¡Shhhhh!

¡Shhhhh!

Si hasta los poetas se callan,
¿Por qué no se calla el mundo?
¿Por qué no aluden a la tranquilidad del espacio
y se sumergen en el sueño intrincado del inculto?
Para que al fin mis ojos duerman,
para que mi dolor sea luto,
y repliquen silenciosas las campanas de lo insulso.

¡Silencio!
Necesito la paz de un mar íntimo.
Sin aleteos de mariposas migrañosas
revoloteando en lo lóbrego de mi mente,
ni cigarras mañaneras
que perturben mi anhelo moribundo.

¡Que se calle la vida!
Que se quite el sombrero
ante este enojo energúmeno.
Si hasta los poetas se callan,
¿Por qué no se calla el mundo?

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Fin

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