El guardián de los sueños – Capítulo III

El guardián de los sueños - Capítulo III

El guardián de los sueños – Capítulo III

El guardián de los sueños. Cuentos en capítulos.

Cuento infantil en idioma español sugerido para niños que leen solos de 9 a 12 años.

Capítulo III La ayuda va en camino.

Algo muy extraño comenzó a suceder desde que Nani había partido de la ciudad, si bien las pesadillas de Soleil se habían detenido tan abruptamente como iniciaron, la niña notaba que sus amigos estaban cambiando, siempre estaban nerviosos, agotados y se enojaban a la menor provocación, era como si estuvieran convirtiéndose en sombras …

Justo como le había sucedido a ella antes de que su abuela llegara … pero los pensamientos de Soleil se vieron interrumpidos al ver que sus compañeros comenzaban a rodearla.

A simple vista parecían los niños de siempre, pero al mirar al piso, Soleil notó que sus sombras no eran normales, sus sombras tenían el aspecto de aquellos monstruos que había dibujado y quemado, la niña no podía creer lo que veía ¿cómo era posible? … de repente Soleil lo comprendió ¡las pesadillas habían cobrado vida! ¡y se estaban apoderando de sus amigos!

La niña, comenzó a alejarse lentamente tratando de no lucir asustada mientras cerraba con fuerza la mano donde tenía puesto el anillo de Nani.

Pero al igual que pasaba en las pesadillas, Soleil no tenía a donde escapar, así que quiso correr a buscar a alguno de sus maestros, mas al hacerlo tropezó y al caer, el anillo de su abuela se le zafó y fue a parar en una alcantarilla.

En un recóndito bosque a las afueras de la ciudad, Nani por fin llegaba a su destino, una antigua y hermosa cabaña de madera que se camuflaba perfectamente con los árboles, apenas se podía distinguir por el aromático humo que despedía la chimenea. Aquel era el hogar de Zumeriel, una verdadera y auténtica bruja blanca que salvaguardaba el bosque y todo lo que en él habitaba.

La abuela Nani sabía muy bien que si alguien podía ayudar a su nieta, era ella.

Justo antes de que tocara la puerta, ésta se abrió y se escuchó la voz dulce y clara de Zumeriel, quien ya había puesto la tetera al fuego.

– Por favor –decía la bruja blanca– toma asiento, has hecho un viaje muy largo … tienes una gran preocupación … cuéntame

Al calor de la chimenea y el tenue perfume del té de jazmín, la abuela le contó detalladamente la extraña situación de su nieta, Acto seguido, Zumeriel se acercó a un caldero que burbujeaba alegremente, en él arrojó unas cuantas hojas y algunos polvos, se acercó al vapor, en él se rebelaron rápidamente las imágenes, pudo ver a Soleil y las pesadillas que amenazaban a sus amigos, también observó que la niña había perdido el anillo de protección, el peligro era inminente … la pequeña necesitaba ayuda cuanto antes … una ayuda especial, muy poderosa y mágica que pudiera proteger sus preciados sueños, una ayuda que la defendiera contra toda oscuridad.

Sólo había una posible solución, Zumeriel se dirigió al ático, lugar donde guardaba todos sus pergaminos y libros mágicos, y luego de una intensa búsqueda por fin lo encontró “el hechizo del guardián”.

La bruja blanca comenzó a reunir algunos exóticos ingredientes, un frasco de agua de lluvia primaveral, un cofre de plata donde guardaba la luz de una luna llena y la de una estrella fugaz, polvo de rosas azules y aceite de vainas de vainilla que le había regalado un pajarito llamado papán, gotas de néctar traídas por un colibrí, la escama de un dragón, viejo amigo suyo, aliento de luciérnagas, una ráfaga otoñal, la pluma de un ave fénix, también la de un pavo real y por último un rizo de un arcángel llamado Galadriel, uno de los arcángeles que vela por los niños.

