Aquel amigo de mi infancia

padre llevando al cole a su hijo

Era una tarde más, en la puerta de ese colegio donde ahora depositan nuevos sueños mis pequeños.

Al ver salir los chicos de esa escuela, repentinamente creí ver a ésa niña rubia, compañera, amiga de mi infancia, y en un vuelo casi mágico la rescato del pasado.
…..Y te veo, prestándome aquellos juguetes fabricados con cartón; en su asiento imaginario depositaba los míos uniendo nuestros sueños.

En tu primera bicicleta, mientras la fuerza movía los pedales, sin entenderlo, querías mostrarme tus hazañas. Yo, sentadito en el umbral de mi casa te veía pasar regalándote una sonrisa cómplice tal vez porque no me animaba a hacer lo mismo, mientras vos iluminabas mis sueños levantando la mano en señal de alegría.

Compartimos, soñamos, crecimos.

La escuela nos vio llegar con el afán de aprender, y allí, en el patio del colegio, saboreábamos entre picardías el pancito de la media mañana.

Se alargaron mis pantalones, los quince años me vieron llegar con un clavel en la mano.

Luego tu primer novio. ¡Qué desilusión!, pensé que yo lo sería.

Y seguimos, entre vivencias y algunas broncas de vez en cuando.

La vida se encargó de separar nuestros caminos.

¡Me reclaman!, debo dejarte amiga de la infancia descansando en un rincón de mi corazón, con el deseo de que dónde estés, puedas recibir la caricia tierna que mi nostalgia quiere acercarte.

Era una tarde más, en la puerta de ese colegio donde ahora depositan nuevos sueños mis pequeños.

Fin

Todos los derechos reservados por Julio Casati.

Cuento sobre nostalgias sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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