El fútbol no tiene la culpa

El fútbol no tiene la culpa. Carmen M. Rondón Misle, escritora venezolana. Cuento para padres, cuento sobre el pensamiento positivo.

Alexander regresaba como todas las tardes de su práctica de fútbol estaba más agitado que de costumbre, su respiración se acelero hasta quedar casi sin aliento su mama se asusto y lo llevo de inmediato a emergencias. Después de la crisis el doctor se acerco y hablo con los dos.

-Alexander lamento mucho decirte que no puedes jugar más al fútbol eso sería muy arriesgado para ti.

-Pero doctor eso imposible yo adoro jugar no me lo puede prohibir

-Si doctor siempre se lo hemos dicho su médico especialista le tiene prohibido pero es imposible retenerlo siempre se nos escapa ya no se qué hacer.- dijo desesperada la madre.

– Entiendo, se lo difícil que es para ti Alexander pero tienes que aceptarlo, si no le quieres causar tus padres un susto mayor.-

Con estas palabras el médico se retiró y dejó muy abatido a ambos. Más tarde en su casa entró Julio, el padre de Alex, como lo llamaban cariñosamente sus seres queridos.

-¿Qué tal cómo sigue Alex?-

-Está mejor, se normalizó pero está muy triste porque el médico le prohibió terminantemente jugar o hacer cualquier actividad física forzada.

-Hablaré con él

-Julio ¿Qué vamos hacer? me da tanta tristeza verlo así es tan joven y tiene tanta vitalidad

-Calma Rosa todo estará bien…- respiro profundo.- tenemos que ser enérgicos si no queremos que lo lamentemos, tu debes dejar la lastima si no quien sabe que…- se apretó los labios ya se estaba encolerizando pero volvió a tomar aire y se apretó los labios y aguanto las lagrimas Rosa en cambio si dejo que rodaran por sus mejillas.

Julio tocó la puerta. Nadie respondió así que la abrió lentamente, y vio a su hijo sentado a en la orilla de la cama pensativo, éste no alzó la cabeza sabia que lo reprendería por haberse ido a escondida a jugar.

-Alex tu eres un chico muy inteligente no es necesario legar a estos extremos contigo, sabes el peligro que es el que juegues estuviste todo este tiempo engañándonos. Decías que solo practicabas sin excederte y resulta que llame y me informaron que estas en el equipo, y que te anotaste para no solo para jugar si no para competir sabes el esfuerzo que requiere eso

-Si lo se papa.-

-Si de verdad, ¿sabes que tu vida están en riesgo y que tu madre está sufriendo por ello de angustia también sabias eso?

-Si papá, lo se.- contestó alzando la voz- y ¿qué quieres que haga? no puedo evitarlo yo amo el fútbol.-

-¿Más que tu vida?

-No lo se,  sólo se que adoro jugar y que me parece injusto que por esta maldita enfermedad, me tenga que alejar de algo que me apasiona.-

Su voz se quebró ante la impotencia de la situación.

-Lo lamento hijo

-¿Seguro? ¿Seguro que lo lamentas? Yo diría que te alegra odias el fútbol odias el juego odias todo esto

-No es así hijo solo me preocupa perderte, sólo tengo miedo de eso.- los dos hablaban ya casi gritando entre rabia y llanto.-

-El Fútbol no tiene la culpa de lo que me pasa papá

-Lo se hijo mío y lamento tener que hacerte esto pero es por tu bien sólo queremos lo mejor para ti perdónanos por favor, pero no puedes jugar más fútbol.-

Abrazó a su hijo lo apretó contra él pero éste se sacudió, era muy injusto y por más que quería entenderlo no podía, ¿por qué a el?

Pasaron los días y Alex se incorporó a clases, después de clases sus compañeros de deporte lo alcanzaron casi llegando a su casa

-Hola Alex ¿como estás?

-Si amigo ¿cómo te va? Supimos que estuviste enfermo

-Vinimos a verte pero tu mamá no nos dejo verte nos dijo que necesitabas reposo.

-Si es verdad pero ya estoy bien

-También nos dijo que no podrás jugar más.

-No,  sí jugare esta tarde, iré a la práctica, espérenme allí

-Ok Alex te esperamos.

Alex jugó con toda su energía a pesar de que se canso pudo controlar la ansiedad que le producía el asma que padecía, con su inhalador.

Al terminar salió de allí directo a la oficina de su papa

-Hola papá ¿estás ocupado?

-Si pero pasa Ale, pero ¿qué se te ofrece?

-Jugar papá eso quiero-

-Hijo ya hemos tenido esa discusión antes

-Si pero siempre la acaba para no ver angustiada a mamá

-Si pero con o sin tu mamá está decidido no jugaras mas

-Pero no pueden decidir por mi

-Claro que si somos tus padres

-No es justo, no es jus…- Se le quebró la voz

-Lo siento hijo pero es nuestra última palabra tu madre y yo no nos perdonaríamos si te llega a suceder algo malo

-Pero yo se cuidarme solo…- chillo Alex

-Lo siento de verdad hijo pero es nuestra última palabra.