Acto seguido la bruja sacó unos metros de suave felpa y se puso a confeccionar una hermosa y tierna criatura con una linda barriguita peluda y orejas redonditas, piernas y brazos rechonchos y bellos ojos de cristal … ¡un osito! Pero no un osito cualquiera, sobre él Zumeriel vertió su pócima de exóticos ingredientes mientras susurraba en las orejas del osito las siguientes palabras :

“Luna, cielo, sol y mar,
Arcángel querido ven a tocar tu arpa y trompeta para despertar a este guardián.
Dale fuerza para abatir toda oscuridad, dale valentía para nunca fallar. Estrellas todas, vengan a mi, Vega, Aries, Mizar y Orión regalen su estela de luz a este guardián, que proteja a Soleil y sus sueños también.
De día y de noche estará atento el guardián, pues nada más poderoso que él habrá”.

Cuando la bruja blanca terminó de hablar un deslumbrante resplandor dorado envolvió al osito y Zumeriel supo que había despertado al gran y único guardián que podría proteger a la niña. Lo puso cuidadosamente en una cajita de madera tallada a mano y se la dio a Nani, quien, agradecida emprendió el camino de regreso a la ciudad, resiste Soleil, pensaba la abuelita, la ayuda va en camino.

El destino es un montón de finos hilos entretejidos de forma misteriosa … pero al final todos esos hilos llevan al mismo sitio … quizá por ello Darkleryth no había podido llegar muy lejos en su ansiado viaje de aventuras; aunque siendo un hada tan despistada no era de sorprenderse que se hubiera perdido en lo profundo del bosque solo para toparse con una bandada de furiosos murciélagos a quienes había despertado de su largo sueño invernal, la persecución ya llevaba más de una hora, los empujones, aletazos, dentellones y zarpazos que Darkleryth recibía de los murciélagos eran despiadados, y con el pasar de los minutos las frágiles alas de el hada se debilitaban más y más, ella trataba de esquivar a los furiosos animales mientras pronunciaba un hechizo fallido tras otro, pero nada de lo que salía de su boca podía protegerla … un intento más –se dijo el hada casi desfallecida- “¡omnious, magnus, alleryth!

Las desbocadas palabras de Darkleryth resonaron en el bosque y regresaron a ella con un eco fuerte y claro, lo que ella pretendía era agrandar sus alas, pero lo que pasó fue que los murciélagos comenzaron a crecer, cuadriplicando su tamaño y su furia, un solo altazo bastó para mandar a la pobre hada al otro lado del bosque, justo donde empezaba la carretera, y fue a chocar intempestivamente en el parabrisas del coche de Nani, ella se asustó, perdió el control del vehículo y chocó contra un árbol, todas las ventanillas estallaron en pedazos y con el impacto salió volando la caja de madera que contenía al guardián de Soleil.

En una habitación de hospital dormía Nani, tenía algunos golpes y rasguños pero regresaría a casa pronto … los monstruos que acechaban a Soleil lo sabían, y debían impedir que ella protegiera a la niña, así que esta vez ellos se infiltraron en los sueños de Nani, convirtiédolos en una pesadilla interminable en donde ella veía como su nietecita era tragada por las oscuras garras de aquellos seres maléficos sin que ella pudiera hacer nada.

Nani había caído en un sueño tan profundo que nadie podía despertarla …

En la cabaña del bosque la gran Zumeriel sintió que algo no estaba bien, el escalofrío que recorría su espalda le indicaba que su guardián no había llegado a su destino, entonces se quitó el cristal de cuarzo blanco que llevaba al cuello salió, se arrodilló bajo la luna llena, sostuvo el cristal en sus manos y dijo “Luna guardiana, Luna pura que todo lo bañas, hilos de plata, aliento estelar, despierta al guardián, guía su camino, haz que llegue a salvo a su destino” en ese instante un precioso rayo plateado salió del cristal y recorrió como saeta el bosque entero, sorteando toda clase de obstáculos hasta llegar a la zanja donde estaba la caja de madera, y entonces el rayo la cubrió, esta quedó abierta y el rayo se metió en el pecho del osito, al hacerlo, éste abrió los ojos, se incorporó y con una voz dulce y firme dijo ¡Soleil la ayuda va en camino! …

CONTINUARÁ …

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Ilustración de Elizabeth Segoviano

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