Se termina la licencia por maternidad… ¿Y después?

mujer amamantando dibujada

Este tema preocupa y ocupa a muchas mamás que desean seguir amamantando a sus hijos, o que no pueden dejarlos solos por mucho tiempo. Mamás que experimentan una cercanía y un apego tan fuerte con sus hijos que temen dejarlos al cuidado de otra persona.

Si bien la mayoría de las mujeres que trabajan se informan sobre los requisitos legales a cumplir, la realidad es que cuando experimentan la maternidad acompañado del proceso de puerperio, las dudas y temores empiezan a florecer. ¿Quién lo va a cuidar? ¿Me irá a extrañar? ¿Qué posibilidades tendré de verlo más seguido? ¿Serán buenas las guarderías cercanas a mi trabajo? Y la pregunta, por ahí, más controversial: ¿Podré seguir dándole el pecho a mi bebé?

Estas y otras inquietudes atraviesa la madre y, también, el padre, que tienen que recurrir a una institución (como una guardería) o a un cuidador para que su bebé este seguro. Si bien el tiempo que tiene la madre de licencia es muy poco en relación con el requerimiento establecido por la OMS (6 meses de lactancia como mínimo), existen opciones que hacen más convenientes la situación y tranquilizan mucho a los padres en relación a este tema.

Es importante saber, primero, qué deseamos para nuestros niños, cómo quisiéramos que sea su educación, su relación con nosotros, etc. Es importante el diálogo para establecer esta comunicación entre padres que, luego, se trasmitirá a los hijos. Una vez que se haya hablado esto, es importante averiguar qué condición se adapta mejor a lo que queremos que suceda. Las charlas pre natales o las reuniones para padres nos orientan y nos brindan información sobre este tema, sobre espacios y posibilidades con las que se cuenta para seguir brindándoles a nuestros hijos la cercanía y el contacto que tanto necesitan.

Si nuestro deseo es seguir amamantando, es crucial saber que no se termina la lactancia con la vuelta al trabajo. Se puede continuar dando leche materna. Para esto hay que informarse sobre extractores que se adecuen más y mejor a esta situación, sobre la conservación de la leche materna, sobre las leyes que amparan este derecho (en todo trabajo deberán brindarle un espacio cómodo para sacarse leche y una heladera para poder mantener la temperatura adecuada para conservar la misma).

Si prefiere amamantarlo tal vez sea conveniente pedirle a algún familiar que le acerque al niño a su trabajo, o buscar una guardería cerca del mismo. Como lo habitual es una hora para el almuerzo, quizás prefiera acercarse usted misma a la guardería y darle el pecho en ese momento, o hablar con su empleador para acordar un tiempo mucho más laxo o dividir esa hora para ir más seguido a ver a su bebé. Todo esto sería ideal hablarlo antes que nazca su bebé para estar segura y más tranquila sobre lo que sucederá después de que termine su licencia.

Tal vez usted prefiera darle mamadera, si esto es así va a necesitar una persona de confianza que se quede con su bebé hasta que usted vuelva de su trabajo. La leche de fórmula es la opción, tal vez, más práctica al momento de resolver este tipo de situaciones, pero es importante que sepa que el destete no es algo sencillo y más si el bebé tiene menos de 6 meses.

Para cualquiera de todas las opciones es importante el dialogo con su pareja, informarse sobre las diferentes posibilidades y por sobre todo resguardar el vínculo con su bebé, brindarle el tiempo para conocerlo, y ayudarlo a comprender las diferentes circunstancias por las que va atravesando la familia. Ningún cambió es sencillo y, como tal, lleva un tiempo de adaptación para todos. No sientan temor o vergüenza en pedir ayuda si la necesitan. Hay personas que han estudiado y trabajado este tipo de acontecimientos y que hoy nos brindan recursos para mejorarlos. Para hacer más sencilla y menos traumática la separación de los hijos, aunque esa separación sea por pocas horas.

Tener en claro qué queremos transmitirles a los hijos y cómo queremos que suceda es el primer paso para tomar la decisión que nos acompañe a transitar este camino. Hablar con ellos, explicarle que va sucediendo, que van a volver a encontrarse, decirle cuanto los aman, aprovechar al máximo esos momentos con él. Esto marca una diferencia enorme y acorta esa brecha que sienten los padres al separarse de sus pequeños.

Por María Luz Baschong Puericultora
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