El hombre ha dejado en el planeta lesiones profundas e imborrables

México

El senador estadounidense Gaylord Nelson nunca imaginó que al crear el “Día de la Tierra”, en 1970, la mayoría de los seis mil 600 millones de habitantes que posee el planeta tendrían conciencia de que paulatinamente estarían acabando con su faz, dejándole huellas profundas e imborrables, a decir de infinidad de ecologistas.

 

Este martes, gracias a Nelson, quien se ha caracterizado por ser un activista ambiental, el mundo entero festejará el “Día de la Tierra” (Earth Day), cuyos principales problemas son, por el momento: la contaminación, la conservación de la biodiversidad y las preocupaciones ambientales para protegerla.

La primera convocatoria de Nelson tuvo lugar el 22 de abril de 1970 y en ella participaron dos mil universidades, 10 mil escuelas primarias y secundarias, y centenares de comunidades.

La presión social tuvo sus logros y el gobierno de los Estados Unidos creó la “Environmental Protection Agency” (Agencia de Protección Ambiental), así como una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

En menos de dos años se promulgaron leyes importantes para la limpieza del agua, del aire y la protección de especies en peligro.

En 1972 se celebró la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo, cuyo objetivo fue sensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales y que se instituyeran las políticas necesarias para erradicarlos.

Las Naciones Unidas celebran el “Día de la Tierra” cada año en el equinoccio vernal (alrededor del 21 de marzo). El 26 de febrero de 1971, el secretario general U Thant (birmano) firmó una proclamación a ese efecto. Al momento del equinoccio suena la Campana de la Paz en la sede central de la ONU, en Nueva York.

El “Día de la Tierra” es una fiesta que pertenece a la gente y no está regulada por una sola entidad u organismo; tampoco está relacionado con reivindicaciones políticas, nacionales, religiosas, ideológicas, ni raciales.

El “Día de la Tierra” apunta a la toma de conciencia de los recursos naturales de la Tierra y su manejo, a la educación ambiental, y a la participación como ciudadanos ambientalmente conscientes y responsables.

Sigue Ha dejado el hombre. dos responsables.

En el “Día de la Tierra”, las comunidades de todos los países del mundo están invitadas a participar en actividades que promuevan la salud del planeta, tanto a nivel global, como regional y local.

“La Tierra es nuestro hogar y el hogar de todos los seres vivos. La Tierra misma está viva. Somos partes de un universo en evolución. Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas. Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser.”, han dicho diversos ecologistas.

Surgido como movimiento universitario, el “Día de la Tierra” se ha convertido en un importante acontecimiento educativo e informativo.

Los grupos ecologistas lo utilizan como ocasión para evaluar los problemas medioambientales del planeta: la contaminación del aire, agua y suelos, la destrucción de ecosistemas, los cientos de miles de plantas y especies animales diezmadas, y el agotamiento de recursos no renovables.

Se insiste en soluciones que permitan eliminar los efectos negativos de las actividades humanas.

Estas soluciones incluyen el reciclado de materiales manufacturados, preservación de recursos naturales como el petróleo y la energía, la prohibición de utilizar productos químicos dañinos, el fin de la destrucción de hábitats fundamentales como los bosques húmedos y la protección de especies amenazadas.

En el “Día de la Tierra” de 1990, más de 200 millones de personas en 141 países de todos los continentes, participaron en celebraciones en sus comunidades.

La movilización de grupos dio más autoridad a los ciudadanos, enlazó globalmente a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y obligó a los jefes de Estado a participar personalmente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), convocada por la Asamblea de las Naciones Unidas.

Esta conferencia conocida como “Cumbre para la Tierra” se celebró en Río de Janeiro, del 3 al 14 de junio de 1992 y fue un momento decisivo en las negociaciones internacionales sobre las cuestiones del medio ambiente y el desarrollo.

Sigue Ha dejado el hombre. tres. desarrollo.

