primera entrevista, y como sucede casi siempre las mismas exceden la realidad.
Cuando en parte queden superados estos sentimientos, prevalece la sensación de estar ocupándose (ya no sólo preocupándose) del hijo, sino de uno mismo.
En ese momento comprenderán que los profesionales no estamos para juzgar. Sí, para comprender, acompañar e intentar resolver en forma conjunta la dificultad planteada.

Lic. Gisela Gurfinkiel
Psicopedagoga
Teléfono celular: 15-5025-2866
e-mail: [email protected]
Licenciada en Psicopedagogía. Título expedido por C. A. E. C. E.

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