Leer, una pasión contagiosa

Cuarenta niños se ‘enganchan’ a la lectura y la escritura en el taller que imparte Marisa López Soria en Cajamurcia    

«La pasión por la lectura se contagia; viéndote leer les abres el apetito lector a los más pequeños». Así de segura se manifiesta Marisa López Soria, escritora para todos los públicos, pero con especial dedicación a la población infantil. Quizá por ese motivo este es el segundo año que coordina y dirige un ciclo dedicado a animar a leer y escribir a niños de entre 7 y 13 años que, bajo el título El club de la cometa -«escribir es como tirar del hilo de las palabras, a partir de los que nacen las historias y aventuras», explica Marisa López Soria a los niños en el taller- y organizado por la Fundación Cajamurcia, ha resultado todo un éxito y un mágico rincón en el que alimentar la cantera regional de futuros escritores.

Cerca de 40 niños se han reunido todos los viernes, desde el pasado 15 de febrero y el próximo 14 de marzo será el último, de seis a ocho de la tarde y por voluntad propia, en un aula con Marisa para hablar de libros, leer juntos, recomendar sabrosas lecturas a sus compañeros y exhibir sus dotes literarias e imaginativas entre sus compañeros. Toman notas sobre las recomendaciones de sus compañeros, escuchan con un respeto absoluto la lectura de niños que hace sólo unos meses que han aprendido a juntar las sílabas dándole sentido a las frases y párrafos, y lo hacen desde los que tienen siete años recién cumplidos hasta los que están a punto de entrar en la adolescencia.

La esperanza

Estos niños son un ejemplo admirable, una esperanza para un mundo que parece hundirse en la ignorancia, un país en el que, sin pudor, casi la mitad de la población (43,1%) admite no leer nunca y, lo que es peor, no tener intención de hacerlo nunca, porque consideran que no les aporta nada -así lo afirmaba la última encuesta de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE)-.

Por contra, son los niños de entre 10 y 13 años los que suben la media (el 84,5% se declaran lectores). Eso sí, según admite la FGEE, ese éxito se debe a que en el 70% de los hogares con niños menores de seis años se fomenta la lectura. «Los padres dedican al menos tres horas semanales a leerles cuentos a sus hijos», comenta Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE.

Por puro placer

Sin datos estadísticos en la mano, Marisa López Soria es de la misma opinión: «Creo que es imprescindible la atención del adulto; los padres deben ser los iniciadores y maestros. Además -advierte- no podemos olvidarnos de que el objetivo de la lectura debe ser el placer de leer y no mezclarlo con los objetivos didácticos y mucho menos con la obligación».

Para tener éxito en esta difícil tarea de enganchar a los niños a la lectura, Marisa apela al sentido común. «Para los más pequeños es tan sencillo como leerles cuentos que les resulten atractivos y dejarlos jugar con ellos», opina, y, si son un poco más mayores: «Elijo títulos que para los más pequeños son aparentemente de un nivel alto, pero que adoptan con total normalidad. Durante el taller selecciono párrafos que cuentan cosas divertidas, que contienen algo especial que les llama la atención. Les pongo el gancho para que encuentren esos trozos mágicos y se quedan con el ánimo de leerlo más adelante, si no le incan el diente inmediatamente», aclara esta escritora, maestra en conquistar a las mentes inquietas e imaginativas.

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Y no es una forma de hablar. Santiago, por ejemplo, con poco más de diez años se ha bebido en seis días el último libro de Harry Potter -«me ha encantado, se lo recomiendo a quien le guste el misterio y la magia, pero si saben leer bien, porque tiene 893 páginas y las letras son pequeñas», advierte a sus compañeros de taller-. Así, uno tras otro, van pasando por la mesa principal los alumnos del taller, para recomendar los libros más entretenidos, los más divertidos… Y está claro, al menos en esta sesión, la escritora valenciana Laura Gallego y su trilogía Memorias de Idhún han ganado por goleada.

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