Los objetivos fundamentales de la Cumbre de Río fueron lograr un equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y de las futuras y sentar las bases para una asociación mundial entre los países desarrollados y los en desarrollo, así como entre los gobiernos y los sectores de la sociedad civil, sobre la base de la comprensión de las necesidades y los intereses comunes.

En el último siglo, y especialmente en los últimos 40 años, los seres humanos han causado enormes cambios en el medio ambiente mundial.

Los más directamente afectados por problemas de medio ambiente, desde la contaminación del agua hasta el cambio climático, son los más pobres y los que están en peores condiciones de cambiar sus estilos de vida para hacer frente a la declinación ecológica, de la cual, a continuación se exponen algunos ejemplos:

* Los agricultores, ganaderos, taladores de árboles y urbanizadores han destruido aproximadamente la mitad de la cubierta forestal originaria del planeta y otro 30 por ciento de esa cubierta está fragmentada.

* En el último siglo, se estima que la degradación de los suelos ha reducido en 13 por ciento las tierras de cultivo y en 4 por ciento los pastizales.

* De las existencias de fauna ictícola (peces) en todo el mundo, las tres cuartas partes han desaparecido o han excedido los límites sostenibles.

En los últimos 50 años, las flotas de pesca industrial han extraído al menos un 90 por ciento de los mayores predadores oceánicos, entre ellos: el atún, el pez aguja y el pez espada.

Desde el decenio de 1950 se ha triplicado la demanda mundial de agua. Está disminuyendo la cantidad y la calidad de las aguas subterráneas debido al bombeo excesivo, a la contaminación a partir de fertilizantes y plaguicidas, además de los desechos industriales.

Hay 500 millones de personas residentes en países donde hay escasez de agua. Según se prevé, hacia 2025 esas cantidades pasarán a entre 2 mil 400 y 3 mil 400 millones.

Cambio climático: como resultado del consumo de combustibles fósiles, actualmente los niveles de anhídrido carbónico en la atmósfera son superiores en 18 por ciento a los existentes en 1960 y, según se estima, superiores en 31 por ciento a los existentes al comenzar la revolución industrial en 1750.

La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, incluido el anhídrido carbónico, se ha vinculado al aumento y las variaciones extremas en las temperaturas, así como al aumento en la severidad de las tormentas.

Sigue Ha dejado el hombre. cuatro. tormentas.

Según se estima, el nivel del mar ha aumentado entre 10 y 20 centímetros, debido en gran medida a que grandes masas de hielo se han derretido y los océanos se han ampliado, a raíz del calentamiento regional y mundial.

Los pequeños países insulares y las ciudades y terrenos agrícolas de baja altitud corren graves riesgos de inundación.

La celebración del “Día de la Tierra” empezó con la creencia de que las personas, trabajando juntas, pueden lograr cosas extraordinarias.

Este Día es único, ya que conecta a ciudadanos activistas de todo el mundo; mientras inspira acción a nivel personal, comunitario, nacional e internacional, consolidando procesos importantes de educación cívica y ambiental.

Desde 1990 las celebraciones del “Día de la Tierra” prevalecen entre los grupos de ciudadanos alrededor del mundo, como una jornada de ciudadanos internacionales.

“National Geographic”, en una edición especial en español, señala que desde mediados del siglo XX los principales avances en el bienestar humano se deben en su mayoría a los medios que se han encontrado para aprovechar mejor lo que la Tierra ofrece.

Con los alimentos que consumimos, la madera que talamos y el agua que extraemos, la humanidad utiliza hoy entre el 30 y el 50 por ciento de lo que produce el ecosistema global, añade.

Los beneficios que brindan los ecosistemas no son la única razón para conservar los espacios naturales, pero reconocer todo lo que se obtiene de la naturaleza ya es un primer paso importante, aduce.

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“El siguiente, la conservación, no es ni fácil ni económico. Pero si queremos alimentarnos, vestirnos y cuidarnos en el futuro, dar ese paso es esencial”, apuntó finalmente.

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