Cambiando la mirada



Cambiando la mirada. María José Fernández Ferrari.

Cambiando la mirada

Cuando nos dan una noticia de que algo salió diferente a lo que esperábamos, como por ejemplo tener un bebe con Síndrome de Down, nuestras mentes se bloquean y cierran la posibilidad de mirar hacia delante, o de ver una salida positiva y nos aferramos al pasado, de lo que conocemos, nos dijeron y sabemos.

El tema pasa por lo que pensamos. ¿Qué es lo que realmente sabemos acerca de esta noticia que recibimos, en este caso del Síndrome de Down? En nuestra mente aparecen esas ideas comunes a la mayoría de la gente; en nuestro ejemplo, el común denominador, piensa en ellos en forma negativa, creen que no pueden aprender, hablar, relacionarse, hacer deportes, ir al colegio, etc., etc., etc.

Por lo tanto, en el momento de recibir la noticia, nuestra mente se encuentra con estos pensamientos y los damos por hecho; es algo que nos dijeron que era así, y que no tiene posibilidad de cambiar. “Cuando uno piensa de una determinada manera, vive de esa determinada manera”.

Y eso no está, ni bien ni mal, simplemente es así. Ahora ¿Qué pasa si quiero cambiar esta forma de pensar o “mirar” lo diferente, en este caso, al Síndrome de Down? No es tan fácil cambiar algo que ya viene dado, pensado o establecido hace mucho tiempo. Para que pueda cambiar esta mirada, tengo que dejar de dar por seguro lo que pienso: “no va a poder”, y abrirme a la posibilidad de pensar distinto.

Intentar, probar, arriesgar, transitar, son todas posibilidades para trazar un nuevo destino. No se cómo va a ser ese futuro, pero seguro que será diferente al que me imaginé. Sólo necesito no aferrarme al pasado como única verdad. A Colón lo creían loco cuando dijo que la tierra era redonda, pero luego lo demostró; En la antigüedad, a las mujeres no las dejaban estudiar ni trabajar, porque no las creían capaces, hasta que pudimos demostrar lo contrario.

Seguramente a la primera madre que dijo que su hijo con discapacidad podía aprender a leer, no le creyeron, pero ella junto con algunos profesionales pensaron que sí podía y comenzaron a enseñarle. Y gracias a varios como ellos, es que hoy se les enseña a leer y escribir. (Aunque todavía no a todos)

La vida no es una carrera para ver quién llega más rápido. ¿A dónde queremos llegar tan rápido? ¿A quién le queremos ganar? Ojalá pudiéramos respetar nuestros tiempos, nuestros gustos y disfrutar del momento. Pero siempre estamos corriendo, queriendo algo más. La vida esta para disfrutarla y pasarla bien.

Muchas veces con el afán de ir tan rápido, se nos pasan los años sin darnos cuenta. Habrá momentos más difíciles con grandes obstáculos para atravesar, pero habrá otros momentos para disfrutar. Si nos quedamos sólo en el obstáculo, no podremos avanzar. Atravesarlo es un aprendizaje y luego hay que continuar en el camino. Está en cada uno, elegir que hacer frente a los obstáculos. Podemos, tratar de atravesarlos, o darnos vuelta y caminar hacia atrás.

Podemos también quedarnos sentados esperando que el obstáculo se corra solo. El camino es largo, pero para disfrutarlo es necesario ir lentamente, vivir cada momento, sin saltear etapas, sin correr carreras. No se trata de competir, sino de avanzar, cada uno en su camino, a su ritmo y manera, pero siempre avanzando.

Quizá las etapas sean más largas, pero si persistimos en la enseñanza, si no decae nuestro esfuerzo por avanzar, lograremos atravesar el obstáculo y continuar el camino. Si cambiamos nuestra mirada, podremos brindarles oportunidades para transitar un nuevo camino.

Cada uno el suyo y en su tiempo, y así podremos demostrar a la sociedad, que se puede vivir en forma inclusiva, que se puede tener paciencia y aprender del error, que no todos aprendemos de la misma manera, ni tenemos los mismos tiempos, que no todos tenemos que ser iguales ni hacer lo mismo para pertenecer a una sociedad.

Hay pocas personas que tienen Síndrome de Down, que ya lo lograron. Tuvieron padres que creyeron en ellos, y buscaron profesionales que los ayudaron, y que también creyeron en ellos. Juntos transitaron un camino desconocido, pero lleno de diferentes oportunidades. Nadie puede lograr algo, si no le dan la oportunidad.

Decir que no se puede es muy fácil, pero tiene sus consecuencias; el querer intentar es más difícil y más trabajoso, lleva más tiempo, pero también tiene sus consecuencias.

www.fundaciondowntigre.org

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