¿Cómo fomentar la responsabilidad en los niños?

¿Cómo fomentar la responsabilidad en los niños? . Lic. Marisa Russomando, Psicóloga.   Una de las tareas más importantes dentro de la formación de nuestros hijos es la de enseñarles a ser responsables. Este valor se debe inculcar desde que los niños son pequeños y no cuando se empieza a tener problemas con ellos. Para […]

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¿Cómo fomentar la responsabilidad en los niños? . Lic. Marisa Russomando, Psicóloga.

 

Una de las tareas más importantes dentro de la formación de nuestros hijos es la de enseñarles a ser responsables. Este valor se debe inculcar desde que los niños son pequeños y no cuando se empieza a tener problemas con ellos.

Para lograr que los niños comprendan y pongan en práctica el sentido de responsabilidad, se requiere de información, orientación, paciencia, constancia, confianza; permitiéndoles que participen en la toma de decisiones, darles oportunidad de asumir el resultado de sus acciones, comprender los fracasos y limitaciones y elogiar sus logros.

Todo esto, haciéndoles saber que cuentan con el afecto y apoyo incondicional de su padre y madre, pero también no se debe de olvidar un aspecto esencial: enseñarle con el ejemplo; es más fácil que el niño aprenda este valor si sus padres los practican constantemente.

Preguntas que todos nos hacemos

¿Cuál es la diferencia entre un niño que cumple con sus obligaciones y un niño responsable?

¿El enseñar a un niño a cumplir con sus obligaciones no es transformarlo en una persona responsable?

¿Un niño responsable no cumple acaso con las obligaciones?

El cumplir con las obligaciones es una cualidad necesaria, pero no suficiente para el desarrollo de la responsabilidad. La obligación es una imposición externa, es algo con lo que no se está comprometido. Es aquello que se debe hacer para obtener un premio y evitar un castigo.
Se trata de un objetivo o meta impuesta por otros desde afuera.

En la medida que esta característica de “externa” “impuesta por otro” se mantiene, hablaremos de obligaciones para cumplir con alguien o algo externo.

De este modo, la obligación es ajena, extraña al sujeto y requiere de alguien que controle, obligue y asegure su cumplimiento. Muchos adultos concurren puntualmente al trabajo. Esa es su obligación, allí está el reloj que controla cuándo llegan y cuándo se van, un supervisor que verifica la realización de la tarea. Formalmente el individuo cumple con su obligación de ir al trabajo y trabajar. Pero es necesaria la presencia de un control que verifique el cumplimiento de dicha obligación.

Si, por el contrario, aquello que comienza siendo una obligación, se transforma en una necesidad, a través de la cual y por la cual el individuo se realiza, gratifica y reconoce, entonces ya no es externo a él, sino que es parte de sí mismo. No lo hace por imposición externa sino por necesidad, esto es la responsabilidad.

Cuando una tarea es realizada por obligación se hace pesada, aburrida, mecánica, repetida. Un niño que cumple con la obligación de ir a la escuela y pasar de grado, necesita permanentemente el control externo para que cumpla con su obligación. Dicho cumplimiento es formal. Concurre al colegio, deposita su cuerpo en el banco y su imaginación viaja por los intrincados caminos del sueño, el deseo, el más allá. Estudia estrictamente la media página que le marcan, repite de memoria, aprende porque para pasar de grado debe retener ciertos conocimientos. Si cumple con la obligación obtendrá un premio: pasar de grado: si no lo hace, tendrá un castigo: repetir.

El niño que es responsable de su tarea escolar, en cambio, se gratifica en su realización; la disfruta, la goza, es curioso, inquieto, creativo.
Es probable que cuestione la disciplina y la rigidez de las normas, pero aprende porque interesa saber, no quiere formalmente aprobar, necesita conocer, responder sus preguntas, formularse otras.

Responsabilizar es responsabilizarse

Ayudar a desarrollar la responsabilidad está relacionado con la posibilidad de responsabilizarse, es decir de reconocerse en la tarea, no por ni para los otros, sino para uno mismo y con los otros. Sólo es responsable aquel que ama lo que hace. El que hace con amor, hace con responsabilidad. Lo hace por sí y para sí, se reconoce, se realiza, crece y trasciende en su obra, cualquiera sea la magnitud de la misma.
Sólo el que ama es responsable, porque crea lazos, desarrolla sus necesidades y contribuye al logro de su satisfacción, que la misma sea importante y lo que es importante es deseable y necesario.

La tarea se realiza entonces desde dentro, desde la necesidad del sujeto y la meta se busca como modo de satisfacción real: el placer, la gratificación la plenitud y el goce que se obtiene de ese modo.

Obligar: es presionar desde afuera. Responsabilizar: es comprometer desde dentro.

Desarrollar la responsabilidad

En general, se pone el acento en “obligar a”, en crear hábitos que aseguren el “cumplimiento de…”

Los padres obligan a sus hijos a estudiar, a hacer los deberes, a obedecerlos. La obligación de un niño es estudiar y obedecer; la de un adulto es trabajar y mantener a su familia. Nadie dice que la obligación del ser humano es ser feliz, dado que esto no es una obligación sino una necesidad que responsablemente se plantea el ser humano desde dentro. Poner el acento en la obligación es fomentar la dependencia, la insatisfacción, la repetición, el aburrimiento, la frustración y, por ende, la infelicidad.

