Pese a que se lee poco en México, la literatura infantil sigue vigente

México

Aun cuando México se encuentra por debajo de los índices de lectura a nivel internacional, por diversos factores como la pobreza y el analfabetismo hay cierto interés de los padres por inculcar el hábito de leer a sus hijos.

Los juegos electrónicos y los videos todavía no representan, en este país, una competencia importante ante la literatura infantil y juvenil, pues la venta de ejemplares de esos sectores supera a la de libros para adultos.

Aunque México se encuentra por debajo de los índices de lectura a nivel internacional, por diversos factores como la pobreza y el analfabetismo hay cierto interés de los padres por inculcar el hábito de leer a sus hijos.

Las encuestas de lectura no contemplan a menores de 12 años de edad, por lo cual es imposible contar con cifras lo más precisas posibles sobre el lector infantil (menores de seis años) e “intermedio” de seis a 12 años. No obstante, se sabe que las niñas se interesan más por cuentos de hadas y novelas desde pequeñas, además de que leen, o les leen, más que los niños, mientras a ellos les gustan historias de animales y relacionadas con la ciencia.

En librerías acreditadas en el ramo, como Gandhi, la venta de cuentos clásicos y otros ejemplares infantiles se ha incrementado entre 12 y 15 por ciento en los últimos cinco años, y se espera que esa tendencia continúe.

En entrevista la jefa del área de compras de libros infantiles y juveniles de dicha empresa, Elvira Martínez, expresó que los más vendidos son los cuentos clásicos y las novedades. El público de títulos tradicionales como: “Blanca Nieves”, “Los tres cochinitos”, “Alicia en el país de las maravillas”, “La bella y la bestia”, “Pinocho” y otros se renueva constantemente porque siempre hay niños a quienes se les leen cuentos o se les ayuda a conocer colores y objetos mediante los libros.

“El acercamiento a la literatura siempre se hace a través de los libros infantiles, nosotros tenemos ventas sostenidas en toda la sección infantil que va desde libros para bebés hasta los juveniles”, explicó. Expuso que en el sector de lectores intermedios y juveniles las sagas como la de “Harry Potter” y las colecciones tienen muy buena aceptación, especialmente después de que se estrenan películas basadas en esas lecturas.

Hace una década las librerías Gandhi abrieron la sección de literatura infantil y juvenil, algunos tenían dudas del proyecto pero con el tiempo otras editoriales se vieron obligadas a poner áreas especiales en el ramo.

Elvira Martínez consideró que conforme pasa el tiempo la comercialización de la literatura infantil aumenta, aunque falta una mayor difusión para que también libros de autor y no sólo los de Disney sean los de mayor demanda. Comentó también que mientras en algunas partes de Europa hay una mayor preferencia por los videos y juegos electrónicos, tal vez porque en México tardan más en llegar las últimas versiones o porque no en todas las familias hay recursos para adquirirlos los libros siguen siendo una buena compañía para los menores.

En esos establecimientos los fines de semana se llevan a cabo talleres de literatura infantil y eventos especiales como “La hora del cuento”, los cuales disfrutan no sólo los infantes sino también los padres de familia. Mariano Luna, un menor de cinco años, expresó que le gustan “los cuentos y le digo a mi papá que me los compre para que me los digan en mi casa”.

Al respecto Mario Luna, padre de ese menor, opinó que la forma más efectiva de interesar a los niños en la literatura es contándoles de manera divertida cuentos de fácil comprensión para ellos y despertar su imaginación.

En tanto, en el pasaje Zócalo-Pino Suárez, en el túnel para transbordar entre las líneas 1 y 2 del Metro, hay por lo menos una decena de locales comerciales dedicados principalmente a la literatura infantil.

Jorge García, encargado de uno de esos establecimientos, comentó que “hay mucha gente que viene por los cuentos clásicos y aunque a veces buscan los videos prefieren llevarse volúmenes que contienen cinco o seis cuentos y les cuestan 90 pesos que un video con un solo cuento por casi el mismo precio”. En los comercios que cuentan con ese tipo de literatura se pueden encontrar ejemplares en ediciones económicas de hasta 20 pesos cada una, el último volumen de la saga de “Harry Potter” que cuesta más de 330 pesos, así como colecciones de más de 500 pesos.

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Fuente: notimex

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