La abuelita que vivía atrás del mar

La abuelita que vivía atrás del mar

La abuelita que vivía atrás del mar. Justina Cabral, escritora argentina. Cuento sobre aventuras infantiles.

 

En una pequeña casa, más allá de este planeta y hecha todita toda de madera, una ancianita de no más de 80 años, tejía y tejía sin cansancio un saco de todos colores, colores que en este mundo no existen ni aunque queramos.

Las horas pasaban lento y la viejita seguía allí, intentaba con la paz de su paciencia dar fin a aquella prenda. El reloj, por fin se despertó, y caminó hasta las doce apresurado ¡Casi corriendo diría yo! Entonces, la anciana apoyó con fuerza su bastón en el suelo y dando un ligero envión hacia adelante se paró.

Luego, se arrimó a la estufa de leña, acercó sus manos al fuego, y una vez que ya no sintió frío, se acercó a la cocina, bebió un tazón de leche tibia y se recostó cansada en un sillón tipo cama, en el que habitualmente solía tomar un descanso.

Cada mañana, la abuelita cepillaba sus dientes, desayunaba un té con leche, y pasaba un largo rato junto a la ventana, esperando a que baje la marea para salir un ratito a tomar sol.

Cuando la marea crecía mucho, los peces con cachetes de biscochos y ojos de aceitunas salían a nadar, y nadaban tanto pero tanto, que a veces, y hasta sin darse cuenta llegaban hasta la ventana de la anciana, pegando aletazos que hacían retumbar toda la casa.

En fin, como ven no es nada fácil vivir atrás del mar. Un día de aquellos, de los menos pensados, pero pensados en fin, sus nietitos, que hace mucho tiempo que no la veían, planearon hacer un viaje hasta su casa, para pasar junto a ella un día divertido  ¿Y porque no también aventurero? Pero cuando Santiago y Javier se adentraron en el largo camino a la casa de su abuela, se vieron desorientados, y desesperados, casi temblando de miedo, pidieron ayuda a un señor que por allí pasaba, sin embargo, el muy antipático hombre no quiso tenderles su mano.

No paso más de un minuto cuando encontraron a un señor, un poco misterioso, que al parecer trabajaba en una gran tienda, vendiendo todo tipo de líquidos, líquidos de esos mágicos con los que uno puede hacer maravillas y hechizar a humanos. Los niños le contaron al hombre que estaban perdidos y el hombre con una voz muy aguda les dijo:

-No teman niños ¡Yo tengo la solución! Y con una sonrisa entre dientes, les mostró un líquido rojo fuego, y les pidió que lo beban.

Los niños bebieron la infusión y en un super flash más rápido que la luz, se transformaron en Super Héroes, volaron hasta el más allá y aterrizaron justo allí, detrás del mar.

¡Y esa fue la aventura más grande que los niños habían experimentado en sus vidas!

Fin

La abuelita que vivía atrás del mar. Literatura infantil, cuentos que no pasan de moda. Lecturas para niños de primaria. Historias para aprender leyendo.


La abuelita que vivía atrás del mar

EnCuentos está constituido por un grupo de profesionales y autores independientes que mediante su valioso aporte ayudan a recopilar, en un sólo lugar, literatura y material de todas las épocas, para padres -que en algún momento fueron niños- e hijos que, mediante la lectura, se convertirán en algún momento en mejores padres.

Comentarios

comentarios