La puerta de luna

noche de luna

Cuenta la leyenda que dos mundos convergen en uno solo. Simplemente no somos conscientes uno del otro, he aquí donde se encuentra el equilibrio entre ambos, siendo desconocidos se mantiene la balanza del mundo de los hombres y del mundo de Kyra.

Pero no todo se llega a mantener, incluso se puede pasar de un mundo a otro, sólo tenemos que seguir a nuestros sentidos y al firmamento, donde una vez cada quinientos años luna y sol forman uno sólo, siendo perceptibles los dos mundos en uno y en el que los nacidos bajo los signos del aire se adentraran en el mundo de Kyra para llegar al reino que les fue arrebatado en el último desfase lunar.

La fecha del desfase de luna y sol se acercaba, mientras en el mundo de los hombres Marcos nacido bajo el influjo del signo de aire “Airol ” hace ahora diez años no era consciente del mundo donde se encontraba y al que no pertenecía. Se había criado con una familia de acogida a la que adoraba, pero nunca nadie le había comentado nada sobre sus verdaderos padres, incluso él temía decirles algo al respecto ya que sentía que así los perdía.

Llegó el día de su décimo cumpleaños, coincidía en que ese mismo día habría eclipse de sol y Marcos se encontraba totalmente nervioso por este acontecimiento ya que era la primera vez que lo veía.

Bajó al jardín para ver la luna con más claridad y sentado a la sombra de un ciprés se mantenía expectante, la hora se acercaba y nunca imaginó que la luna le llevaría a un lugar del que nunca había oído hablar, a un lugar que pocos conocían, a un lugar al que pertenecía, a un lugar que era su casa.

Marcos alzó la vista mientras la luna cubría totalmente con su halo al sol, el cielo se rasgó, enrojeció y un destello lo cubrió y en él lo envolvió. Marcos se levantó, creía que se había quedado dormido y se había caído, pero una suave voz le despertó “MARCOS, MARCOS BIENVENIDO A TU HOGAR, TE ESTÁBAMOS ESPERANDO VEN CON NOSOTROS “. Los párpados le pesaban, quería abrirlos pero no podía cuando sintió sobre ellos una suave brisa que le despertó. Se encontró rodeado de pequeños seres que atónitos le miraban, eran todos distintos entre sí. Cabían en una mano y se movían con agilidad saltando. Uno de ellos se acercó y se dirigió a él:

– Marcos, Bienvenido a tu Hogar te estábamos esperando.

Marcos sorprendido por todo lo ocurrido y porque aquellos pequeños seres podían hablar, les contestó:

– ¿Dónde estoy? ¿Cómo he llegado aquí? ¿Quiénes sois? ¿Y por qué me estabais esperando? -todas las preguntas se le agolpaban una tras otra en su mente y prácticamente tartamudeando se la preguntó.

El primer ser se volvió a dirigir a él:

– Marcos, estás en el Mundo de Kyra y nosotros somos los Ukinagües, tus protectores desde el día en que naciste, y guardianes de la entrada entre el Mundo de los Hombres y del Mundo de Kyra. El eclipse de luna te ha traído a nosotros, te ha traído a tu hogar.

Marcos, no podía creer lo que estaba viendo ni escuchando, era todo extraño para él, nunca había creído en los cuentos, ni en los sueños, ni en la magia y se encontraba en un mundo lleno de tantas cosas que no creía, que le asustaba, cuando de repente se desmayó.

Una sensación de bienestar inundó todo su cuerpo, el aire rozaba sus mejillas y sentía su cuerpo en altura sobre algo blando, aromas a jazmín le levantaron y se encontró nuevamente ante los Ukinagües pero a su lado se encontraban hombres o lo que él creía, ya que cuando se dieron la vuelta plegadas tras sus espaldas tenían unas alas blancas como las nubes tras de sí.

Un banquete de comida, postres, golosinas … se abría a su paso. Marcos sonriendo les dijo:

– No sé por qué he venido aquí y por qué todos me estaban esperando, no entiendo nada.

