El deporte en edades tempranas

El deporte en edades tempranas

El deporte en edades tempranas

España 

Marcos Ordiales, responsable de la Escuela de Educación Física del Grupo Covadonga reflexiona en dos artículos sobre la importancia del deporte en edades tempranas.

el deporte en los niños

 

Cada vez son más los artículos y noticias que nos hablan del crecimiento de los casos de obesidad durante la edad infantil. No cabe duda de que una causa importante es la mala alimentación; pero, en mi opinión, la causa fundamental es la falta de hábito deportivo entre los niños de edades tempranas además de la proliferación de actividades pasivas en el tiempo libre de los más pequeños: TV, videoconsolas, etc.

Sin ir mas lejos, un reciente estudio de la Universidad Autónoma de Madrid dice que más de la mitad de los niños no realiza ninguna actividad física, fuera de sus clases de Educación Física y que el 45% de los jóvenes presenta un déficit en la capacidad de adaptación cardiorrespiratoria para un esfuerzo moderado. Eso sí, cada vez los padres se interesan más en que sus hijos sepan inglés, música, informática, dibujo, etc; en consecuencia, la práctica deportiva es minusvalorada por gran parte de este colectivo.

Sin embargo, la educación física o psicomotriz se erige como un medio inigualable para conseguir en el niño una gran cantidad de aptitudes y potenciar actitudes desde diferentes ámbitos.

El primero de ellos el motor. No cabe duda de que el niño que practica deporte desde edades tempranas, adquiere una gran cantidad de habilidades que le van a permitir desarrollarse desde este ámbito: conocer mejor su cuerpo, aprender a orientarse en el espacio, ampliar su capacidad para realizar habilidades básicas (giros, saltos, desplazamientos, lanzamientos y recepciones), reproducir ritmos con su cuerpo, mejorar su equilibrio corporal y una innumerable cantidad de aspectos relacionados con este campo.

El segundo ámbito es el del desarrollo psicológico y personal. Todas las experiencias que viva el niño le van a permitir desarrollar su capacidad de pensar, de establecer estrategias, de buscar soluciones y, como no, de establecer el paso de la “edad infantil a la edad adulta”. Un aprendizaje basado en la experiencia, en el ensayo-error, en el esfuerzo, en el compromiso y en el que la misión del educador es la de formar, orientar, aconsejar al niño para que él mismo llegue a sacar conclusiones que le hagan más fácil su mejora como deportista y como persona. De la misma manera, debemos entender el juego como una forma de aprendizaje natural que fomenta la observación, la exploración y la experimentación. Con esto conseguiremos, gracias al deporte, aumentar la autonomía, confianza y consecución de un desarrollo psicológico equilibrado, así como implícitamente, una mejora de la salud.

El tercer ámbito se convierte, en mi opinión, en el más importante: el social. De relevante importancia en el deporte es el contacto directo con las personas. La capacidad de compartir, respetarse, relacionarse, cooperar y participar de una actividad física de disfrute. Un lugar, una actividad, en la que el niño disfrute, en la que el niño olvide por un momento el mundo escolar, el familiar (que tantas veces les hace ser sufridores pasivos) y les enseñe a ser más solidarios, menos egoístas y mejores personas.
Marcos Ordiales, Maestro y Pedagogo. Coordinador de la Escuela de Educación Física del RGCC

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Fuente: lnes.es

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