En viaje con el hada fantasía. Homenaje a María Elena Walsh

Homenaje a María Elena Walsh

Homenaje a María Elena Walsh

Dora Leonor Ponce. En viaje con el hada fantasía. Homenaje a María Elena Walsh

Cuando la consultaron, el Hada Fantasía dijo que María Elena había iluminado la tierra por un tiempo que es el tiempo que conocen los hombres y que ahora debía partir hacia otras dimensiones desconocidas para los humanos.

El Hada Fantasía, cuando la consultaron, dijo que había venido a llevarse a María Elena a paraísos lejanos que están más allá de la tierra y que sólo conocen los personajes de los cuentos.

Entonces fue que la Maga de los chicos, aquella mujer increíble que susurraba nanas en las cunas de los bebés, la misma que dibujaba sonrisas de payasos en las caras de los niños y pintaba los cachetes de las muñecas, la que llenaba los espacios infantiles con pentagramas y Claves de sol , se fue silenciosamente de este mundo. Salió en puntas de pies, porque sabía que sino, los niños, y los bebés, y los adultos con corazón de niño, no la iban a dejar partir.

Porque en la profundidad azul de los ojos de María Elena, estaban las imágenes de todos los paisajes que ha conocido y conocerá. Parajes inundados de sol, con flores que sonríen y mueven coquetas sus largas pestañas y pájaros de todos los colores.

El Hada Fantasía viaja en una carroza dorada tirada por caballos blancos de crines larguísimas, y lleva puesto un vestido de tules y sedas, y tiene abundantes cabellos rubios casi blancos. Dicen que los niños muy chiquitos pueden verla y que no se sorprenden en absoluto y hasta conversan con ella y también con Pinocho y Peter Pan y los Duendes y todo. Pero lo que más les gusta es la varita mágica que tiene en su mano derecha el Hada Fantasía.

Dicen que es la misma que transformó a Cenicienta en una hermosa princesa y que de una calabaza hizo aparecer una carroza impresionante. Dicen que es la misma que salvó a Pinocho cuando fue atacado por el Espantapájaros. Que es la que rescató a la Bella Durmiente de la maldición del hada mala…

Los más chiquitos dicen que vieron partir al Hada Fantasía, que la hermosa carroza dorada volaba por los aires y que a su lado iba nuestra María Elena. Y la verdad, hay motivos de sobra para creerles. Porque ella, bien saben quienes han entrado en contacto con la imaginación, era de otro mundo. Es verdad que vivió entre los humanos, que hizo felices a miles de niños, que escribió libros y compuso música para ellos, pero también es cierto que estos seres especiales viajan permanentemente por los mundos maravillosos del Hada Fantasía.

Pero hay algo intangible, algo invisible con fuerte presencia: es el espíritu. Y el espíritu de María Elena está ahora en todas las cosas del mundo infantil: está en el Mundo del revés que a los nenes les encanta transitar, en el País del Nomeacuerdo, donde doy dos pasos y me pierdo, en una chala de maíz donde se aloja un grillito que se llama Juan Poquito, en el pueblo de Pehuajó, donde vive esa tortuga de pasitos lentos lentos que se fue a París para que la embellecieran, en la lluvia celeste del árbol de jacarandá, en la Canción de tomar el té o en el Trono de la reina Batata.

Y lo cierto es que María Elena se fue de viaje con su amiga el Hada Fantasía. Pero también es cierto que les dejó como legado a los chicos de esta tierra, todas sus criaturas, ésas que creó con cachitos de ternura, y sonrisas de chocolate y ojitos asombrados …

Lo que nosotros, los grandes no sabemos, es que todos los que fueron niños alguna vez, los que lo son ahora, los que serán mañana, seguirán teniendo interesantes conversaciones con el Hada Fantasía. Y que ella les dará noticias de María Elena y les dirá que dijo que no la olviden nunca, que nunca estén tristes, porque la infancia es el mundo de la alegría, y sobre todo, que le cuiden mucho mucho a sus criaturas, a sus hijos adorados .

Que no olviden los chicos de la tierra, que de ahora en más, ellos serán los custodios de los infinitos mundos de Fantasía que María Elena les regaló.

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