Los hombres alados se acercaron a él y con mirada dulce le respondió el más joven de ellos:

– Querido Marcos, todos te estábamos esperando, eres el anunciado por nuestros ancianos para devolvernos el mundo de Kyra a los Alas Blancas, tú perteneces a este mundo y el día que naciste tu familia se enfrentó a los Alas Negras por ti, y en dicha batalla tus padres en su afán de protección te enviaron al mundo de los Hombres para que cuidaran de ti, hasta que cumplieras los diez años y pudieras volver a tu Hogar para reinar sobre el mundo al que perteneces y mantener el equilibrio sellando la entrada de la Luna.

Marcos le interrumpió

-Pero yo no soy como vosotros, yo soy humano y soy del mundo de los Hombres.

El Ala blanca se acercó y lo besó en la frente tiernamente mientras lo abrazaba, es cierto no eres como nosotros eres especial eres un Ala Gris y mientras se separaba de él unas enormes alas grises se desprendieron de su espalda haciendo que se tambaleara y cayera al suelo.

Los Alas Blancas se acercaron y lo levantaron.

-Pequeño Marcos eres tan joven, tienes tanto que aprender y no tenemos tiempo que perder, tus padres han sido encarcelados por los Alas Negras, y sus Alas grises serán cortadas si no nos apresuramos en su rescate, perdiéndose la balanza de nuestros mundos, ya que vuestra familia mantiene la alianza entre todos los Alados, porque los Alas Grises procedéis del Ala Negra y del Ala Blanca sois los conocedores de toda la sabiduría y sois guardianes directos de la puerta de la Luna.

Marcos no pudo evitar que una lágrima resbalara por su mejilla, siempre se había preguntado por sus padres y allí en un mundo mágico estaban a su alcance, lo necesitaban y no sabía qué hacer.
Campanitas voladoras empezaron a sonar y ha danzar alrededor de todos los asistentes, todos apresurados empezaron a formar figuras en el cielo en tono amenazante. De repente sintió a los pequeños Ukinagües levantándole del suelo y diciéndole:

-MARCOS, VUELA, VUELA ALTO pero Marcos no sabía volar, y uno de ellos le respondió:

-Piensa en ellos, en tus padres, en su cariño, en su entrega, en su amor.

Y sin quererlo Marcos empezó a elevarse ante los Ukinagües, dejando a todos perplejos.

El cielo parecía oscurecerse, pero el sol seguía brillando cuando un viento helado inundó todo haciendo que Marcos se tuviera que esforzar más por remontar el vuelo, abriéndose paso entre las nubes, rápidos y veloces Alas Negras se abrieron ante sus ojos.

Todos los Alas Blancas salieron a su encuentro para proteger a Marcos de sus Alas engañosas. Un Ala Negra se acercó en tono amenazante, le llamaban Kabsur y era el líder de los Alas Negras y promotor de la eliminación de los Alas Grises para evitar el control y la armonía entre los mundos. Kabsur se acercó diciendo:

– Hemos oído que la puerta de la Luna se ha abierto, y que al cerrarse traía alguien con ella, los Alan Grises están nerviosos y brillan todavía más y sus poderes son mayores, eso no tiene otra explicación que el Niño esté en el Mundo de Kyra y la familia está unida. Queremos al niño dijo Kabsur.

El Ala Blanca joven, llamado Abdalá volando por encima de ellos les gritó: Los Alas Grises son libres, su balanza es eterna y su amor es infinito en ese momento.

Alas Blancas y Alas Negras empezaron una lucha campal por la custodia de Marcos. Marcos no sabía cómo actuar pero de repente pensó nuevamente en sus padres y se elevó por encima de todos ellos y empezó a brillar cegando a todos los Alados y como si de un imán se tratara empezó a atraer a todas las nubes cargadas de lluvia plateada del Mundo Kyra, brotando con fuerza sobre los Alas Negras.

Uno a uno empezaron a caer y desfallecer en su intento de lucha, el sol empezó a brillar con todo su esplendor pero todavía más dorado cuando pudo vislumbrar a los dos seres más bellos que había visto en su vida, y supo que eran ellos, sus padres, con lágrimas en los ojos se acercó a ellos y los abrazó, se produjo en ese mismo instante un estruendo que a todos conmocionó seguido de una inmensa luz que iluminó todo el Mundo de Kyra y la puerta de Luna se cerró, cerrándose el desfase lunar y manteniendo El Mundo de los Hombres y de Los Alados en común armonía y respeto, por la vida de la familia que los guarda en continua vigilia por el bien de ambos mundos.

Fin

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