Las galletas de la fortuna

GALLETAS DE LA FORTUNA

Las galletas de la fortuna es uno de los cuentos sobre galletas de la colección cuentos infantiles del escritor Sergio Mercado Ruíz para niños de nueve años.

Aquel era uno de esos días en los que el bueno de Lozano Torres creía que la suerte le sonreía.

Por fin era viernes y la larguísima semana escolar tocaba a su fin. En gimnasia había quedado cuarto en la prueba de velocidad, y eso que sus bambas no eran de marca. En Matemáticas había resuelto el problema de las manzanas y los camiones a la primera y no le habían hecho leer en voz alta en la clase de Lengua. Además al ir al supermercado con el abuelo por la tarde se habían cruzado con la madre de Celia Santiago y ésta había sugerido llevárselo a buscar a su hija a la salida de sus clases de música.

El abuelo había accedido no sin antes recordar que a las ocho tenía que estar si o si para la cena. Lo realmente bueno de ir a buscar a su amiga, además de librarse de ayudar al abuelo a subir parte la compra a un quinto sin ascensor, era que podría jugar con Celia un rato en su casa y pelotear un poco camino de ella. Aunque lo de las “meriendas saludables” y el interrogatorio previo era un peaje que estaba dispuesto a pagar. Celia se alegró enormemente al ver a su fiel amigo y enseguida le cambió a su madre la carpeta de partituras por el balón rojo que llevaba en una bolsa.

De merendar había zumo de zanahoria (!) y ¿galletas? Definitivamente aquel era su día. Rara vez Celia comía galletas porque “ni son sanas ni son educativas.” A los niños les daba igual ya chutar la pelota, querían llegar cuanto antes a casa y merendar “…después de lavaros las manos”. Celia y su madre vivían en el último piso de uno de los bloques más altos del barrio. Aunque sólo eran dos en casa tenían cuatro habitaciones y un balcón con vistas a todo, decía la mayor del Santiago que en mañanas despejadas podía verse el mar.

Después de asearse debidamente y de beber el zumo de un trago llegó el momento que tanto ansiaban. La madre le dio un paquetito a cada uno. “son galletas de la fortuna”-explicaba- tienen un mensaje dentro que puede decir algo de vuestro futuro o daros un consejo, me las dieron ayer cuando…Ahí estaba el truco, la madre de Celia Santiago siempre daba puntada con hilo.

Todo en ella era aleccionador, por algo era maestra de los mayores. Lozano Torres comió con cuidado la galleta liberando poco a poco un trozo de papel. Celia enseguida leyó el suyo:”El mundo está al alcance de tu mano”. La niña frunció el ceño. Esperaba algo más impactante. Lozano Torres desdobló el suyo con mucha emoción, aquel era su día. A él seguro que le correspondería riquezas, fortuna o cromos de futbolistas, con cualquier cosa se conformaba.

“Tu reino cabe bajo la suela de tu zapato”. ¿Qué clase de galletas eran aquellas? ¿Fortuna? Los niños estaban contrariados. Celia maldecía por sus manos pequeñas incapaces de abarcar nada y mucho menos el mundo. Lozano Torres se resignó a no ser rey digno ni de la princesa Anabel, la morena repeinada que se sienta tres pupitres a la derecha del suyo, ni de ni ninguna princesa que se precie. Salieron al balcón mientras refunfuñaban. Apoyados en la barandilla verde buscaron sin convencimiento el mar a lo lejos. “Hoy tampoco lo veremos, el sol nos molesta”- dijo Celia cubriéndose los ojos con la mano. Lozano Torres miraba hacia abajo, los coches y los árboles se veían diminutos.

Sacó su pie por los barrotes mientras repetía para sí la frase de su galleta. Sin saberlo tenían el mundo entero al alcance de la mano y un reino ávido de ser reinado bajo la suela de su zapato. Tardaron poco en olvidarse de la su desdicha, había que jugar que enseguida llegaban las ocho.

Fin

Las galletas de la fortuna es uno de los cuentos sobre galletas de la colección cuentos infantiles del escritor Sergio Mercado Ruíz para niños de nueve años.

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