-¡Te odio… los odio a los dos! ¡lo haré de todos modos es mi vida!- salió llorando de rabia.

Julio cerró los ojos apretó duro los labios le daba tanto dolor ver a su hijo así, se puso las manos en la cara y se sentó frente a su escritorio con las manos y tapándose la cara robándose la cabeza desesperado sin saber qué hacer.

Los días trascurrieron y Alex siguió asistiendo a las practicas sin ningún contratiempos la temporada comenzó y sus padres ignoraban que seguía jugando este se las arreglaba para escurrirse, mintió al entrenador consiguiendo permisos falsos. Finalmente llegaron a las finales y se disputaban la copa de fútbol juvenil de la región.

Alex se esforzaba cada día mas y era demasiado la presión ya el inhalador no daba abasto ese día en las finales estaban compitiendo para llegar al último juego y llegar a la final del campeonato todo dependía de el, nadie notaba su agitación excepto su amigo Juan Carlos que al verlo se asustó y se acercó al entrenador

– Entrenador, mire a Alex se ve muy cansado debería sacarlo.- Alex estaba en la banca reponiéndose de la última entrada y agarraba su último aire para salir al campo de nuevo.-

-¿Sacarlo estás loco? Es mi mejor jugador, vete a tu puesto.- volteó a mirarlo y no vio nada anormal sólo un chico cansado por correr en el campo.- yo lo veo perfectamente bien.

Alex metió un gol, su compañero metió otro estaban empatados tenía que meter ese último gol para ganar. Estaba finalizando el juego, pero no pudo más. Sentía un dolor profundo en el pecho, sus pulmones ya no recibían aire, la respiración se acortó cada vez más. Sintió asfixiarse y por más esfuerzo ya no pudo resistirlo.

El último minuto cayó al suelo. Al darle la ultima patada a la pelota metió un gol, pero no pudo disfrutarlo yacía en el suelo inconsciente totalmente morado sin aliento. Tres días después, sus amigos lo visitaban en el hospital. Gracias a Dios pudiera atenderlo a tiempo.

Después que se recuperó sus padres lo reprendieron, pero se sentían tan felices de que estuviera aun con vida que no insistieron mas. Al darle de alta, pasaron por el consultorio del especialista que además era su médico tratante. Los tres frente al escritorio del Dr. González lo miraban fijamente este le sonrió

-¿Así que te gusta mucho jugar al fútbol eeeh? -Este asintió. Agachó la cabeza sabia que el médico lo reprendería y otra vez le prohibiría jugar al fútbol.

-Bueno es normal eres un joven con mucha vitalidad. Verás Alex estuve investigando tu caso y hay una posibilidad que puedas practicar tu juego favorito sin que atente con tu vida.-

A Alex se le agrandaron sus hermosos ojos grises. Los padres se miraron sorprendidos.

– Si así es.-

En ese instante, entró una joven doctora.

– Ella es la doctora Aurora Meléndez, psicóloga especialista en casos como el de Alex. Ella les dirá de qué manera podemos hacer que Alex pueda jugar sin peligros.

Más tarde la doctora caminaba con Alex sus padres y el Doctor González por un pasillo largo, el doctor dijo, afuera se divisaban personas jóvenes, adultas y niños practicando deportes variados.

-La afección de Alex el asma hace que abusando de él pueda causarle daño pero si sabe ser moderado podría usar su enfermedad a su favor -Así es acá en este hospital tenemos jóvenes y adultos con padecimientos del corazón, además de asmáticos, también hay quienes padecen leucemia, diabetes y a través de tratamientos cuidados y una preparación especial pueden hoy día pueden usar los ejercicios a favor de sus padecimientos.-

Decía esto mirando a los pacientes que jugaban afuera con entrenadores especializados además claro de su poder mental trabajando de una manera positiva alegre en equipo y creyendo vehemente en que solo con el poder de su mente y haciendo los tratamientos adecuados pueden no solo mejorar si no hasta curarse.

– Todo está en lo que tú creas de ti y en tu potencial, que dices Alex.

-¿Viste papá?, yo te lo decía siempre el fútbol no tiene la culpa…

Todos rieron de la ocurrencia de Alex, sus padres aceptaron el tratamiento y Alex no solo se veía feliz de poder practicar su amado fútbol sino además había mejorado, ahora también leía todo libro, articulo, e investigaba por Internet como utilizar el poder mental con fe y convicción en Dios y más allá de su curación…

Alex llego a las finales y ganaron el campeonato gracias a el, quien metió el gol ganador y definitivo para el triunfo sus amigos corrieron al alzarlos en hombros con la copa muy en alto.

Fin

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