Cambio mis libros por los tuyos

La comunidad de intercambio de libros usados BookMooch, absolutamente gratuita, suma ya en todo el mundo más de 64.000 usuarios.

ELÍAS LACAVE. MÁLAGA La vieja aspiración de aprovechar la Red como plataforma universal de comunicación e intercambio al margen de los flujos de consumo comercial que la inundan se materializa pocas veces con ejemplos tan deslumbrantes como el de BookMooch, un sitio web que ha conseguido establecer, desde sus humildes inicios en 2006, una comunidad destinada al intercambio de libros usados entre particulares de todo el mundo (más de 64.000 usuarios en estos momentos), sin cuotas de inscripción, sin servidumbres publicitarias y, lo que es más importante, sin los problemas legales que atenazan a las redes de intercambio de archivos digitales comercializados.

Eso sí, para poder aprovecharse de las ventajas de BookMooch (una palabra formada por la conjunción de ‘book´ [‘libro´]; y ‘mooch´ [‘pedir prestado algo sin devolverlo´]) hay un par de reglas básicas. Pero las dicta el sentido común: la primera, estar dispuesto a deshacerse de unos cuantos libros, y la segunda, estar dispuesto a correr con los gastos de envío del libro que nos pida otro usuario. Y eso es todo: nunca hay que pagar por los libros que uno reciba de cualquier parte del planeta. Es, en una palabra, la vuelta al trueque, pero con miles de combinaciones posibles. Y sin necesidad de bajar al mercado.

El procedimiento es sencillo. Cada usuario recibe una décima de punto por cada libro que introduce en el sistema, y un punto cada vez que envía un libro a otro usuario (tres en el caso de que el envío se efectúe a otro país). Es necesario tener por lo menos un punto para pedir un libro, y enviar por lo menos un libro por cada cinco que uno recibe. Se pueden realizar todo tipo de consultas sobre los libros disponibles (títulos, temas, lenguas, países, miembros…), y uno puede introducir una lista de títulos deseados para que se le informe por correo en el momento en que alguno entre en el sistema. Igualmente se pueden consultar las listas de libros deseados de otros y, en caso de que tengamos alguno, ofrecérselo directamente al demandante. Por otra parte, BookMooch ofrece la posibilidad de donar puntos a oenegés y otros organismos como bibliotecas, cárceles y hospitales infantiles.

El único problema es que, por ahora, la gran mayoría de los libros están escritos en inglés –unos 183.000 por unos 4.000 en francés y apenas 1.400 en español, por ejemplo- y que sus dueños viven allende las fronteras, lo cual puede incrementar considerablemente los gastos de correo. Uno puede indicar que sólo desea enviar libros a miembros de su mismo país, aunque de este modo se privará de la posibilidad de establecer contacto con habitantes de las antípodas.

Concebida y administrada en California (Estados Unidos) por un amante de los libros llamado John Buckman, y diseñada de forma algo rudimentaria pero más que suficiente para lo que se propone, esta literaria web vive de un discretísimo patrocinio de Amazon y dispone de una versión traducida –robóticamente- al español (http://es.bookmooch.com/) y a los principales idiomas del mundo.

La sola existencia de una web de este tipo confirma, por lo demás, la depreciación del valor del libro como objeto de consumo comercial, e indica también que la industria editorial tiende a orientar su lucha pro-derechos intelectuales hacia las versiones electrónicas de los libros, pues BookMooch prohíbe, de hecho, el intercambio de ‘e-books’ por imperativo legal. Resulta difícil de imaginar que las industrias cinematográfica y discográfica permitieran la existencia de páginas similares dentro de sus respectivos ámbitos. El ejemplo más cercano que hemos encontrado es Hitflip (http://www.hitflip.com/), una web de intercambio de cedés, deuvedés (y también libros); sin embargo, aunque aquí determinadas transacciones pudieran resultar más que asequibles, siempre es necesario pagar por ítem recibido.

Por el contrario el libro, el libro viejo al menos, deja de computar en el mercado. ¿Pero muerto? Muerto no.



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