¡Ojo de asosto!

Cuentos de curanderos

¡Ojo de asosto! es uno de los interesantes cuentos de curanderos escrito por Roxana Hoces Montes, cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

Apenas escuchaban su potente voz, los niños y niñas aterrorizadas se metían a sus casas. Unos pocos, los más atrevidos salían a remedarlo. Luego, corrían a esconderse. Mientras él, daba un giro, para ver quienes lo molestaban. Inmediatamente, tiraba latigazos al suelo, levantando polvo y haciendo la mímica de perseguidor. A todo eso, se sumaban los ladridos de los perros que por allí deambulaban

Aquel hombre alto, colorado y panzón. Llevaba sombrero de paja y de ala ancha. Tenía unos cuarenta y tantos años de edad. Pasaba todo orgulloso por las calles del barrio. Con látigo en mano y su ruidosa voz, gritaba ¡Ojo de asosto!, ¡Ojo de asosto!, ¡Ojo de asostooo…!

Algunas madres lo contrataban. Cuando sus hijos pequeños no se curaban ni con la receta de la abuela, ni con el jarabe del doctor. La gente decía que, él pasaba el huevo por todo el cuerpo del enfermo. Y lo acompañaba con uno o más rezos, dependiendo de cuan asustada estuviera la persona.

Un día, vimos como la vecina Dorila lo llamaba para que cure a su hijo. Y desde la casa del frente nos pusimos a ver por la ventana. Nuestra mente de niños pensaba que era un brujo malvado.

Sin embargo, a los tres días vimos a nuestro amigo sano, salvo y muy alegre.

Con el correr de los años, no se supo más de aquel curandero ambulante. A quien le apodamos “Ojo de asosto”. Y cuya presencia resultaba todo un espectáculo de misterio, miedos y risas. Ahora, solo es, un grato recuerdo pintoresco de nuestra infancia.

Fin

Cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

¡Ojo de asosto! es uno de los interesantes cuentos de curanderos escrito por Roxana Hoces Montes, cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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