Hola viejo …¿Cómo estás?

cartas escritas

¿Qué tal papa cómo estás?
Yo aquí abajo extrañándote y recordándote en estos días.
A cada instante, en cada pestañeo, recordando cada momento
de esa película que juntos hicimos.
Esta carta, la que estoy intentando escribirte,
no es motivo de tristeza…todo lo contrario.
La intento simplemente porque estoy feliz, porque hoy
puedo hablar de ti sin quebrarme en algún llanto,
Y doy gracias a la vida por eso.
Pero también porque un día hermoso como el de hoy
hace muchos años atrás, abriste tus ojos al mundo
para brindarle calidez y ternura, y también por eso estoy agradecido.
Porque nos regaló en los años posteriores a un ser excepcional.
Una persona que amo la vida, como nadie
y como tal se brindo siempre con mucho cariño
a todos los que lo rodeaban.
Viejo…aunque tus cálidos ojos, tú sonrisa fiel, tus abrazos eternos
y tus te quiero interminables…ya no podamos tenerlos,
nos pertenecen, porque un día nos lo brindaste
para hacernos felices y sabes que…lo lograste.
Lo fuimos y eso fue gracias a ti….
Es que siempre estás, nunca te fuiste, en cada brisa del viento
a nuestro alrededor, en cada silencio de nuestras vidas,
en cada rincón de nuestros corazones,
en cada paso que damos allí estas vos, dándonos fuerza y amor.
Por eso aquellos que tuvimos la suerte de conocerte, mi hermano y yo,
y disfrutar de tu presencia y compañía,
y a quienes les hubiera dado un gran gusto también poder darte la mano,
queremos saludarte en este, tu día, y decirte que siempre te recordamos,
y hasta con un dolor inevitable con tu ausencia,
y no puedo parar de preguntarme hasta cuándo estaré escribiendo esta carta.
A lo que un interminable silencio me responde: hasta la próxima vez.

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Fin

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