¿Cómo ayudar entonces a desarrollar la responsabilidad?, ¿cómo contribuir a que el niño quiera lo que hace y entonces sea responsable de su hacer? La respuesta no puede ser una receta, es una filosofía, una imagen del hombre, del mundo, de la vida. Está en la modalidad imperante en la casa, en el tipo de vínculos que se establecen y en cómo se afrontan y determinan las acciones.

Analicemos, entonces, cual es el modelo que la casa y los adultos ofrecen: ¿Cumplen con la tarea de criar, educar, atender y mantener a los hijos y hacer por y para ellos? ¿O se gratifican y realizan y disfrutan y se reconocen y trascienden en la realización de la función paterna? Según sea la respuesta, será la filosofía y el modelo que se le está proponiendo al niño. Así sea el tipo de vínculo, de lazos que se desarrollen, signados por el deber o relacionados con la necesidad, la plenitud, el goce y la realización personal.

El niño crecerá en la responsabilidad, y la creatividad si acompañarlo en el camino de la vida, ayudarlo, estimularlo, motivarlo, apoyarlo, contenerlo, es algo placentero, necesario, gratificante para sus padres.

Las medidas que los padres deben llevar a cabo para fomentar la responsabilidad son:

  • Establecer normas que sirvan como punto de referencia, las cuales el niño asumirá conforme vaya creciendo.
  • Comience por ponerle tareas simples para luego y poco a poco ir pidiéndole otras más complejas.
  • Sea muy claro al decirles a sus hijos lo que usted espera de ellos.
  • Dígale paso a paso lo que los niños deben hacer.
  • Enséñele a valerse por sí mismo, de enfrentarse las dificultades, de conocer el valor de las cosas, etc. Hágales ver que su esfuerzo es algo natural, no un medio para conseguir una meta.
  • Aunque los niños sean pequeños, debe haber algo en la casa que puedan hacer como recoger sus juguetes, poner la mesa, regar una planta, ordenar, etc. De igual manera la responsabilidad está presente cuando los hace consientes de que deben cumplir con los reglamentos de alguna actividad extraescolar que realicen, incluyendo las dificultades que esta conlleve. Acuérdese de que las tareas deben tener una dificultad moderada y progresiva, y sobre todo adecuarlas a la edad y capacidad del niño.
  • Nunca se responsabilice de las tareas que los hijos deben cumplir, se les puede ayudar, orientar, asesorar, pero no asumir esas responsabilidades de forma que el niño se desentienda. Manténganse firme y no pierda la paciencia.

Seis consejos simples y claros para conseguir que los niños cumplan con su deber y estén felices por ello:

- Buscar la motivación especial para cada niño. No hay dos niños iguales. Lo que a uno le fascina hacer, al otro le molesta. Por lo tanto, hay que partir pidiéndoles que hagan lo que más les gusta. Con el tiempo se pasa a la actividad siguiente. Por ejemplo, lustrar los zapatos, ordenar la repisa, pasear al perro, barrer las hojas, poner la mesa.

- Los niños hacen lo que se espera de ellos. Si siempre hay alguien que haga el trabajo por ellos, no tendrán ninguna motivación para realizarlo, porque “total, mi mamá ordena…”. Al principio no lo harán en forma perfecta, pero hay que tener confianza –y darles a ellos esa confianza- de que lo podrán hacer bien con el tiempo. Lavar los platos, hacer la cama, colgar las toallas, ordenar el baño son cosas que deben aprender desde chicos.

- El mejor maestro es el ejemplo. Si pretendemos enseñarle a nuestro hijo algo que nunca aprendimos nosotros, debemos dar el primer paso haciendo un cambio en nosotros. Hacer un postre, cocinar un plato rico, arreglar un florero son cuestiones que nuestros hijos deben vernos hacer, para motivarse a aprenderlas.

- Nuestros hijos adquirirán responsabilidad en la medida en que nosotros seamos constantes y firmes, con paciencia, comprensión y valor. Chequear periódicamente que las actividades asumidas sean cumplidas. Aquí conviene tener un calendario del mes, marcar lo realizado y reforzarlo positivamente. Con puntajes, premios, stickers o lo que la familia acostumbre a dar.

- Los niños siempre están aprendiendo y los padres no siempre nos damos cuenta de que estamos enseñando. La mamá que no hace muchos deberes en casa y manda a sus hijos a realizarlos, crea sentimiento de impotencia. ¿Por qué ella me encarga trabajos que ella no es capaz de hacer? Se crea en los hijos una imagen de flojera y un sentimiento de injusticia: ella descansa en mí.

- La fuerza que sostiene la responsabilidad es el amor propio. Los niños tienen la capacidad de aceptar responsabilidades cuando aprenden a sentir estimación propia y satisfacción por su madurez y su individualidad. ¡Qué ordenada la lista del supermercado, no faltó nada! ¡Quedaron exquisitos los brownies! ¡Qué linda como está puesta la mesa!

Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189

¿Cómo fomentar la responsabilidad en los niños?

 

http://www.marisarussomando.com.ar

Directora de Espacio La Cigüeña


¿Cómo fomentar la responsabilidad en los niños?

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