Lectoescritura: Proceso que comienza desde el primer día de vida

imagenes de lectoescritura

Lectoescritura: un logro que se debe acompañar.

La adquisición de la lectoescritura es un proceso que comienza desde el primer día de vida y continúa siempre, pues continuamente hay palabras nuevas que aprender, reglas ortográficas a revisar y textos que leer.

Los padres intuitivamente acompañan este proceso desde que sus hijos son bebés cantándoles una canción y representando las palabras que en ella están incluidas. También leyendo libros de palabras, pronunciando con exactitud alguna palabra que desean que repita: mamá, papá, agua.

Más adelante lo motivarán leyendo los carteles que aparecen en la vía pública o en algunos productos domésticos, tal vez colgando un cartel con el nombre del niño o niña en la puerta de su habitación y leyendo libros de textos cortos con clara correspondencia del cuento y sus ilustraciones.

A partir de los 4 ó 5 años es esperable que los niños hayan advertido el valor comunicacional de las palabras y construyan el interés propio en aprender a leer y a escribir. Cuando la mamá deja un cartel en casa para recordar algo o pone el nombre del niño en un cuaderno para identificarlo, ellos irán a mirarlo. Son maneras de demostrar lo importante que es la lectoescritura y sus funciones. Por un lado sus objetivos prácticos y por otro los placenteros.

Para motivarlos hay distintas maneras. Mirar a mamá y papá leyendo es un ejemplo que despierta curiosidad y ganas. También crear historia e intentar escribirla puede ser una buena inspiración, una manera de dejar registro, otra de las funciones de la palabra escrita. Una actividad que solía realizar con mis alumnos de primer grado era recortar figuras de revistas, pegarlas en hojas en blanco y a partir de allí escribir un cuento con esos personajes.

La idea es que el proceso sea natural, más aún con sus padres. La formalización de las tareas de lectoescritura llegará con la escuela. Ya se genera un gran terreno si los padres logran interesar a los niños con juegos que incluyen leer, escribir, letras, números, palabras y textos.

Cuando llegue el momento de hacer los primeros trazos, éstos se aprenderán ajustándolos a partir de aquellos logrados naturalmente, que por lo general fueron copiados por los niños en busca de alcanzar aquello que desean aprender. Por ejemplo, muchos comienzan escribiendo su nombre.

Ya cuando empiezan a leer tendrán primero libros-palabras, es decir, aquellos que presentan un dibujo con la palabra correspondiente. Luego vendrán los libros de textos cortos, con ilustraciones de proporciones grandes que representan lo que están sucediendo. Luego llegarán los cuentos breves. Hay que aclarar que siempre es importante que los primeros libros sean de ilustraciones y colores atractivos y que sus temáticas permitan cierta identificación con el personaje. A partir de allí, toda lectura que llegue a sus manos puede ser una nueva aventura por seguir.

Por último, hay que tener cuidado de no apurar el proceso. Los padres suelen ponerse muy ansiosos, sobre todo cuando comparan con otros nenes de la misma edad que ya leen o escriben. Ahí, algunos lo presionan obligándolo a leer todos los días o haciéndole hacer ejercicios como repetir una palabra escrita tantas veces u otros. Actualmente se sabe que la mejor manera de que los niños aprendan es mediante el juego y de la mano del placer, encontrándose con el propio interés de lograrlo.

Por Rocío Brescia, especialista de Fundación Leer.

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