Cae la tarde entre los sueños

atardecer

Cae la tarde entre los sueños,
rendidos de besos…
Me dejo caer en nombres donde no estás tú,
no tengo piedad.
Destierro mi mirada escrutadora,
la dejo morir,
así como si nada…
Que viva en otras historias,
no será el dolor protagonista de mis versos.
Aprendo a amarme sin estar presente,
escapa el instante y queda la vida.
No existen lágrimas que arrebaten la tersura de la piel,
las máscaras quieren seguir dibujando recuerdos de la infancia,
y yo, sólo escucho las voces del futuro llenas de letras.
Amores más allá de la piel que no me necesitan,
ciudades donde lo que menos importa es mi ser,
aquí estoy, sin piedad, sin jaulas…
Un hombre entregado al mundo.

Fin

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