Ojos nublados

rocío en las hojas

Fuiste al pozo de tu rancho
caminando a paso ligero
tus ojos nublados
por no sé qué cosa …
resbalaste por el despeñadero.

Recogiendo tus huesos debilitados
te erguiste mirando el rancho envejecido.
Ahí, dijiste, quedó mi esencia mansa,
Ahí, dijiste, quedó mi paloma enmudecida.

Los rosales te hicieron reverencia
cuando volviste enaltecida,
cantaron las avecillas de tu granja
por tu llegada inesperada.

Siempre el hogar es bueno,
aunque no tenga la pintura preferida.

Abriendo puertas y ventanas
te asomaste, mirando cuánto le rodeaba.
Belleza brotó de tu alma
retumbando en tus sienes el tiempo transcurrido.

El rocío de tus campos
había cubierto los caminos,
dejando tus pies entumecidos.
La hoguera te esperaba
del fuego que habías encendido,
en qué momento fue encendiendo
el ardor de tu corazón enmudecido.

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Fin

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