¿Por qué me llevan?

¿Por qué me llevan? Julio Casati, escritor y locutor argentino. Poesía dedicada a Candela y a todos los niños que son arrancados de sus hogares.

Viniste a este mundo sin pedirlo,

sin saber nada, no conocías la luz,

ni los ruidos, ni el sol, ni los ríos.

Viniste a este mundo, tal vez, porque algo faltaba

Había un hueco en el alma, que tus padres, seguramente, cubrieron con tu llegada.

Abriste tus ojos a la vida, y pudiste ver, ese día,

cómo para ti comenzaba algo nuevo, algo extraño, pero que allí estaba,

y entre risas y alegrías. entre penas y melancolía pudiste descubrir

que, a partir de ese momento, esa, seria tu familia.

Creciste, te fuiste haciendo mujer de a poco,

como de a poco crecen las flores,

como de a poco corre el agua de la montaña,

para transformarse en arroyo.

Seguramente fuiste feliz, tu sonrisa en esas fotos lo confirman,

tu carita de muchacha loca, tus ojos de picara inocencia juvenil,

cómplices, tal vez, de alguna travesura, o de alguna amargura,

o de silencios, o de reproches, junto a tus amigos, algunos hermosos peluches.

De pronto y sin saberlo te arrancan de tu mundo.

Te envuelven en un negro profundo.

Te llevan gente extraña, y tu no comprendes porque tu, no comprendes nada.

Es que, que culpa puedes tener de los errores adultos,

de las deudas, de los insultos, de los agravios, en fin,

de toda la mierda de este mundo.

Tu sólo querías que te devuelvan la risa, tus soles, tus pájaros, tu plaza,

tus amigos, tus peluches, tu cama.

Si tu sólo querías que te devuelvan tu alma, que culpa puedes tener,

si só0lo llevas recorrido un corto camino en esta vida,

si recién ahora empezabas a saber, si recién ahora empezabas a crecer,

sí recién ahora empezabas a creer.

No importa, ya no tienes que temer, ahora tienes nuevo hogar,

nuevos amigos, el cielo tiene para ti el mejor cuarto,

y tus nuevos amigos, los ángeles,

no permitirán jamás que se vuelva a prender alguna vela,

porque algunos intenten hacerte daño,

porque allí, en el cielo, a partir de hoy lo habita una niña,

frágil y bella,

porque ese cielo es para ti, pequeña Candela.

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Fin

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