Mi vidriera

Y el sol llegó, nuevamente,
brillando a través de las vidrieras,
por instantes, sombras me mostraba
que no sabía por qué aparecían.

Mi cuerpo se estremecía
al ver tal maravilla
como el sol abrigaba
mi fría ventanada.

Los cristales de pronto lloraron,
porque una fina lluvia los mojaba.
Lavando, estaban ellos
sus ensombrecidas pupilas.

No sé por qué el sol llamó
tan fuertemente a mi ventana
mi corazón latía
por angustias pasadas.

De pronto,
suena en mis oídos
la música de Mozart, Beethoven y tantos otros.

Me entrego a ese baño majestuoso
porque el sol
sigue ahí presente,
iluminando mi ventana.

Fin

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Poesía perteneciente al libro “Poemías”

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