Tita y la Tormenta

Tita y la Tormenta

Tita y la Tormenta

Tita y la Tormenta. Cuentos de animales. Cuentos cortos.

El cielo estaba enojado y a Tita, la canguro de la isla, no le gustaba nada verlo de malhumor.

Esa mañana antes de ir a buscar alimento para sus pequeñas crías las alertó sobre el color del cielo.

Tita era valiente pero le temía a la tormenta.

Mientras daba saltos tratando de meter en su bolsa todo lo que encontraba en el camino alguien le habló desde el cielo:

— ¿Qué te pasa que corres sin parar, acaso me tenés miedo?

— ¿Cómo voy a tenerte miedo?—Dijo Tita, pero sus labios temblorosos y toda su expresión nerviosa develaban su terror.

— ¡No te creo nada Canguro!— Le dijo otra vez la nube con su voz ronca. Escuché muy bien cómo le hablabas a tus crías hoy por la mañana. Entonces Tita, contestó:

— ¿Si sabes que te tengo miedo para que me hablas? Estoy ocupada. Debo llevarle alimento a mis crías.

—Yo también estoy ocupada— dijo la nube riéndose.-Debo avisarle a mis amigas que si el viento sopla fuerte, la tormenta se instalará en poco tiempo.

—Pero eso no requiere de mucho esfuerzo— dijo Tita enojada.

— ¿Cómo no requiere de mucho esfuerzo? ¡Estás equivocada! —Nosotras para hacer llover tenemos que pintar todo el cielo de gris. Eso es una tarea muy difícil.

Tita escuchaba atenta y se iba sintiendo entusiasmada por el relato.

—Es la primera vez que puedo hablar con alguien —dijo la nube lamentándose-Cuando veo que nos precipitamos sobre los ríos aumentando su caudal, tiramos árboles o inundamos casas me entristezco muchísimo. Utilizo todas mis fuerzas para dejar de tirar agua, pero mi esfuerzo, no se nota, ni sirve, es allí cuando me siento mala y fea.

Tita, que para ese entonces estaba echada sobre el inmenso valle mirando hacia el cielo, se sintió liberada y hasta tuvo ganas de poder volar para darle un abrazo grande.

—Amiga nube, nada de tristezas—dijo- La lluvia nos hace falta a todos, si ella no está, jamás podría encontrar el alimento para mis pequeños, no podríamos sembrar para cosechar, los animales nos moriríamos de sed y lo más importante, no habría equilibrio en nuestro planeta. Además tu explicación calmó mi angustia ¿Entendés lo importante que ha sido eso para mí?

Y saltando como nunca, se puso a reír a carcajadas y la invitó a la nube a reírse también. Cuando las dos lo hicieron, el viento sopló fuerte y su amiga desapareció.

El cielo se abrió como una ventana y mostró su esplendoroso color celeste intenso y brilloso.

— ¿Qué pasó con mi amiga?—preguntó Tita.

Y el sol que ocupaba su lugar, guiñándole un ojo, le dijo:

—Ella se fue, y te dejó esto de regalo. Entonces un Arco Iris gigante cubrió el cielo y cuando Tita lo pudo ver, descubrió que cada color tenía una letra y que todas juntas decían:

—Gracias por ser mi amiga—

Después de leer, Tita se fue saltando con su panza llena de comida para sus crías y lo más importante, se fue feliz por haber encontrado una amiga, como la nube.

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Fin

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